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“Hay que acabar con los saqueos y expolios arqueológicos en La Palma”

Restos arqueológicos extraídos del expolio y abandonados encima de una piedra en el interior de cueva de Puntagorda.

El director insular de Patrimonio Histórico, Jorge Pais, doctor en Arqueología y director del Museo Benahoarita, no baja la guardia en la defensa del relevante patrimonio aborigen de La Palma y ha vuelto a insistir en que “es fundamental acabar con los expolios y saqueos”.

Pais viene denunciando desde hace años los destrozos que se ocasionan en los numerosos yacimientos arqueológicos que se encuentran repartidos por toda la geografía palmera, con la destrucción de las capas estratigráficas y el robo de restos. Considera que para poner fin a esta situación definitivamente debe existir “una estrecha colaboración entre la Dirección General de Patrimonio Cultural, el Cabildo de La Palma, los diferentes ayuntamientos, los agentes forestales de Medio Ambiente y del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, así como efectivos de la Policía Local y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en los que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil juega un papel fundamental”.

En este sentido reclama “la aplicación con rigurosidad de las penas que establece la Ley de Patrimonio Histórico de Canarias”, una normativa que contempla condenas de cárcel y sanciones económicas que pueden llegar hasta los 300.000 euros.

Asegura el director insular de Patrimonio Histórico que “este tipo de acciones delictivas se siguen llevando a cabo en la actualidad en diferentes yacimientos de la Isla, incluso en algunos tan controlados y vigilados como la Cueva del Tendal”.

Explica que “en los yacimientos arqueológicos visitados por expoliadores es habitual que nos encontremos con innumerables restos colocados encima de las rocas de la propia cueva”. “Allí fueron depositados por estos delincuentes que, al final, solo se llevaron una ínfima parte de lo que removieron de su posición originaria y que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, se corresponde con fragmentos de cerámica, de tamaño mediano o grande, decorados, y algún colgante de hueso o conchas marinas. Todo lo demás es desechado sin ningún tipo de reparos ni remordimientos”, subraya.

Por lo general, apunta Pais, los expoliadores rechazan “fragmentos de cerámica sin decoración, piezas líticas, restos óseos de fauna doméstica o malacológicos”. Pero, se lamenta, “estos restos están totalmente descontextualizados y son inservibles para una investigación arqueológica rigurosa y científica”.

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