¿Qué hacen un médico, un veterinario y un biólogo para cuidar el planeta?

Plantaciones de aceite de palma en Indonesia

La pandemia del coronavirus ha mostrado que la salud humana no puede entenderse como una unidad aislada. Seis de cada diez enfermedades infecciosas provienen de animales y tres de cada cuatro enfermedades infecciosas emergentes han saltado de un animal a la especie humana. La Covid-19 es solo una de las más exitosas pero se sabe que habrá muchas más. La globalización, la pérdida de ecosistemas, la urbanización o el cambio climático están detrás del aumento de zoonosis en el último siglo. Pero la estrategia en salud que promueve que el bienestar de los humanos, los animales y los ecosistemas se aborde como un todo aún no ha conseguido consolidarse.

A pesar de que la mayoría de partidos políticos ha reconocido en estos últimos meses la importancia del enfoque One Health (Una Salud, en español), en España todavía no hay un plan concreto al respecto. El Senado rechazó hace unos días crear una comisión para diseñar una estrategia nacional en este sentido; también es llamativa la poca participación de veterinarios en el control de la pandemia. Pero cada vez hay más organizaciones de diversos sectores que piden que los expertos en salud humana, salud animal y salud ambiental trabajen juntos para prevenir y hacer frente a las enfermedades que conocemos o aparecerán.

"Hasta que se produjo la separación entre la zona rural y la zona urbana, el médico, el veterinario y el boticario colaboraban de forma estrecha. No es hasta que la población emigra en masa a las ciudades cuando se separan los profesionales, y el médico, el farmacéutico y el enfermero dominan el espacio urbano y los veterinarios se quedan en el pueblo", explica el catedrático de Sanidad Animal y miembro de Medicina y Conservación de Animales Salvajes, Santiago Vega García.

El enfoque One Health, que ha cobrado importancia en las últimas dos décadas incluso en la Organización Mundial de la Salud (OMS), exige que las políticas sanitarias empiecen a romper esa barrera, pues no es tan real como pensamos. Los veterinarios llevan mucho tiempo enfrentándose a epidemias, fueron ellos los primeros que advirtieron un primer coronavirus en un gato en 1914, así como algunos de los síntomas que podían provocar como las bronquitis en pollos o las enfermedades intestinales en los cerdos. "La peste porcina africana o la fiebre aftosa son enfermedades de poblaciones en las que hay que abordar el problema como grupo y no como de un individuo", dice este doctor en veterinaria. "A la hora de prevenir se vacuna a toda la granja o se actúa con mentalidad de población", añade.

Pero además demanda que se estudie el vínculo con el entorno. La pandemia nos ha recordado que los seres humanos no somos independientes de nuestros ecosistemas y que nuestra relación con ellos tiene repercusiones. "Las pandemias han aumentado considerablemente en el siglo XX y XXI, así que tenemos que pararnos a mirar qué es lo que ha cambiado", explica Vega García. "Y lo que ha cambiado es que estamos agrietando el muro, el dique de esos agentes infecciosos. Al aumentar la deforestación, el consumo de animales silvestres o la ganadería extensiva estamos abriendo ecosistemas donde vivían animales que antes no convivían con el ser humano. Por eso no podemos ver la salud como un compartimento asilado, sino como algo que conecta con muchos otros aspectos, incluidos aspectos sociales y económicos".

Para el director del Instituto de Inmunología y Enfermedades Infecciosas, Fernando Fariñas Guerrero, solo si tomamos conciencia de esta interrelación podremos prevenir o luchar contra las amenazas a las que nos enfrentaremos. "El término globalización tendría que incluir también el de salud global", dice, "incluir la visión integradora de que, sin el cuidado del medio ambiente y la salud animal, la salud de la especie humana está en peligro muy serio".

Para este investigador, de hecho, en el enfoque ‘Una Salud’ deberían estar tanto colectivos sanitarios como no sanitarios. Médicos, veterinarios, biólogos, farmacéuticos, enfermeros,… pero también ingenieros, matemáticos, sociólogos o etnólogos. "Para hacer frente a las amenazas emergentes tendremos que contemplar sí o sí un cambio radical de la política global en todo lo relacionado con las salud humana, animal y ambiental, y empezar a practicar de verdad y no como una moda publicitaria el concepto One Health".

Un buen ejemplo son algunas colaboraciones que han surgido con este enfoque recientemente y que han dado buenos resultados. Es el caso de los programas de prevención de las resistencias a los antibióticos, donde tanto médicos como veterinarios han reducido su uso con gran éxito (la venta para animales se ha reducido en más de un 30% desde 2015); o el programa mundial de la gripe de la OMS, en el que se estudian las diversas cepas que surgen cada año en los animales para prevenir los brotes humanos y preparar vacunas más eficientes.

El mayor problema, como explica el director de la editorial especializada en One Health AmazingBooks, Javier Abrego, es que son pocos los profesionales que conocen los beneficios de este trabajo conjunto. "Quizá los veterinarios son más conscientes que el colectivo de médicos porque ellos tienen el contacto directo con los animales. Pero hasta éstos, según una encuesta en diversas universidades, desconocen en gran parte este enfoque".

Para el director del Instituto de Inmunología y Enfermedades Infecciosas Fernando Fariñas, sin embargo, es fundamental el apoyo institucional. "Si los gobiernos de todos los países no muestran interés en la implantación de este tipo de programas, tendrán que ser las fundaciones, instituciones y organizaciones privadas, como hasta ahora, las que tengan que encargarse de la financiación, y las que persigan esa sola salud para todos".

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Publicado el
31 de octubre de 2020 - 16:57 h

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