eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Adrián Escudero

Adrián Escudero es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es catedrático de Ecología en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid.

Restauración ecológica y cambio climático I: el desafío

Restaurar en sentido estricto significa arreglar algo que se ha roto y ponerlo en el estado que antes tenía. Sin embargo, si consideramos los escenarios de cambio climático más probables, la restauración de los ecosistemas degradados se enfrenta a una paradoja difícil de resolver: mirar al pasado como referencia para recuperar lo que se ha perdido o mirar al futuro para regenerar ecosistemas capaces de adaptarse a lo que viene. La restauración ecológica, según la SER, la  sociedad internacional que la investiga, coordina y apoya desde el conocimiento científico y técnico, consiste en ayudar a los ecosistemas que han sido degradados, dañados o destruidos a que recuperen su capacidad de producir bienes y servicios ambientales como las materias primas, la depuración del agua o del aire o la regulación del clima. La clave para una restauración de ecosistemas eficiente y actual radica precisamente en encontrar un equilibrio entre el pasado y el futuro. El compromiso con la historia de un territorio a la hora de restaurarlo permite comprender la gama de ecosistemas que un lugar concreto puede albergar, así como la disposición de los organismos y especies que forman o han formado parte de ellos. Mirar hacia el futuro, sin embargo, es vital cuando lo que nos preocupa es reconciliar la recuperación de un ecosistema con nuestro propio desarrollo socio-económico y con el cambio ambiental global que ello acarrea. Estamos hablando de pasar de una restauración convencional en la que se trata de recuperar una foto fija donde los actores (las especies) son “las de siempre” a una restauración moderna en la que lo que prima es la recuperación de procesos y funciones ecológicas, con cierta independencia del elenco (de especies) que hace posible dichas funciones.

 

Seguir leyendo »

La importancia de ser autor

La mitología asociada a la ciencia y a los profesionales de la ciencia es gigantesca. Para hacernos una idea basta recordar ese estereotipo de científico que aparece en las películas: un señor, hombre por supuesto, canoso y de pelo revuelto, con un matraz humeante en la mano, una pizarra detrás llena de ecuaciones, extraordinariamente distraído y vestido con una bata blanca. En realidad, los científicos somos tan diversos como ocurre en el resto de actividades humanas y nuestro único denominador común es que generamos conocimiento que, normalmente, sintetizamos en publicaciones científicas. 

Así resumido es muy desmotivador y probablemente muy poco romántico, pero es la verdad. Lo que hacemos es publicar lo que somos capaces de ir resolviendo para que el resto de nuestros colegas puedan ir subiendo el listón de lo conocido con nuestra contribución. Poco glamuroso, pero es una visión realista y profesional. No somos superhéroes, sólo artesanos de la ciencia que en vez de levantar botijos en un torno y luego venderlos como haría un alfarero, planificamos y llevamos a cabo experimentos y observaciones del mundo que nos rodea, analizamos los datos que generamos y producimos publicaciones científicas. 

Seguir leyendo »

El valor ambiental y económico de no hacer

Nadie hubiera pensado que dejar sin edificar las hectáreas de bosque y jardín que ahora conforman Central Park en el corazón de Manhattan traería tanta riqueza. La ocasión perdida de construir más rascacielos se convirtió en algo que no sólo mejoró la calidad de vida de miles de neoyorquinos, sino que aumentó desproporcionadamente el valor de las viviendas construidas en sus alrededores y acabó confiriendo un estilo irrepetible a la Gran Manzana.

Si a los miles de urbanistas e ingenieros que hoy están haciendo planes para edificar y artificializar millones de hectáreas del planeta pudiéramos mostrarles el valor que esas hectáreas podrían tener si al menos una parte se dejan como están estaríamos contribuyendo decididamente a aumentar la sostenibilidad global de nuestro desarrollo. Pero para lograr detener algunas de estas actuaciones necesitamos bastante más que la difusión del conocimiento ecológico y socioeconómico moderno. Necesitamos que alguien nos haga un préstamo. Un préstamo para hacer frente a la tentación del dinero fácil. Y hablamos de mucho dinero y a un plazo muy largo.

Seguir leyendo »

La tesis de Pedro Sánchez y la vergüenza de los másteres para políticos revelan nuestra falta de cultura científica

Aún estamos asolados por el tsunami del máster de Cristina Cifuentes y las torticeras y cortesanas actuaciones de Instituto de Derecho Público asociado a la Universidad Rey Juan Carlos que fue pilotado por el catedrático Alvárez Conde. Por ello resulta muy difícil hacer un análisis sosegado sobre lo que ha pasado con la tesis de Pedro Sánchez y lo que está pasando con los diversos políticos, desde Francisco Camps en su día con su elusiva tesis doctoral hasta las nuevas irregularidades en los másteres del presidente del Partido Popular  Pablo Casado y la ministra de Sanidad Carmen Montón. La conexión entre másteres y tesis doctorales es estrecha, recordemos que el máster es un prerrequisito para obtener el doctorado y que en muchos de estos másteres se inician los estudios que acaban dando lugar a una tesis doctoral. Para intentar arrojar algo de luz en estos escabrosos asuntos podemos mover un poco el foco y situarlo en el doctorado llevado a cabo por nuestro presidente, el Dr. Pedro Sánchez, quien en 2011, "defendió" su tesis doctoral que lleva por título Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012). La tesis de Pedro Sánchez se encuentra en la Universidad Camilo José Cela, la cual no permite su consulta salvo condiciones especiales y autorización previa del autor de la misma. En la práctica, la tesis no es pública y el 18 de Agosto de este año se le dio al Dr. Sánchez un plazo de 30 días para hacerla pública o explicar los motivos por los que no hacerlo. Los miles de tesis que se defienden en nuestro país cada año no solo son públicas sino que sus autores y directores se esfuerzan porque puedan ser leídas y consultadas con facilidad. 

Para poder profundizar en este asunto debemos de tener claro que la formación doctoral constituye un requisito necesario para seguir la carrera académica, es decir, para ingresar en el cuerpo de docentes e investigadores del sistema público de universidades y organismos de investigación. Sobre todo, la tesis doctoral se trata de un paso fundamental para desarrollar una carrera investigadora. Esto quiere decir que la tesis doctoral tal como la entendemos desde hace muchos años, sería una especie de MIR para el ámbito de la investigación y la ciencia. Resulta crítico para obtener este logro curricular demostrar que se es capaz de desarrollar de manera autónoma la actividad propia de un investigador científico. Los asiduos de nuestra columna de Ciencia Crítica saben bien a qué nos referimos, el nuevo profesional de la ciencia debe de ser capaz de abordar una investigación en todas sus fases; desde preparar un proyecto de investigación, diseñar unos experimentos, analizar los datos, y, sobre todo, dar visibilidad a lo hecho, es decir ser capaz de publicar en revistas de prestigio lo que se ha desarrollado. Si esos estadios no se han superado con éxito, no debería de estarse en disposición de obtener el título de doctor. Hoy en día la mayor parte de las Escuela de Doctorado, exigen la publicación en revistas competitivas de alguno de los resultados del trabajo llevado a cabo con la tesis. 

Seguir leyendo »

Lo que la ciencia española necesitaría ahora de los políticos

La ejecución de los proyectos científicos y el avance de las distintas líneas de investigación se enfrenta en estos momentos en nuestro país a un calvario burocrático que obliga a devolver fondos por no poder gastarlos, a cancelar compromisos de colaboraciones internacionales por no poder ponerlas en práctica y a dejar sin contratar a cientos de personas durante meses a pesar de contar con el dinero para hacerlo. La aplicación de la nueva Ley de Contratos del Sector Público se ha añadido al elevado nivel de burocratización que arrastra la ciencia española durante los últimos años. La transposición de esta directiva europea sin la exención para actividades de I+D+i de otros países europeos amenaza con paralizar la actividad de la mayoría de las instituciones públicas de investigación.

Seguir leyendo »

Titulitis o la mercantilización de la formación superior

Hemos visto en las últimas semanas un gran trasiego de títulos universitarios en los medios de comunicación, con el máster irregular de Cristina Cifuentes, que ha terminado empujando a la dimisión de todos sus cargos políticos, ocupando una gran atención. Hemos asistido a la perplejidad de la expresidenta de la Comunidad de Madrid por el mero hecho de hacerse público que hubiera comprado un título de máster. La perplejidad ha sido probablemente genuina ya que nadie se escandaliza si compra una lubina o un solomillo. Cierto que la compra del título involucró en este caso la falsificación de documentos públicos y esas cosillas, pero al fin y al cabo eso es como cuando le quitan la grasa sobrante al solomillo en la carnicería o las escamas y tripas a la lubina en la pescadería, ¿sabe usted?

Para entender la sorpresa de Cifuentes es necesario comprender el contexto político y social en el que se desarrolla la obtención fraudulenta de su título. Y ese contexto incluye, en primera página, la mercantilización de la “formación”. Hace unos días, El País publicaba un artículo explicando que la empresa privada cada vez se fija menos en los títulos universitarios a la hora de contratar personal. Si en los años 70 del pasado siglo un título universitario poco menos que garantizaba un buen empleo de por vida (sobre todo en determinadas profesiones), hoy en día miles de jóvenes en paro acumulan títulos universitarios como el que colecciona cromos y con similares efectos sobre su futuro laboral.

Seguir leyendo »

Una corte i-real

Entender el caso de la presidenta o el de otros aristócratas de la política como el prometedor Casado exigen un esfuerzo de análisis retrospectivo y alguna propuesta prospectiva. No sé muy bien qué es la verdad jurídica ni cómo se accede a ella, pero si lo que es la verdad estadística. Seguro que son las limitaciones propias de alguien que se dedica a ciencia básica. Las evidencias acumuladas hacen imposible tener dudas sobre lo que ha ocurrido. Si se tratase de apostar, uno se jugaría el sueldo de un año. Ganaría; la presidenta no hizo nada del máster o como mucho pagar a destiempo. La pregunta retórica es evidente, ¿qué ha ocurrido?  Quizás pueda sorprender a alguien, pero la respuesta no hay que buscarla exclusivamente en los campus de la URJC.

La conformación de una corte alrededor de los nuevos príncipes y princesas que ostentan el poder está conectada con el quehacer histórico de nuestros gobiernos. La sacralización de la monarquía parlamentaria y la paradoja implícita, de que todos somos iguales menos algunos, nuestra familia real, dibuja la justificación ética necesaria para ejercer la diferencia. De una manera racional o no, nuestros líderes políticos se consideran monarcas en ciernes, o en algunos casos monarcas absolutos bien consolidados. En ese marco, no son pocos los que rinden pleitesía como cortesanos a los nuevos príncipes. Ver la cara de la presidente y su perplejidad con lo que le está pasando es sintomático. Ella parece creer firmemente que no ha hecho nada; alguien probablemente le ofreció un máster en ese marco de dádivas y regalos mutuos; y lo acepto sin darle ninguna importancia. Para ella es una persecución porque lo que ha emergido es una nimiedad; pero si yo tengo ya el nivel de abogado que es el que me daba ese título de máster. Lo de mentir es la trampa en la que se ha metido por soberbia y probablemente por falta de formación en valores y ciudadanía ética y responsable. Suena a sermón, pero lo creo profundamente; hacer carrera en el seno de los partidos políticos puede requerir habilidades muy concretas, pero desde luego parece que lo de asumir los errores es algo que no se trabaja mucho.

Seguir leyendo »

La política del maquillaje no funciona con la ciencia

Complicando la ejecución del gasto y maquillando las cifras, el Gobierno juega con el mensaje de “España va bien”. Pero los datos son tozudos. Y los investigadores lo somos aún más. Si en un post anterior nos preguntábamos retóricamente por qué el Gobierno dificulta la ejecución del gasto en investigación y ciencia, ahora nos preguntamos “¿A quién quiere engañar con la manipulación de los datos?”. La estrategia de apoyar la investigación con préstamos y créditos, sabiendo que una gran parte no llega ni a solicitarse, y de poner cada vez más trabas a la ejecución de los menguantes presupuestos de subvención directa, lleva años dando los resultados esperables: cada vez se invierte menos en el presupuesto de I+D+i. No hablamos de una reducción pequeña ya que la combinación de recortes y trabas a la ejecución del presupuesto lleva a una inversión actual que es la sexta parte de la que se realizaba hace ocho años.

La estrategia seguida permite enmascarar la brutal reducción de la ‘inversión’ en investigación y desarrollo. Se mantiene aparentemente estable el nivel de recortes de los presupuestos desde 2011 pero en realidad entre uno y dos tercios de ese presupuesto se queda sin gastar. Claro que la estrategia sí que es buena si el objetivo no es impulsar la investigación científica sino sólo aparentar que se impulsa, guardando ese dinero para otros asuntos. La cuestión llega a levantar ampollas cuando parece que se quiere transmitir la idea de que la falta de gasto en I+D no responde a una falta de voluntad política por invertir en ciencia, sino a la incapacidad de los investigadores para gestionar bien los recursos de los que disponen. Además de levantar ampollas, por ofensiva y humillante, esta situación allana el camino para futuros recortes, ya que es práctica común en la Administración ajustar a la baja los presupuestos de un año cuando en el anterior no se ejecuta todo lo que se había asignado.

Seguir leyendo »

¿Por qué el Gobierno dificulta la ejecución del gasto en investigación científica?

Han corrido ríos de tinta sobre la incomprensible y repetida decisión del Gobierno español de ir disminuyendo la inversión en ciencia, alejándonos cada vez mas de los países de nuestro entorno. Con la excusa de la crisis, se han aplicado recortes tan exagerados que han quebrado líneas y centros de investigación enteras y han forzado a emigrar a miles de los mejores científicos de nuestro país. Sin embargo, en los últimos años se ha añadido una tortura incomprensible: cada vez cuesta más tiempo y esfuerzo ejecutar los gastos, por lo que una parte mayoritaria de los presupuestos de investigación (mas del 70% en 2017) no llega a gastarse. Esto, que parecía algo temporal, producto quizá de los reajustes burocráticos de nuestras administraciones, se ha convertido en un mal endémico que está cobrando dimensiones dantescas. El paroxismo se alcanza con la entrada en vigor el pasado 9 de marzo de la Ley 9/2017 de 8 de noviembre, de contratos del sector público. Hasta hace poco manteníamos la duda sobre denunciar o no este maltrato y el languidecimiento correspondiente de nuestra labor científica, pero ahora no cabe duda. Prácticamente todos los centros e instituciones se desesperan ante esta situación realmente kafkiana de no poder emplear unos fondos conseguidos en convocatorias abiertas y competitivas o provenientes de sus presupuestos básicos. En suma, tienen disponible un dinero para investigar que no se puede llegar a gastar. La situación en nuestro país es tan preocupante como patética y ya ha sido reseñada en las más prestigiosas revistas científicas internacionales. Es cierto que la ley es una trascripción de una directiva europea, pero no es menos cierto que en los países de nuestro entorno europeo se ha sido capaz de aislar la actividad investigadora de estos requerimientos, conscientes de su importancia y de las características excepcionales de ejecución presupuestaria a la que debe estar sometida el I+D+i.

El 18 de marzo de 2018, más de 300 trabajadores del Instituto Español de Oceanografía (científicos, técnicos y personal de administración) hacen público un manifiesto en defensa de esta institución centenaria que, con nueve centros oceanográficos repartidos a lo largo de todo el litoral español y las mejores instalaciones e infraestructuras para la investigación marina, agoniza por la dificultad para ejecutar sus presupuestos. La incapacidad de los responsables de la institución para adecuarla a su creciente actividad investigadora junto con la incorporación, en 2014, de un nuevo sistema de control del gasto por parte de Hacienda, se ha traducido en una dramática disminución en la ejecución presupuestaria que pasó del 90% en 2013 a apenas el 50% en 2017. Esta incapacidad para ejecutar el gasto comprometido en 2017 ha llevado a un ajuste adicional en gasto corriente en bienes y servicios, que sólo permite disponer para 2018 de un 30% de lo presupuestado en el año 2017. Estos problemas de gestión y presupuesto hacen que los compromisos que tiene el IEO no se puedan llevar a cabo.

Seguir leyendo »

Las montañas: una película de terror en las cumbres del planeta

La fascinación por las montañas es un fenómeno global. Su diversidad biológica, paisajes culturales, historia y gente, nos atraen como un imán. Buscamos montañas cuando queremos huir de los agobios de nuestra existencia y les conferimos un valor casi sobrenatural y trascendente al poner monasterios o centros espirituales allá arriba. Si preguntamos a la gente qué debe ser una prioridad de conservación para las generaciones futuras, la mayoría encabezaría la lista con montañas. Son un icono y bálsamo colectivo.

Las montañas son también un excelente observatorio natural para estudiar los cambios ambientales. En un espacio pequeño tenemos una variación climática predecible. Al ascender por sus cuestas desciende la temperatura a un ritmo promedio de 0,6 grados por 100 metros y aumenta la precipitación. Es por ello que los investigadores hemos recurrido con frecuencia a evaluar el desempeño de nuestros organismos modelos, plantas, animales o lo que sea, en condiciones climáticas contrastadas a lo largo de gradientes altitudinales en montañas. Un laboratorio barato para estudiar el motor más conspicuo del cambio global, el calentamiento.

Seguir leyendo »