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Opinión - No, no ha lugar, por Esther Palomera

Sobre este blog

Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

Todos nos la jugamos en Cataluña

El ministro de Sanidad, Salvador Illa

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Las inminentes elecciones catalanas (el próximo 14 de febrero, salvo que los jueces digan pronto otra cosa) vienen muy reñidas, están muy abiertas. El Parlament resultante tendrá al menos ocho formaciones diferentes dentro, frente a las siete de la cámara saliente. A los tres partidos que aspiran a ganarlas (ERC, JxC y PSC) les separan según las diferentes encuestas muy pocos puntos porcentuales en votos. Los tres de la derecha (Ciudadanos, PP y Vox), y especialmente estos dos últimos, no tienen asegurado cuál será el orden en que queden, todos aspiran al sorpasso o a no sufrirlo. Las combinaciones posibles para conformar un Govern parecen variadas. El llamado efecto Illa puede haberse diluido tras un último mes de pandemia desatada. Los indecisos son aún muchos: en el macrosondeo (4.300 entrevistas) del CIS, el 39,1%. En fin. Hay partido y a cara de perro. Todos se la juegan.

El anuncio más sorprendente y movilizador de la precampaña, la candidatura de Salvador Illa al frente de las listas del PSC, se hizo el miércoles 30 de diciembre. Parecía un momento muy bien elegido: las vacunaciones acababan de comenzar y el hasta entonces ministro de Sanidad podía capitalizar esa buena nueva navideña. El llamado 'efecto Illa' empezó a notarse pronto en los sondeos: el PSC, que en el Parlament saliente tiene 17 escaños, se situaba de pronto con unas expectativas muy superiores, en algún caso de hasta duplicar su número de representantes. Pero los tempos de la conversión del ministro a candidato parecen haber sido mucho peor calculados. Las cuatro semanas transcurridas, con la pandemia agravándose en la tercera ola y las críticas al ministro/candidato de todo el resto de partidos -incluido Unidas Podemos, socio de los socialistas en el Gobierno central- pueden dejar todo en un simple 'efectillo Illa', una mejora socialista, sí, pero que no sea suficiente para romper la hegemonía independentista en la Cámara catalana y forzar un Govern trasversal.

La tardanza de Salvador Illa en dejar la cartera ministerial ha provocado también en parte de la opinión pública un debate y reflexión más que fundados: ¿ha influido esa doble condición de ministro y de candidato en sus decisiones e indecisiones, por acción o por omisión, de sus últimos días al frente de la lucha contra la pandemia? ¿No había ahí un clarísimo caso de conflicto de intereses que recomendaba dejar el cargo cuanto antes, sin esperar tanto?

No solo Illa y el PSC y el PSOE se la juegan en las elecciones catalanas. A todas las formaciones les va muchísimo en la cita. 

Para ERC, que ha llegado al final del mandato anterior presidiendo la Generalitat, siquiera sea por accidente, cualquier resultado que no suponga gobernar y liderar el Govern puede parecer un retroceso. JxCat, que por sorpresa se impuso a Esquerra en los comicios de 2017 y ha liderado el Govern y el independentismo, se halla ante una verdadera prueba de fuego como nueva fórmula de Carles Puigdemont. La CUP aspira a seguir teniendo la llave de la gobernabilidad de los independentistas, y según muchas encuestas así será. 

En el flanco de la derecha estatal, todo indica que Ciudadanos, que ganó las anteriores autonómicas catalanas, se desplomará entre mucho y muchísimo. La magnitud final de la catástrofe, y si los resultados del conjunto de los partidos le dejan o no algún papel relevante para el nuevo periodo, influirá mucho en el futuro de la formación naranja a nivel estatal. Algunos sondeos apuntan a que, en Cataluña, el PP podría acercársele mucho a Ciudadanos, o incluso superarlo, lo que supondría un cierto éxito para el partido de Pablo Casado. Pero también es cierto que hay otras encuestas que indican no solo que el PP no alcanzará a Ciudadanos, sino incluso que puede ser superado por Vox, lo que resultaría trágico para Casado.

Y a nadie se le escapa que el resultado en Cataluña, y el Govern que se forme, afectan mucho a las estrategias y a las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez, luego nos afectan a todos. No sólo a los partidos, los políticos y las administraciones, sino también y en definitiva a los administrados de toda España. Todos nos la jugamos de alguna manera en Cataluña.

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Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

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25 de enero de 2021 - 22:25 h

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