Treinta y tres meses después, los aragoneses han vuelto a las urnas en unas elecciones autonómicas que dejan un gran vencedor: la extrema derecha, que avanza con fuerza. Si el presidente y candidato del PP, Jorge Azcón, anticipó los comicios ante el bloqueo a los presupuestos, el balance no puede ser más catastrófico, ya que los populares pierden dos diputados y, a cambio, pasan a ser aún más rehenes de Vox, que sube hasta 14. Lo que sí ha conseguido el aspirante conservador –el que quizás era su principal objetivo– es hundir al PSOE de Pilar Alegría, que sufre un descalabro e iguala sus peores resultados desde que se celebran comicios autonómicos.
Como se suele decir, los adelantos electorales los carga el diablo y algo así deben de estar pensando en el PP. Azcón convocó el 8F con la excusa de la prórroga de las cuentas de 2026 y sin llegar a abrir la mano para negociarlas: su decisión ha terminado por convertirse en un tiro en el pie.
El llamativo cierre de campaña del PP el pasado viernes, con el grupo Los Meconios y sobre todo con el agitador Vito Quiles de cervezas con dirigentes del partido, ya hacía prever que los populares habían detectado el peligro: la extrema derecha subía de forma desbocada y había que tratar de captar voto ultra. Sin embargo, la estrategia de Azcón ha naufragado.
Los populares caen de 28 a 26 diputados, con cerca de 15.000 votos menos que en 2023; esto, unido a la subida de la extrema derecha, hará mucho más complicada la gobernabilidad en Aragón. Vox dobla su representación y pasa de 7 a 14 diputados: solo en Zaragoza capital por ejemplo, supera los 50.000 votos y alcanza el 16% de los votos, frente al 12% de hace tres años.
La comparación con Extremadura es llamativa: ahí, el PP aumentó en 4,5 puntos su porcentaje de voto, mientras que en las elecciones aragonesas pierde 1,2.
La formación ultra sube especialmente en la provincia de Huesca, y el aumento en el número de votos resulta muy significativo en núcleos con un porcentaje de inmigración elevado, como Fraga (11 puntos más, por delante incluso del PSOE), Caspe (12 puntos más y muy cerca de los socialistas y del PP) o Ricla (20 puntos más y también delante del PSOE).
En Teruel capital, ha sido el segundo partido más votado y supera los 4.000 votos.
Fuerte caída del PSOE
Como coartada, Azcón recurrirá al derrumbe en la bancada de enfrente. El resultado socialista hace que se tambalee toda la estrategia de Ferraz de situar a ministros como candidatos autonómicos, de la que Alegría era la primera en liza. En junio será el turno de María Jesús Montero en Andalucía, donde las perspectivas no son mucho más halagüeñas. Pero es que, además, el descalabro puede tener implicaciones a nivel interno, dado que la transición del PSOE de Javier Lambán al de la actual secretaria general no ha sido sencilla y hay un descontento latente.
Y eso que, como único consuelo, podría haber sido peor para los socialistas, que se quedan en los 18 diputados que obtuvo Javier Lambán en 2015. Ese será el relato oficial, aunque lo cierto es el escenario es muy distinto a entonces: hace once años Podemos subió hasta los 14 escaños, que con los de CHA y de IU sumaron 17, mientras que ahora a la izquierda del PSOE solo hay siete.
La fuerte caída, desde los 23 diputados que tenían en la pasada legislatura, da la razón a quienes han criticado a puerta cerrada el planteamiento de campaña trazado desde la Ejecutiva Federal, que ha supuesto el desembarco de integrantes socialistas provenientes de Madrid y que ha dejado de lado a los representantes del partido en Aragón. El resultado es llamativo en una ciudad como Ejea de los Caballeros, de gran implantación socialista pero donde la formación cae 12 puntos, frente a una subida de 10 puntos de Vox. O en Sabiñánigo, donde el PP incluso supera al PSOE.
La única buena noticia para los socialistas es la provincia turolense: mantiene sus cuatro diputados –sube incluso levemente en porcentaje de voto– al capitalizar la caída de Teruel Existe.
CHA, el único ganador por la izquierda
Por su parte, Chunta ha confirmado las buenas sensaciones que dejó su campaña, con su candidato, Jorge Pueyo, a la cabeza. Aunque sigue sin ser una opción de gobierno y continúa lejos de los resultados que la formación aragonesista obtuvo en el pasado, como con los nueve diputados de 2003, lo cierto es que CHA rompe en estas elecciones el techo de cuatro escaños que tenía desde entonces y consigue seis representantes, su segundo mejor botín tras unas elecciones autonómicas.
El partido ha conseguido captar buena parte del descontento del votante tradicional socialista, especialmente en Zaragoza capital, donde la caída de seis puntos de uno se equipara con la subida del otro: ahí, CHA más que dobla su número de votos, hasta cerca de 40.000 sufragios.
Aragón-Teruel Existe baja un diputado, hasta los dos representantes, debido en especial a su fuerte descenso en la capital turolense, donde pierde 2.000 votos y cae diez puntos.
Izquierda Unida-Sumar no logra, al contrario que CHA, recoger los sufragios que se le han fugado al PSOE y, aunque mantiene su escaño, se deja 2.000 votos en el camino. Mucho peor le ha ido a Podemos, que en la circunscripción de Zaragoza –la única donde tenía alguna opción– apenas ha pasado del 1% de los sufragios.
Mientras, el PAR confirma lo que presagiaban las encuestas y se convierte en una fuerza extraparlamentaria por primera vez en democracia.
Finalmente, Alvise Pérez fracasa en la primera incursión autonómica de Se Acabó la Fiesta, aunque con más de 14.000 votos no se ha quedado lejos de obtener un escaño en Zaragoza.