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HELSINKI DESDE DENTRO

Toda ciudad tiene dos vertientes; es decir, la que se ve a simple vista, y la que se conoce cuando se vive en ella. Este blog quiere contar lo que sucede en esta ciudad nórdica, tratando de no recorrer los lugares comunes tan del gusto de las guías turísticas. Y todo ello, en lengua castellana.

LITTLE WOMAN. EL MOVIMIENTO #ME TOO HACE MAS DE UN SIGLO

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Poco importan ya las raíces, en muchos casos de carácter religioso y/ o ideológicos, que han llevado a esta situación que todavía, en pleno siglo XXI, muchos se empeñan en perpetuar. Baste con ver la cobardía de quienes son incapaces de reconocer la violencia de género como una lacra real y prefieren disfrazar su insultante ignorancia en consideraciones totalmente desfasadas y torticeras con tal de negarla.

Meg March (Emma Watson); Amy March (Florence Pugh); Jo March (Saoirse Ronan) y Amy March (Florence Pugh) y Beth March (Eliza Scanlen) en una imagen de la película Little Women © 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.

Queda claro que el interés de estos mamarrachos es el de perpetuar la creencia, apuntalada por el devenir de los siglos -y por los sermones de los clérigos de turno- que viene a decir que una mujer es incapaz de valerse por sí misma sin el apoyo del varón de turno. Por ello, y siguiendo este “inteligente” racionamiento, la violencia de género es sólo una consecuencia lógica y necesaria cuando la hembra se rebela ante los deseos del varón, al que debe obedecer.

Sé que las cosas, salvo en la mente de esa legión de retrógrados ignorantes, han cambiado y para mejor, pero imaginen como sería cuando a la escritora americana Louisa May Alcott (1832-1888) se le ocurrió escribir Little Women (1868), fiel reflejo de la realidad a la que se debían enfrentar las mujeres de aquel tiempo en el que los cambios empezaban a vislumbrarse en el horizonte.

La guionista y directora Greta Gerwig, hablando con la actriz Meryl Streep (la tía March) en un descanso del rodaje de la película Little Women. Photo by Wilson Webb © 2020 CTMG, Inc.

En aquellos instantes, sobre todo si no se disponían de recursos económicos, el único futuro de una mujer, siempre que ésta quisiera sobrevivir, era casarse “bien” si no se quería perder todos los derechos que aquella sociedad le pudiera ofrecer, por pocos que pudieran ser. Ante esta situación, la cual hoy nos puede parecer totalmente surrealista, es lógico que la actriz Meryl Streep le sugiriera a la guionista y directora Greta Gerwig, responsable de la dirigir la última adaptación cinematográfica de la obra de Louisa May Alcott, el incluir un diálogo en el que una de las cuatro protagonistas principales, Amy March (Florence Pugh) le explicara a las nuevas generaciones de espectadoras -y les recordara las más veteranas- la realidad del sexo femenino en aquellos instantes.

Dicha realidad venía a decir lo siguiente: las mujeres no podían ejercer su derecho a votar, ni a trabajar de forma independiente. Su escenario laboral era la casa y la trampa que aquel escenario se terminaba por convertir. Si se casaban perdían cualquier propiedad, dinero y/ o posesión, además de la potestad de sus hijos, en favor de un marido que no siempre estaba a la altura de las circunstancias. Y lo peor es que una mujer NO tenía derecho a ser quien quería ser, independientemente de cual fuera su deseo.

Y es que ese el principal mensaje de la obra de Louisa May Alcott, además del de plasmar a una familia donde sus integrantes no son una carga para sus semejantes, sino un apoyo constante y desinteresado, aún en los peores momentos.

Esto no quiere decir que sus personajes, principalmente las hermanas March, Jo, Meg, Amy y Beth, no sean seres humanos condicionados por sus sentimientos, sus debilidades y un ambiente que suele condicionarlas más que apoyarlas. No obstante, la prosa de la escritora norteamericana, -adelantada a su tiempo e impregnada de un feminismo que hoy en día se ha transformado en el movimiento #Me Too- no deja lugar a dudas y coloca a cada una de las fichas en el tablero de juego de una convulsa época condicionada por una guerra, aquélla que acabó con la segregación y cuya bandera también empuñó Louisa May Alcott.

Jo March (Saoirse Ronan) y Theodore 'Laurie' Laurence (Timothée Chalamet) en una imagen de la película Little Women © 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.

Little Women es, ante todo, el reflejo de un momento en el que las mujeres se empezaron a dar cuenta de que su papel estaba lejos de los fogones, las labores caseras y las atenciones para con sus señores y Jo March (Saoirse Ronan) es el mejor ejemplo de todo ello. Su espíritu combativo, su ansia por lograr contar aquello que quería contar, pero sin olvidarse de su familia es todo un ejemplo a seguir y la adaptación de Greta Gerwig, una guía de comportamiento para quienes hoy en día buscan hacer lo mismo, sin estar condicionadas por las redes sociales, tan mezquinas y torticeras como las imposiciones de antaño.

De igual modo, sus hermanas, Meg (Emma Watson); Beth (Eliza Scanlen) y Amy buscan su lugar en el mundo, pero de distinta forma a la elegida por Jo. Bien es cierto que, en la novela, Louisa May Alcott trata de plasmar las distintas formas de afrontar la vida que podían tener las mujeres de entonces, bastante limitadas, todo sea dicho, pero con cierto margen de maniobra. Otra cosa es que los varones que aparecen retratados -no todos, aunque sí en su mayoría- responden a unas señas de identidad bastante particulares, sin caer en los excesos de quienes se casaban para mantener las apariencias y poco más. Ellos también debían hacer frente a las imposiciones de la sociedad, pero, en comparación a las mujeres, su vida era mucho más simple, tranquila y placentera.

© 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.

Little Women es además de un libro, una película casi diría que obligada para no perder de vista ninguno de los derechos y libertades logrados por el sexo femenino en una sociedad que sigue siendo machista, segregacionista para con las mujeres y que no ha sabido construir unos puentes sólidos para que ambos sexos puedan convivir en paz y sin ningún sobresalto.

Por añadidura, la película de Greta Gerwig protagonizada -además de por las actrices ya comentadas- por un elenco encabezado por Laura Dern, Chris Cooper, Tracy Letts, Timothée Chalamet y la tía March, interpretada, ésta, por la gran Meryl Streep demuestra la tremenda validez y actualidad de una obra que se ha ganado un lugar de honor en el corazón de quienes pensamos que el mundo sería un lugar mejor sin tanta sandez, ni tantas restricciones basadas en postulados absurdos y demenciales.

© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020

© 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.

Nota:

Mafalda es una creación de Joaquín Salvador Lavado “Quino” y su primera aparición se remonta al año 1964, en el mes de septiembre, fecha en la que debutó en las páginas del semanario argentino Primera Plana, para luego ser publicada en el diario El Mundo de Buenos Aires.

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