Isabel Cabrera: “La cabra palmera tiene una belleza aborigen, salvaje, como si los guanches se hubieran quedado a vivir en ellas para recordarnos de dónde venimos”
“Los quesos de La Palma hablan de una historia de generaciones, hablan de manos arrugadas por el suero y a aromas ahumados. Hablan de días y noches en el monte. Hablan de cabra palmera y de oveja canaria. Pero, sobre todo, nos cuentan leyendas mezcladas con el verde de los helechos y la laurisilva. Su aroma, su tacto y su sabor nos pueden llevar hasta historias como la de Tanausú, el mencey indomable, hasta Francisca de Gazmira o incluso hasta aquel pastor enamorado que se atrevió a superar una prueba con su lanza y acabó siendo leyenda… No sé si los quesos nos llevan a creer en los cuentos, lo que sí sé es que el olfato, el gusto y el tacto nos transportan a muchos lugares, muchos de ellos, de cuento”.
Isabel Cabrera, narradora oral, comenzó con la experiencia de contar quesos en su Lanzarote natal en 2021 y ahora llega a El Paso, La Palma, para poner en valor los quesos de raza palmera y a quienes los producen a través de la magia de sus aromas, del sueño del gusto en el paladar y de la alegría de compartir el maridaje de sus sabores con Brenda Rodríguez Concepción, presidenta de la Asociación de Criadores de Raza Palmera. Esta aventura culinaria narrada forma parte del Festival A lo rural, que se celebra en el municipio de El Paso desde este jueves, 4 de junio, hasta el sábado 6 de junio.
Esta experiencia para todos los sentidos une cultura y gastronomía km0 el próximo sábado, 6 de junio a las 13.00 horas. En esta ocasión será en el Marcadillo del Agricultor de El Paso con acceso gratuito limitado por cuestiones de aforo. La entrada puede reservarse a través del QR del cartel de esta actividad y entrando en este enlace.
¿Por qué ‘Cuéntame un queso’ de La Palma?
¡Va a ser el estreno de ‘Cuéntame un queso’ en La Palma! Y encima en El Paso, donde he venido tantas veces a contar cuentos. Amo la Isla Bonita y honestamente, la cabra palmera es mi favorita, sin desmerecer a la majorera y a las tinerfeñas, pero… la cabra palmera tiene una belleza aborigen, salvaje. Es como si los guanches se hubieran quedado a vivir en ellas para recordarnos de dónde venimos.
¿Pastora de qué cuento?
Pastora de cuentos del terruño. Sí, creo que en los últimos años de mi carrera profesional como narradora me he ido arrimando más a lo nuestro. Primero con Taro, la historia de un niño de Lanzarote. Un cuento que tiene un libro con el mismo nombre, y, luego, con Cuéntame un queso empecé a rebuscar tímidamente en las historias de mi familia paterna, que es familia de campo, de Tinajo. Gracias a poner voz a estas anécdotas, a contarlas… los vecinos del pueblo, generosísimos, me empezaron a contar muchas más y empecé a ampliar el repertorio.
Los quesos de La Palma, ¿nos llevan a creer en los cuentos?
Los quesos de La Palma hablan de una historia de generaciones, hablan de manos arrugadas por el suero y a aromas ahumados. Hablan de días y noches en el monte. Hablan de cabra palmera y de oveja canaria. Pero, sobre todo, nos cuentan leyendas mezcladas con el verde de los helechos y la laurisilva. Su aroma, su tacto y su sabor nos pueden llevar hasta historias como la de Tanausú, el mencey indomable, hasta Francisca de Gazmira o incluso hasta aquel pastor enamorado que se atrevió a superar una prueba con su lanza y acabó siendo leyenda… No sé si los quesos nos llevan a creer en los cuentos, lo que sí sé es que el olfato, el gusto y el tacto nos transportan a muchos lugares, muchos de ellos, de cuento.
¿Cualquier queso palmero para cualquier cuento?
Diría que los cuentos, igual que los quesos, deben ser km0. O bien aprendo nuevas historias de ese lugar o bien me permito hacer adaptaciones de mis cuentos teniendo en cuenta el territorio en el que estoy. Pero, siempre, siempre, hago un homenaje a las manos que elaboran el queso y a los pies que pisan durante tantas horas el monte junto a sus animales para que el queso llegue a nuestra boca. No es un homenaje abstracto, es real. Con nombres de personas que hacen que el queso palmero sea posible. Porque de esto va, en definitiva, Cuéntame un queso: de homenajear desde mi lugar, los cuentos y el arte, a las personas que hacen posible cada queso, a los garantes del territorio, y, por otro lado, de poner en valor las razas autóctonas que existen en España. ¡En Canarias tenemos seis razas autóctonas que nos dan leche y yo no lo sabía hasta que creé la actividad!
¿Qué nos vamos a encontrar en ‘Cuéntame un queso,’ el sábado 6 de junio en El
Paso?
Nos vamos a encontrar a dos mujeres morenas. Cada una con un delantal. Una llevará un delantal que pone “Cuéntame” y otra llevará uno que pone “Un queso”. La que lleva el delantal de Cuéntame soy yo, porque para eso soy la cuentera. La otra mujer que me acompaña es Brenda Rodríguez, palmera, ganadera, maestra quesera y presidenta de la Asociación de Criadores de Raza Palmera. ¡Un lujo! Llevaba años intentando hacer Cuéntame un queso en La Palma y aún más, queriendo hacer una actividad con Brenda. Esta vez, pack completo: Brenda, El Paso, Festival A Lo Rural, que admiro desde su nacimiento y Cuéntame un queso, ¡estoy saltando sobre una pata! Vamos a hacer una cata de quesos y cuentos. Una actividad gastronómica y literaria para toda la familia. Y digo toda la familia porque quiero que vengan familias: chicos y grandes, todos en amor y compaña, a disfrutar de los quesos y los cuentos que tenemos preparados.
¿Tienes algún cuento en la memoria que te lleve a casa, al calor de hogar, a
saborear un queso o un vino en La Palma?
¡Claro! Para mí la historia que merezco escuchar tomando un vino blanco seco palmero y un queso palmero es la leyenda de Tanausú. Porque es memoria histórica y es, a su vez, patrimonio geográfico. Porque es nuestra historia aborigen, pero también la Caldera de Taburiente. Porque es resistencia, la que no opusimos los majos y, por tanto, digna de admiración. La misma que ha demostrado la población palmera tras el volcán en Cumbre Vieja, aunque muchos pensaran… ¡Vacaguaré!
El queso como ingrediente de un cuento, ¿qué personaje lo bailaría?
Pues podría bailarlo un ratón o una cabra. ¡Pero yo me voy a quedar con la cabra palmera bailarina! Que mueve la patas mejor que ninguna al ritmo del sirinoque, ¡por eso la invitan siempre a las fiestas por la Virgen del Pino, para que demuestre su talento en El Paso, al ritmo del tambor palmero! (risas).
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