El calor deja fuera de servicio uno de cada cinco buses de Zaragoza: los conductores denuncian “falta de mantenimiento”
La ola de calor que está asolando gran parte del país se está dejando notar en Zaragoza, donde este lunes se alcanzaron los 44 grados y las previsiones apuntan a que los termómetros seguirán por encima de los 40 durante buena parte de la semana. Con estas temperaturas extremas, los vehículos sufren y los autobuses urbanos no son una excepción. El comité de empresa de Avanza, a través del sindicato SATTRA, denunció este lunes que más de 70 autobuses quedaron fuera de servicio a causa del calor, una cifra que, de confirmarse, supondría cerca del 20% de la flota. La empresa no da datos sobre las averías causadas por el calor y rechaza las acusaciones sobre una supuesta falta de mantenimiento. Asegura también que ha activado medidas específicas para afrontar el episodio de calor extremo.
Desde SATTRA sostienen que el problema no radica únicamente en las altas temperaturas, sino en una supuesta falta de mantenimiento preventivo. “La excusa de que la sufren los autobuses viejos es mentira. Ayer había de todos los buses en cocheras, de todo tipo de marcas. El problema es el no mantenimiento”, asegura José Montañés, representante sindical. El sindicato afirma que la situación provocó importantes alteraciones en el servicio durante la tarde del lunes. Según su relato, numerosos conductores acudieron a iniciar su turno y se encontraron sin vehículo asignado debido al elevado número de autobuses fuera de servicio. “Es lamentable que avisando de que había una ola de calor, de más de 300 —380 según los datos de la compañía— autobuses 70 estén parados”, critica Montañés.
“Ayer Zaragoza era un horno. Llevamos días soportando temperaturas asfixiantes y, un año más, la historia se repite”, señala la organización sindical en un comunicado en el que rechaza que el calor sea el único responsable de la situación. A su juicio, las altas temperaturas únicamente han puesto de manifiesto problemas estructurales de mantenimiento que vienen denunciando desde hace años. SATTRA asegura además que fue necesario retirar vehículos de algunas líneas para reforzar otras que se habían quedado sin servicio. “Había líneas sin ningún autobús. En la 41 estaban todos en cocheras y se sacaron buses de otras líneas para intentar cubrir el servicio”, sostiene.
En un duro comunicado el sindicato acusa a la dirección de utilizar el calor como explicación de un problema que, a su juicio, se repite cada verano por la falta de inversiones y planificación. “No se ha caído el servicio por el sol, se ha caído porque el mantenimiento preventivo es un desastre constante”, denuncian.
Zaragoza en Común y CCOO de Avanza Zaragoza también han denunciado este martes el “deterioro sin precedentes” que, a su juicio, sufre el servicio de autobús urbano de la ciudad. La portavoz de ZeC, Elena Tomás, y el secretario de Organización de CCOO de Avanza, Raúl Cabeza, sostienen que la situación no responde únicamente a la actual ola de calor, sino al “abandono de la flota y la renuncia del Gobierno municipal a ejercer el control que le corresponde sobre un servicio público esencial”.
“Nos quieren hacer creer que las averías son culpa de las altas temperaturas, pero los datos desmontan ese relato. El problema no es solo el calor. El problema es la gestión”, ha afirmado Tomás. Ambas organizaciones aseguran que las incidencias se vienen repitiendo desde hace semanas y recuerdan que el 5 de junio, con apenas 26 grados de temperatura, había 44 autobuses averiados. Según sus datos, el 1 de junio fueron retirados del servicio 54 vehículos; el día 2, otros 49; el 9 de junio se alcanzó uno de los peores registros con 55 autobuses fuera de circulación; y el día 10 todavía permanecían fuera de servicio 45.
ZeC y CCOO denuncian además que en varias ocasiones se han agotado los autobuses de reserva disponibles, dejando a conductores sin vehículo asignado. “Es inaceptable que una ciudad como Zaragoza tenga cada día decenas de autobuses averiados. Los trabajadores están sosteniendo el servicio como pueden, pero la realidad es que faltan vehículos, aumentan las incidencias y la ciudadanía está pagando las consecuencias”, ha señalado Cabeza. Por su parte, Tomás considera que “cuando una ciudad tiene decenas de autobuses averiados cada día, retrasos permanentes y usuarios que no saben cuánto tardarán en llegar a su destino, no estamos ante una incidencia puntual: estamos ante un fracaso de gestión”.
Buena parte de las acusaciones del comité de empresa se centran también en la gestión de los talleres. SATTRA sostiene que el número de averías desbordó la capacidad de respuesta de los equipos de mantenimiento y denuncia que algunos conductores permanecieron largos periodos esperando asistencia. “Lo primero serían medidas urgentes de mantenimiento, pero eso no se puede improvisar en medio de una ola de calor. Hay que hacerlo desde marzo o abril y tener la flota preparada para el verano”, señala Montañés. El sindicato también denuncia las condiciones en las que, según afirman, tuvieron que trabajar tanto conductores como mecánicos durante la jornada del lunes. “En el taller estaban los trabajadores a 40 grados. Es imposible trabajar así. Las condiciones son denigrantes y cualquier día habrá un golpe de calor”, advierte.
Frente a estas acusaciones, Avanza asegura que lleva días aplicando un protocolo específico para minimizar el impacto de las altas temperaturas sobre los vehículos urbanos. La empresa explica que el taller ha incrementado las revisiones de los sistemas más sensibles al calor, especialmente los equipos de climatización y los sistemas neumáticos encargados del accionamiento de las puertas. Asimismo, señala que se han destinado más recursos a las labores de mantenimiento, reforzando incluso el servicio mediante proveedores externos. “A partir de 38 grados en el exterior, los vehículos necesitan realizar un sobreesfuerzo para seguir operando con unas condiciones de confort adecuadas”, señala la compañía, que asegura que las áreas de Operaciones y Mantenimiento están aplicando medidas especiales para garantizar la seguridad de conductores y viajeros. Avanza sostiene además que dispone de un programa continuo de mantenimiento preventivo para toda la flota y que este se intensifica durante periodos especialmente exigentes como el verano. La empresa añade que, cuando es necesario, se retiran vehículos del servicio para evitar incidencias mayores y preservar la seguridad.
Desde el Ayuntamiento, el concejal delegado de Movilidad, José Miguel Rodrigo Pérez, ha respondido a las críticas de Zaragoza en Común por esta situación. Ha dicho que la gestión de una flota tan grande, “sometida a un gran esfuerzo debido, precisamente, a los récords de temperatura que estamos soportando en los últimos años, no debe tomarse a la ligera. Y, desde luego, quiero valorar el esfuerzo que realizan los trabajadores del taller, que también tiene por supuesto un seguimiento y control desde el Consistorio”. Rodrigo ha recordado “el esfuerzo inversor sin precedentes que se está haciendo en la renovación de la flota, cuya electrificación y modernización, sin duda, redundará en un mejor servicio y en limitar el número de averías. En todo caso —ha recalcado— resulta chocante y demagógico que, sabiendo la contrata está ya en su último año de concesión antes de la adjudicación del próximo contrato, se soliciten más autobuses y más conductores, algo que saben, perfectamente, que será una realidad a partir del año 2027”.
La empresa recomienda tener las puertas cerradas y poco tiempo en las paradas
Las críticas de SATTRA también alcanzan a un comunicado interno distribuido por la empresa el pasado 19 de junio con recomendaciones para afrontar la ola de calor. Entre otras medidas, el documento aconseja mantener las ventanillas cerradas para favorecer el funcionamiento del aire acondicionado, evitar paradas prolongadas en terminales, mantener las puertas cerradas durante las detenciones y dejar la caja de cambios en punto muerto cuando el vehículo esté parado. Desde el sindicato consideran que estas instrucciones no son posibles puesto que, si los tiempos de espera en cada parada son tan elevados por los fallos en los vehículos, cuando llega el autobús hay muchos usuarios esperando y, mientras suben las puertas permanecen abiertas y la parada se alarga.
La instrucción que más rechazo ha generado entre los representantes de los trabajadores es la recomendación de mantener el motor por encima de las 1.100 revoluciones por minuto durante las detenciones. El sindicato considera que esta medida puede contribuir a forzar vehículos que, según denuncian, ya presentan problemas derivados de las altas temperaturas: “Esto no es una medida preventiva, es un disparate técnico y un riesgo añadido. Están pidiendo a los conductores que aceleren el motor en parado para mantener el compresor del aire, cuando muchos de estos vehículos ya están sufriendo sobrecalentamientos por la falta de mantenimiento en el sistema de refrigeración. Están trasladando la responsabilidad de sus fallos mecánicos a la espalda del conductor, obligándole a forzar una maquinaria que está pidiendo auxilio, que ya no puede dar más de sí”, exponen en la nota de prensa.
Por ello, la organización reclama un plan de choque para recuperar los autobuses que permanecen fuera de servicio, reforzar los talleres y revisar los protocolos establecidos para trabajar durante episodios de calor extremo.
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