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XXL

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A veces, vivir la vida es como ponerse un jersey cinco tallas más grande. Pareciera, en esas ocasiones, que todo se hace bola. Y que esa bola, a su vez, se hace cada vez más grande. A veces, el día a día puede hacerse cuesta arriba. 

Pero todos hemos escuchado historias de gente que sale adelante en las peores condiciones. Todos hemos escuchado historias de gente que, teniéndolo todo en contra, logró ingeniárselas para salvar la papeleta. Esas historias a veces son presentadas –¡horror!– como historias 'de superación personal'. Esas historias a veces no hacen sino esconder con maquillaje discursos basados en la depredación social. Sin embargo, dejadas a un lado las tonterías terminológicas y las maldades disfrazadas de buenismo, lo que suele haber detrás es –siempre– mucho trabajo y –en ocasiones, por qué negarlo– algo de suerte.

A veces, sí, con trabajo y con suerte logras crecer hasta que el jersey se ajusta a tu cuerpo. O logras lavarlo con agua muy caliente hasta que te sienta bien. Para el caso, tanto da.

Pero en otras ocasiones –tampoco hay que negarlo– nos encontramos con personas que no están a la altura de las circunstancias. Cuando, además, tienen responsabilidades de algún tipo la cosa puede llegar a complicarse bastante. Porque entonces la metáfora del jersey también se hace más grande: el jersey no será ya únicamente una vida privada, individual. El jersey podrá ser una época, un tiempo histórico.

Leo estos días el nuevo libro que Ignacio Martínez de Pisón ha dedicado a Galdós. En él puede encontrarse esta frase: “Llama la atención el contraste entre la mediocridad de Fernando VII y la época extraordinaria que le tocó vivir”.

También estos días he podido escuchar al politólogo Fernando Vallespín referirse a la distancia que existe entre las complejidades del mundo actual y la simplicidad de Donald Trump.

Esas disociaciones no solo no ayudan a hacerse cargo de las situaciones de manera satisfactoria, sino que empeoran el panorama. Y, lo que es más importante, dejan secuelas que se extienden en el tiempo de manera prolongada.

Todos hemos sido, en algún momento, esas personas que no están a la altura. Lo que hay que procurar es no serlo durante mucho rato. 

Acertar, cuando vamos de compras, con la talla de la ropa que elegimos.