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Bendita intuición

13 de agosto de 2026 07:00 h

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Las decisiones más importantes de la vida las tomamos por intuición. Pasamos el tiempo intentando racionalizarlo todo y si paras un poco y analizas por qué caminos ha ido discurriendo tu vida te das cuenta de que a los mejores lugares te llevó una pulsión, un pálpito de que era eso. Era él o ella. Era allí.

Pienso en eso cada año al recorrer la carretera serpenteante que me lleva por el Cantábrico. Mi particular peregrinación tiene su primera parada en Bizkaia. Mientras disfruto conduciendo entre acantilados y tupidos montes pienso de qué forma se enredó el destino para que una rubia alemana acabase siendo una de mis mejores amigas. Quizá ni siquiera es mérito nuestro. Tal vez la intuición que lo desencadenó todo fue la de ese joven lekeitiarra que decidió que su carrera de ingeniero y su casa estarían en Berlín. Gracias, Juan Manuel. El programa Erasmus cumplió también con su parte y el resto es historia rodeada de estilo plateresco sobre piedra de Villamayor.

Reencontrarte con las amigas de la universidad es volver a cuando todo estaba por escribir. Pocos imaginan que, a veces, un contrato de alquiler en un piso de estudiantes une más que la consanguinidad. Convivir por primera vez fuera de las normas de tu casa, mezclándolas con las de otros hogares random, en un sitio nuevo, en una experiencia inexplorada, es tan intenso que con quien consigas superarlo con éxito tendrás una hermana de por vida. Pienso en esos casting para elegir compañeras, en cuántas pasaron, en lo que hablamos para decidir si se quedaban o no… No recuerdo nada. Solo me viene un pensamiento: alabada sea cada una de aquellas corazonadas que me hacen peregrinar cada año de Bizkaia a Cantabria y de allí a Asturias.

Volver a verlas cada año es volver a casa, a tu primera casa propia —a esa que le debes, como casi todo, al esfuerzo de tus padres—. Da igual el tiempo que pase. Juntas comenzamos el camino de la madurez y juntas ponemos sobre la mesa al vernos en qué punto está la vida, cómo ha ido el año, qué nos preocupa… La charla es rápida y efectiva, pues no solo es un resumen de una para la otra, sino un balance propio. Quizá el nuevo año mental no empieza ni en septiembre, ni en enero, sino cuando te sientas con tu vieja amiga a ponerte al día. Friend reset.

Estamos bien. No siempre es fácil. Todas somos fuertes pero la vida, a veces, pone pruebas duras. La clave es no perdernos lo importante de cada capítulo. Del día a día, aquí y allí, se encargan otras amigas no menos importantes. Como en todas las familias en esta también echamos de menos a los que ya no están y celebramos que los nuevos, como nosotras, tengan clara la pertenencia. Gimena, Toni, Martina, Luis, Claudia, Celia, Patri, Delicia, Miguel, Mateo, Isabel, Mikel, Inara: nos vemos en unas semanas, en unos meses o al año que viene. Siempre cerca. Llevándole la contraria al mapa. Homenajeando aquellas benditas intuiciones.