El futuro del planeta depende exclusivamente de las reivindicaciones de los jóvenes de todo el mundo

Teo Mesa

Estaba previsto. Una vez más, como se ha causado en los desacuerdos precedentes en todas las cumbres climáticas propuestas por la ONU, han tenido como resultados fracasos absolutos. Nunca ha habido una resolución de inmediata aplicación. Todas han sido de buenas promesas (y muchos incumplimientos). Y esta que ha finalizado en Madrid, la COP 25 (que corresponde al número de veces de estas asambleas mundiales), no iba a ser menos. La cumbre estuvo al límite del fracaso total por las programadas discrepancias de los países más contaminantes. Hubo de prorrogarse casi 2 días más para lograr un edulcorado acuerdo de mínimos (que tampoco se cumplirán).

Las continuadas y muy severas advertencias, con las agónicas y urgentes llamadas a la cordura, para una drástica aplicación en las rebajas de los gases de dióxido de carbono en todo el planeta, por los 200 científicos del IPCC (quienes pertenecen a otros tantos países del mundo), son ninguneadas por los materialistas intereses de los países esclavos del vil metal de las naciones más industrializados. Estos investigadores que están al servicio del ente mundial para el estudio científico de los efectos y causas que se están produciendo en la climatología mundial, no han servido de nada sus pesquisas.

La solución a un cambio en la mejora del clima del planeta gravita, hoy por hoy, y de forma radical, en las reivindicaciones mediante exigentes manifestaciones continuadas que todos podamos establecer. Las personas conscientes mediante una ética de responsabilidad con la naturaleza, y muy especialmente, los jóvenes, que son los que prontamente heredarán un planeta para desarrollar sanamente sus vidas, y la de las siguientes futuras generaciones. De hecho ya se están produciendo con las manifestaciones de estudiantes todos los viernes con Friday for the future. Y por muchas ONGs y ecologistas de toda la Tierra, quienes están en una lucha permanente por un planeta limpio y saludable.

A estas alturas, con las evidentes dislocaciones del clima, aún se aferran a su estúpida incredulidad impostada, cuando no necios negacionistas de turno con el cambio climático, por los representantes gubernamentales de los varios países más contaminantes del planeta: China, EEUU, India, Brasil, Rusia, etc., que son los que emiten el 60% de gases venenosos a la atmósfera. Como asimismo lo niegan, con obscenos fundamentalismos, los radicales de las ultraderechas mundiales, desde España, Polonia, Hungría, Rusia, Brasil, EEUU, etc. Esta mayoría de los tóxicos gases al medio ambiente por los representantes de todas las naciones es obviada de forma avara por sus dañinos intereses contra toda la humanidad y biodiversidad del planeta. Las tragedias por el clima que ya se están provocando continuamente en todo el planeta, por las perversas causas que han provocado las quemas de los combustibles fósiles en todo nuestra Tierra.

Todos los países desarrollados del planeta defienden únicamente sus intereses en seguir con sus producciones industriales, maltratando el medio ambiente con las innumerables emisiones de gases de CO2 de efecto invernadero, con la que envenena y enferman de muerte a gran parte de las poblaciones y la forestación del mundo. En esta cumbre hicieron su aparición, con escatológicas presiones a todos los representantes, los lobbys de las multinacionales energéticas del uso de combustibles fósiles y de muchos bancos del mundo.

Uno de los fiascos de esta cumbre climática fue tratar el debido cumplimiento de los objetivos de la regulación de los mercados de carbono. Con este vulnerado desacuerdo han tenido que aplazar el artículo 6 del Acuerdo de París, referido a este mercantilismo del CO2. Como en las anteriores, y desde los primeros Protocolos de Kioto, ha sido la continua discordancia del gravamen de los países industrializados y causantes de las emisiones de CO2, con el objetivo de proteger a los países no desarrollados, con cientos de miles de millones de dólares por los daños causados en aquellos países. También acordaron la compra-venta del derecho de un cupo de emisiones de los países excedentes con los que no agotaron dichos cupos. Esta solución no es más que una falacia. Un engaño de sanacas a todos los representantes para seguir contaminando, pero ahora de forma reglada y autorizada por las cumbres climáticas.

La naturaleza y sus climas han perdido los lógicos equilibrios naturales que se producen durante las cuatro estaciones. Este planeta tiene que estar protegido por todos mediante un inexorable cambio en las energías actuales por las energías limpias, para que no continúe deteriorándose el clima mundial. Habrá que impulsar de forma inapelable una revolución climática, que en el actual modelo, ya más que caduco y extremadamente perjudicial para todos y el mismo planeta. En esta cumbre fueron 84 países los que acordaron rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero, excepto los criminales aludidos, del medio ambiente de nuestro planeta.

Excelente acuerdo ha adoptado la UE en su Consejo Europeo en un Pacto Verde, para que se disminuya el CO2 y aplicar un plan de emisiones cero para el año 2050, en el que se propone la descarbonización total en todo el suelo europeo. Este reto es muy favorable para el medio ambiente y la salubridad de los seres vivos. Solo falta que se haga realidad en un acatamiento eficaz.

Insisto en que nada esperamos de los grandes países desarrollados en su genocidio contra el medio ambiente de toda la Tierra. Tienen la razón y la última palabra los jóvenes y toda la población consciente y responsable de todo el mundo, para no seguir con las catástrofes climáticas en nuestro planeta azul, y rebelarse contra esos desalmados loquinarios que pueden hacer un mundo invivible por una hecatombe.

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21 de diciembre de 2019 - 13:55 h

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