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Adoptar frente a abandonar: el reto pendiente en la protección animal en Zaragoza

Adoptar sigue siendo, para muchos animales, la única salida frente al abandono. Lejos de ser un problema puntual o estacional, en ciudades como Zaragoza, la llegada de perros y gatos a los centros de protección es constante durante todo el año. Aunque las adopciones avanzan, no siempre se producen al mismo ritmo. Detrás de esta brecha hay decisiones impulsivas, falta de información y una idea aún extendida de que tener una mascota es algo reversible.

En lo que va de 2026, el Centro Municipal de Protección Animal (CMPA) de Zaragoza ha registrado la entrada de 121 animales, de los cuales 71 son perros, 46 gatos y cuatro aves. De ellos, 43 han podido regresar con sus dueños. El resto, la mayoría, son abandonos. Frente a esa realidad, 75 adopciones han abierto una puerta de salida, repartidas prácticamente a partes iguales entre perros y gatos.

Detrás de cada cifra hay una historia que empieza casi siempre igual, ya que la situación más repetida es la llegada de un animal joven, con alrededor de un año, que deja de encajar en la vida de quien lo adoptó.

El momento en el que el cachorro deja de serlo

“Muchas veces la gente piensa en animales mayores o enfermos, pero no es así”, explica Alba López, jefa de la unidad de protección animal y veterinaria del centro. El perfil más frecuente a perros jóvenes, de tamaño grande, que ya han crecido y empiezan a mostrar comportamientos propios de su edad.

“Cuando son cachorros se tolera todo. Pero cuando el perro tiene fuerza, tira de la correa o rompe cosas, deja de hacer gracia”, resume. En ese punto, lo que fue una decisión impulsiva se convierte en una responsabilidad que muchas personas no asumen.

A eso se suma que muchos de los animales llegan sin identificar al no contar con microchip y, por lo tanto, no se pueden localizar a sus responsables. “Eso ya nos indica el perfil, que son personas que no han asumido desde el principio lo que implica tener un animal”, añade.

Ni picos ni excepciones: el abandono como rutina

A pesar de que se ha relacionado muchas veces el abandono con las vacaciones de verano, en el centro hablan de una tendencia sostenida y de un flujo continuo. No obstante, López señala que lo que sí cambia es el ritmo de adopciones, ya que “mucha gente, como se va, se espera a adoptar a septiembre”. 

Actualmente, el CMPA atiende a unos 200 perros y alrededor de 70 gatos. La mayoría están disponibles para adopción, aunque no todos. Mientras tanto, el equipo que los cuida está formado por 13 personas, entre veterinarios, personal administrativo y cuidadores.

Entre todos ellos, hay un grupo especialmente vulnerable: los perros catalogados como potencialmente peligrosos. Como explica Alba a elDiario.es, representan cerca del 60% de los perros del centro y no es “casualidad”.

Al respecto, la profesional afirma que son animales que “suelen proceder de contextos de tenencia irresponsable” y que “arrastran una etiqueta legal que dificulta enormemente su adopción”.

Tal y como destaca, la legislación vigente obliga a quienes los adoptan a obtener una licencia específica y a cumplir con ciertas condiciones de manejo. Esto, según añade, “reduce drásticamente el número de posibles adoptantes”.

“El problema es que muchos son perros sociables, equilibrados, pero la ley no distingue casos individuales”, explica López, quien lamenta que, como resultado, “estos perros permanecen durante años en el centro y a veces no tienen oportunidad de salir”.

Algunos casos como el de Gante condenan bien la realidad que atraviesa el centro. Se trata de un pastor belga malinois, que representa a una “raza de moda” pero que “después comienza a aparecer en las listas de abandono”. “Son animales inteligentes, activos y exigentes, que requieren experiencia y dedicación”, subraya.

Por su parte, la mastina Tati llegó al centro justo antes de tener a sus cachorros. Su historia apunta a otra de las causas habituales: las camadas no deseadas. En este sentido, Alba confirma que la falta de esterilización sigue siendo uno de los factores clave en el abandono.

Por eso, todos los animales que salen del CMPA lo hacen esterilizados, salvo contraindicación veterinaria, además de identificados, vacunados y desparasitados.

Adoptar no es elegir, sino comprometerse

El proceso de adopción en el centro no es inmediato, ya que requiere cita previa y una evaluación detallada. Como explica ella, no se trata solo de encontrar familiar para el animal, sino de evitar que vuelva a entrar en el circuito del abandono.

“Intentamos hacer un buen match”, sostiene desde el centro. Para ello, analizan el estilo de vida, la vivienda, la experiencia previa y las expectativas de quienes quieren adoptar. De hecho, tal y como remarca, uno de los errores más frecuentes es elegir en función de “la estética o la emoción del momento”. “Un animal no es un juguete. Es un compromiso a largo plazo”, insiste López.

Aunque algunos animales llegan con problemas físicos, las heridas más habituales tienen que ver con el miedo, la ansiedad o la inseguridad. A su juicio, estas conductas también son motivo de abandono.

“El animal no es el problema. Es cómo ha sido educado o tratado”, subraya la veterinaria. La agresividad, por ejemplo, suele ser una respuesta a situaciones mal gestionadas, no una característica innata.

Un cambio que aún no es suficiente

En los últimos años ha habido avances, al contar con leyes más estrictas de protección animal, una mayor concienciación social y un aumento de las adopciones. Sin embargo, todavía no es suficiente porque el abandono sigue existiendo y todavía persiste la idea de abandono de que “un animal es prescindible”.

“Hace falta un cambio de mentalidad”, concluye López, ya que “hay que entender que es un miembro más de la familia, desde el principio hasta el final”. 

Mientras tanto, en el centro, cada día continúan con el mismo flujo protagonizado por animales que llegan, otros que se van y muchos que esperan a ser vistos para que alguien no solo los elija, sino que decida quedarse.