Mayte Martín: “Antes, las discográficas ponían sus medios al servicio del mensaje del artista, pero ahora es al revés”

La cantaora barcelonesa Mayte Martín.

Alejandro Luque

28 de septiembre de 2026 06:00 h

0

Barcelonesa de 1965, Mayte Martín es conocida entre los aficionados al flamenco como un baluarte de los sonidos de ayer, de una forma de cantar y tocar quizás amenazada por las múltiples corrientes musicales que se filtran por el arte jondo en un mundo globalizado. El título de su último espectáculo, Arqueología de lo puro, con el que regresa este martes a la Bienal de Sevilla, es toda una declaración de intenciones. “Tengo mi parte más creativa, más laxa, en la que me permito más licencias. Y en la otra parte, que es la que yo en el disco llamo pura, la voz y la guitarra hacen una recuperación, por así decirlo, de los estilos clásicos en su versión más antigua”.

Este repertorio tiene su origen en el último disco de Martín publicado hasta la fecha, In illo tempore, que participaba de esa búsqueda de las raíces sin concesiones a la modernidad. La cantaora subraya que no se trata de una reacción a los tiempos hiperconectados que corren, ya que “cuando no estábamos en estos tiempos yo también me dedicaba a eso porque realmente es lo que me gusta. A mí me parece que es muy importante conservar la esencia y tener muy claro de dónde venimos y conservar hoy día esos cantes y esas formas. Lo bonito de cómo eran las cosas antes, yo siempre he abogado por mantenerlo y por conservarlo”.

“Yo lo que hago con el cante antiguo, porque ya no diré ni clásico, sino antiguo, que es lo que a mí me interesa, se parece al de aquel que rehabilita una iglesia románica”, prosigue Martín, que ha encontrado en José de Gálvez el cómplice ideal para este viaje en el tiempo. “José tiene un toque esencial y es de lo que yo necesitaba para envolver este trabajo, esta idea que yo tenía, esta manera en la que yo quería y necesitaba comunicarme. Él es impermeable y eso es lo que yo necesitaba porque hoy día, sobre todo a nivel guitarrístico, esto es una cosa muy difícil de encontrar. Es una rara avis que me lo ha puesto muy fácil”.

Arte vs. Negocio

Cuando se le pregunta qué futuro tiene la pureza, no vacila un segundo en responder. “La pureza tiene el mismo futuro que tiene la sociedad, porque el arte no deja de ser un reflejo de aquello a lo que nosotros le damos o le quitamos valor. La pureza existe mientras existan personas auténticas y personas que no vendan su alma al diablo y que no hagan las cosas queriendo recoger un fruto, sino que el fruto esté propiamente en lo que hacen”.

Este comentario lleva la conversación al terreno de la industria musical, de cuya transformación ha sido testigo privilegiada Mayte Martín durante más de tres décadas. “Yo diría que no ha habido ningún cambio para bien. No quisiera yo ser derrotista ni quiero parecer pesimista, porque realmente no lo soy. Pero yo hago una valoración y lo que veo es que aquí no ha habido ningún cambio positivo para el arte. Está que todo el mundo se ha metido en la industria musical como un negocio, salvo los artistas, que no tenemos que entrar en eso. Si hay suerte y te ganas la vida, pues perfecto, fantástico. Pero si es un negocio, acaba no siendo arte”.

“Para mí, el artista tiene que tener un atributo fundamental, que es no darle importancia a lo material. Es decir, no ser ambicioso de nada que se pueda conseguir con dinero. Las discográficas siempre han sido discográficas para ganar dinero, pero había un respeto por el hecho artístico. Había un respeto y antes las discográficas ponían sus medios al servicio del mensaje que tenía que comunicar el artista, pero ahora es al revés. Ahora el artista manipula el mensaje, lo piensa, lo dirige para satisfacer a la industria y sus intereses”.

La lógica de los premios

La irrupción de las redes, apunta, no ha hecho sino agravar esta situación. “Eso es horroroso. Yo he dejado de estar presente en las redes sociales porque me ponía enferma. Porque yo veía ahí una clase de prostitución, de tontería, de falta de fondo, de falta de esencia. Eso me pone enferma. Me da lo mismo si hay más o menos calidad artística. Lo que verdaderamente no soporto es que no haya verdad en las cosas. Con eso no puedo. Y eso es el pan de cada día. Yo veo las redes y a mí no me gusta ni la manera en que los artistas tratan a su público. Es que no me gusta. Hay como un trato de superioridad que a mí no me gusta, que me parece detestable. Tener un don, tener un talento, eso es una cosa por la que hay que ser agradecido. Y yo veo mucho eso. Veo mucho aire de superioridad. Mucho disfraz de artista. Y no comulgo con eso y no lo comprendo”.

La llegada a Sevilla de Mayte Martín coincide con la nominación de In illo tempore a los Grammy Latinos en la categoría de Mejor álbum flamenco, algo a lo que la barcelonesa no parece darle demasiada importancia. “Pienso que el arte y todo eso tiene que estar por encima de este tipo de cosas. No se puede nunca considerar que algo es bueno o no lo es porque tenga tal premio o tenga tal otro. Eso no va así porque muchas veces los premios, la mayoría de las veces, no responden a nada lógico. Y muchas veces se dan Grammys al Mejor disco flamenco a discos que no son ni de flamenco”.

“Si por algo a mí me gustaría tener el Grammy”, concluye, “es porque supongo que me daría un poco de visibilidad. Pero nada más. Nada menos, también. Esa visibilidad es muy difícil desde el lugar que yo ocupo. Como yo no hago concesiones a nada, pues siempre es muy difícil abrir caminos. Pero vivo conscientemente en el margen. Yo sé que para llegar a un sitio hay una serie de peajes. Yo he vivido la vida que he vivido absolutamente consciente de eso. Nunca he vivido de espaldas a la realidad. Yo sé que he tenido y tendré que pagar muchos peajes por seguir mis principios. Lo hago gustosamente”.

Etiquetas
stats