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Rafael Vidal, superviviente de Spanair: “Murió gente ahogada y desangrada porque las emergencias tardaron, pero nadie fue a la cárcel por ello”

El joven, que se rompió la columna cuando el avión se estrelló en Barajas, relata en el Congreso cómo oía a otras víctimas pedir socorro porque se ahogaban en el arroyo de la Vega

Vidal relata que, diez años después de la tragedia, aún pleitea con la aseguradora Mapfre, que “usa la estrategia del desgaste y el chantaje emocional y encima contrata abogados extranjeros para aplastarnos”

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Rafael Vidal, superviviente del accidente de Spanair, ingeniero y miembro de la Asociación de Afectados del Vuelo JK 5022

Rafael Vidal, superviviente del accidente de Spanair, ingeniero y miembro de la Asociación de Afectados del Vuelo JK 5022 EFE/Fernando Villar

“Oí a gente gritar que se ahogaban, que se ahogaban. Había un chaval con el brazo roto que a duras penas podía sostener la cabeza fuera del agua. Yo tuve suerte. Me rompí la columna y tuve otras fracturas que por suerte estaban en los miembros inferiores, porque de lo contrario me habría desangrado. Estuvimos 35 minutos esperando por los servicios de emergencias. Luego me enviaron al hospital en una ambulancia donde iba yo solo con el conductor. Yo le chillaba desde atrás que no corriera tanto, porque los huesos astillados se me clavaban y me dolía mucho más. Allí hubo gente que murió ahogada y otra desangrada por esos fallos en los servicios de emergencia y alguien tendría que estar en la cárcel por eso. Pero la comisión investigadora española lo que escribió en sus conclusiones sobre el accidente de Spanair es que las emergencias habían funcionado bien”.

Rafael Vidal, superviviente del accidente de Spanair en Barajas el 20 de agosto de 2008, realizó este miércoles ante la comisión de investigación del Congreso que investiga la tragedia del JK5022 un abrumador relato de lo que ocurrió en la media hora siguiente a la caída del avión, que se partió en dos y se incendió junto al arroyo de la Vega de Barajas. Su vida personal y profesional quedó severamente marcada por el accidente. Hoy, solo espera que la comisión del Congreso sea capaz de arrojar luz sobre las verdaderas causas de la catástrofe. 

Rafael Vidal ha soportado 16 operaciones desde que se produjo el accidente. Fue uno de los pocos pasajeros que logró sobrevivir a la catástrofe, que dejó 18 heridos y 154 víctimas mortales. Este miércoles relató en el Congreso que, en mitad de su calvario, tuvo que llegar a plantearse la venta de su casa para poder salvar una pierna severamente afectada por las secuelas del accidente, porque la sanidad pública solo le ofrecía una amputación y se vio forzado a acudir a la medicina privada. 

Años después del accidente, Vidal logró salvar la pierna y la propiedad de su casa gracias a un préstamo de la asociación de afectados que preside Pilar Vera, pero se definió a sí mismo como una víctima estigmatizada por la sociedad. “En mi empresa acabé siendo ese pobrecito que se queda mal de la cabeza”. Perdió el empleo y lleva años batallando con la compañía Mapfre, aseguradora de Spanair, después de que un juez liquidara la vía penal y derivara a las víctimas a los juzgados de lo mercantil para reclamar indemnizaciones. Hoy, casi diez años después, se define a sí mismo como “un superviviente no solo del accidente, sino de la posterior explosión de queroseno y de la mala gestión de las emergencias en el aeropuerto de Barajas”. 

Vidal dejó este miércoles sobrecogidos a todos los diputados de la comisión del Congreso que investiga la tragedia de Spanair. En especial cuando relató el momento en que tuvo que escuchar de la comisión española de investigación de accidentes (CIAIAC) que los servicios de emergencia habían funcionado bien aquel fatídico 20 de agosto en Barajas. Ocurrió tres años después, en julio de 2011, cuando un miembro de la CIAIAC citó a la asociación de afectados para leerles las conclusiones finales del informe sobre el avión accidentado. “La número 74 dice que la respuesta de emergencias fue buena. Cuando lo oí, me levanté de la mesa y le dije al señor que la leía cómo era capaz de decirme eso a la cara, cuando estuve 40 minutos desangrándome y viendo a un chaval con el brazo roto intentando mantener la cabeza fuera del agua para no ahogarse”. 

La víctima citada por Vidal era una de las que habían salido despedidas del avión tras el impacto de la aeronave contra el suelo y que habían caído en el agua, en el arroyo de la Vega, situado junto a la pista 36-L de Barajas donde se estrelló la nave. El compareciente recordó que dos de esos supervivientes habían muerto finalmente ahogados en el arroyo. Sin embargo, el informe final de la CIAIAC no solo salvó la actuación de los servicios de emergencias, sino que se convirtió “en la piedra filosofal” que determinó posteriormente el archivo de la causa en la vía penal y situó como únicos responsables del accidente a los dos pilotos muertos. “¿Qué se puede hacer ante eso?”, se preguntó Vidal. 

El joven no quiso cuestionar la actuación de los bomberos de Barajas, que tuvieron que sortear numerosos obstáculos físicos para poder llegar hasta el avión partido en dos e incendiado. Pero sí subrayó una y otra vez que ellos, los bomberos, no eran los habilitados para prestar la asistencia sanitaria y que pasaron 40 interminables minutos hasta que finalmente llegaron los servicios de asistencia médica. 

Vidal tiene claro que hubo heridos que murieron en ese lapso de tiempo por la lentitud en la asistencia. Él tuvo más suerte. Los bomberos no pudieron ni quisieron tocarle. “Si lo hubieran hecho, hoy sería parapléjico porque tenía rota la columna”. Pero sí retiraron los restos de fuselaje del avión que estaban situados sobre la víctima. “Y luego allí nos quedamos los dos, los bomberos y nosotros, esperando que llegaran los de emergencias”. 

El superviviente describió un sentimiento de “impotencia total” en los años posteriores al accidente. “Me considero un luchador. Pero no solo por luchar después de más de 16 operaciones, sino por haberme enfrentado a dos grandes multinacionales como son Mapfre y Boeing. Ustedes”, dijo a los diputados, “ ya vieron ayer [por este martes] cómo los trata Boeing: vacilan al Estado, se saltan las normas, no hacen caso a los jueces y a ustedes les ningunean, como han hecho con las víctimas. Todo esto es una indecencia”. 

Rafael Vidal, superviviente del accidente de Spanair, ingeniero y miembro de la Asociación de Afectados del Vuelo JK 5022

Rafael Vidal, superviviente del accidente de Spanair, ingeniero y miembro de la Asociación de Afectados del Vuelo JK 5022 EFE/Fernando Villar

Vidal recordó que la compañía Mapfre tenía una póliza vigente por la que aseguraba a Spanair por un importe de hasta mil millones de dólares. Sin embargo, dijo haberse sentido “chantajeado y extorsionado” por Mapfre en el intento de que, como otras víctimas “rendidas por agotamiento”, firmara “cláusulas leoninas. Su estrategia es el desgaste y a veces el chantaje emocional. Eso es lo que ha sucedido y sigue sucediendo”. 

El superviviente relató que la mutua de Mapfre “jamás me ofreció ni un traumatólogo, ni siquiera rehabilitación” y que “todo lo que ha hecho es porque la ha condenado un juez”. E incluso así, sin ninguna prisa. “La Audiencia Provincial de Madrid la ha condenado y aún así está haciendo lo que le da la real gana, porque interpreta lo que le da la gana, paga lo que le da la gana y a quién le da la gana. ¿Y tú, qué puedes hacer? Es como si condenan a alguien a ir a la cárcel y ese alguien le dice al juez que ahora no, porque me viene fatal para ir a la playa”. Vidal se refería a una sentencia dictada en marzo pasado para que Mapfre pagara a las víctimas intereses de demora. “Estamos en julio y el dinero sigue retenido en el juzgado porque ya se encargan ellos de que se vaya retrasando. Es todo surrealista. Y encima contratan a abogados extranjeros para que nos aplasten”. 

Joan Olóriz, de Esquerra Republicana de Cataluña, preguntó este miércoles a Rafael Vidal por un asunto que ya había planteado la diputada Ana Oramas, de Coalición Canaria, cuando compareció ante la comisión la directora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), Isabel Maestre. Oramas exigió a Maestre explicaciones de por qué la AESA había accedido a instalarse desde su creación a finales de 2008 en unos locales que son propiedad de Mapfre. Maestre dijo no entender qué relación guardaba eso con la investigación y aseguró que se eligieron esas oficinas, cuya propiedad atribuyó a Mapfre Inmuebles, porque la empresa había ofrecido los precios más competitivos del mercado. 

Este miércoles, Olóriz puso el dedo en la llaga: “La directora de la AESA nos dijo que era una casualidad sin importancia que la sede de la agencia hubiera sido alquilada a Mapfre Inmuebles. El que hizo la mejor oferta. Viendo lo poco generoso que es Mapfre con las víctimas, me sorprende que sea tan generoso con su oferta a la Agencia de Seguridad Aérea”. 

En la comparecencia de Maestre, Oramas le exigió también explicaciones sobre la asistencia de la directora de la AESA como ponente a unas jornadas organizadas por la aseguradora para hablar sobre la prevención en materia de seguridad aérea. Maestre también restó importancia a este hecho y aseguró que había accedido a intervenir para resaltar la conveniencia de la prevención en materia de seguridad aérea.

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