Voces en negro de mujer: Aridane Criminal VI reúne en Los Llanos de Aridane a cinco escritoras del género negro y policiaco
Mujer con cerebro, investigadora o asesina. El género negro y policiaco se abre a nuevas posibilidades con la entrada en el juego de la voz narrativa en femenino. No sólo cambian las relaciones entre mujeres que se presentan en los relatos, más fraternas y menos estereotipadas desde la competitividad para la seducción, sino que también se normaliza abordar una trama de asesinato desde el pensamiento, la emoción y la relación con el mundo en conexión con el cambio cultural que trae consigo la presencia del liderazgo femenino en las profesiones del oficio.
Así, una agente de la Guardia Civil, una jefa de un grupo de investigación especial de la Policía Nacional o una jueza de instrucción de la Audiencia Provincial de Las Palmas, y también una asesina, protagonizan algunas de las novelas que se presentan en esta sexta edición de Aridane Criminal. El encuentro de novela negra y policiaca de Los Llanos de Aridane se celebrará en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura y en la Plaza de España desde el próximo miércoles, 28 de enero, hasta el sábado 31.
La maestra del crimen Teresa Cardona ubica como protagonista a una agente de la Guardia Civil junto a un compañero con el que comparte aventuras y desventuras, pero, sobre todo, momentos personales de cambio y conocimiento trascendente a través de la realidad que están investigando. En su nueva novela, ‘A la vista de Todos’, la sicología más allá del crimen se sitúa como un elemento narrativo que transforma la manera de narrar para introducir al lector en un relato profundo, con el que la autora busca algo más que descubrir quién cometió un asesinato.
En los relatos con voz femenina en negro importa la acción, pero también importa el por qué, y el por qué es una atmósfera que envuelve la historia. Para Teresa Cardona, “la novela negra es un retrato del momento actual, una fotografía de la sociedad y a mí me gusta utilizarla tanto como un vehículo de crítica social como una forma de plantear dilemas éticos. La filosofía lleva siglos planteándonos la ética y creo que la novela negra es una buena forma de hacerla más accesible”. Teresa Cardona estará el jueves, 29 de enero, a las 20.30 horas, en Aridane Criminal VI para participar en la sección Con el Agua al Cuello (Entre policías anda el juego).
También el jueves 29, pero a las 19.00 horas, Belkys Rodríguez participará en el encuentro en la sección Con el Agua al Cuello (Cuba, fundido a negro). La novela negra cubana que ella presenta, ‘La hija de Yemayá’, no trata de un solo asesinato, sino que aborda el asesinato genérico de una forma de vida que se observa desde dentro. La autora tampoco denuncia la corrupción política, sino que presenta varias historias de la ciudad antes de que todo cambiara, en la Navidad de 1958, para que la nostalgia lleve la realidad que plantea más allá de las noticias de aquella época, y también de los recuerdos enaltecidos que se tienen de ella. De hecho, Belkys Rodríguez apunta que la novela negra retrata el momento “de forma más explícita que las noticias, más directa, cuenta sin tapujos una realidad que incomoda pero que está ahí, a la vuelta de la esquina. El periodismo no es imparcial como debiera. La noticia está muy condicionada a veces por un color político; muchas veces está sesgada; no me cuentan con objetividad lo que quiero y necesito saber, sino lo que conviene que sepa. La novela negra”, sentencia, “dispara a matar, casi siempre”.
La narración envuelve también la investigación en el crimen real que investiga Beatriz García Guirado y que presenta en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura de Los Llanos de Aridane el próximo viernes, 30 de enero, a las 18.00 horas, en la sección True Crime. En ‘La chica muerta favorita de todos’ aborda un crimen real sucedido en 1941 en Los Ángeles, California, desde el punto de vista de la víctima, Elizabeth Short, que fue descuartizada, a quien la prensa bautizó como la Dalia Negra. De hecho, García Guirado aborda la investigación de su libro desde un punto de vista diferente, ya que lo que le interesa no es tanto el asesinato en sí y la crueldad que este presenta, sino hacer partícipe al lector de una investigación de la que todo el mundo, según sus palabras, “ha querido sacar tajada”. García Guirado, más que tratar de resolver el asesinato, profundiza en cómo es la sociedad se relaciona con este tipo de crímenes a través de las cartas de un detective aficionado. “A día de hoy”, revela, “me continúa explotando la cabeza con la cantidad de gente a la que le cautiva ver fotos de una chica hecha rodajas. Y especialmente”, destaca, “la cantidad de mujeres que cuando organizas un taller o una charla piden ver las fotos de la autopsia. Hay algo de erotismo tanatológico bastante inquietante”.
Ángela Pinacho se adentra en el mundo literario con su primera novela, ‘Los Llanos de Troya’, en la voz de una jefa de policía que dirige un equipo de investigación en el sur de Tenerife. La atmósfera oscura que logra en su relato no enturbia la mirada capaz de ver cielos tan azules que potencian los demás tonos de los colores del paisaje, a la vez que sus horarios de trabajo cuadran y descuadran la recogida del colegio de su hijo y la abrumadora experiencia de ser madre soltera.
Ángela Pinacho, con la experiencia de haber trabajado en la policía nacional, defiende el género negro y policiaco como vehículo para hacer que el lector “se detenga un momento a pensar en lo que hay detrás: en las motivaciones humanas, en las grietas sociales, en aquello que preferimos no mirar de frente. La novela negra, cuando funciona, no solo entretiene; también ilumina”, asegura. Pinacho considera que la novela negra “se acerca a la sociología de la conciencia humana, o a su ausencia, de una manera distinta, más indirecta y sutil. El lector entra en la historia atraído por la investigación, por el enigma, por el deseo de descubrir quién es el asesino. Ese es el motor narrativo. Pero, mientras avanza en la trama, también se asoma a las tensiones, desigualdades y miserias de un lugar concreto, casi sin darse cuenta”. Ese es precisamente el punto fuerte del género para Ángela Pinacho, “porque la crítica se filtra a través de los personajes, de sus decisiones, de los escenarios que habitan. Uno lee para resolver un crimen, pero acaba reflexionando sobre lo que ese crimen revela de la comunidad en la que ocurre”. Ángela Pinacho estará en la Casa de la Cultura de Los Llanos de Aridane el jueves, 29 de enero, a las 18.00 horas.
Además, tanto Pinacho como Annika Brunke se acercan a la relación entre mujeres desde un lugar en el que lo primero es la eficiencia laboral y, después, la emocional. Cada una establece los propios parámetros de simpatía y antipatía sin entrar en prejuicios de relaciones de género, sino desde el encuentro laboral y las exigencias de la investigación, lo que inevitablemente las acerca como personas.
Annika Brunke participa en Aridane Criminal VI el sábado, 31 de enero, a las 12.00 horas, en la Plaza de España. Brunke que presenta en este encuentro ‘Bacon’, una novela en la que es capaz de utilizar con un agudo sentido del humor la supuesta competitividad entre dos mujeres opuestas que tienen sobrepeso, de forma que su descalificación juega en contra de la que desmerece con sus críticas. La escritora, ganadora del Premio Alexis Ravelo de Novela Negra, se adentra en realidades difíciles de transitar como la gordofobia, la transexualidad, la xenofobia o el machismo para mostrar procesos, emociones y actitudes con todos los recursos del género negro porque, según afirma, “la buena novela negra arroja una luz más descarnada sobre la realidad, ya que tratamos de mojarnos incluso en lo que nadie quiere aventurarse”.
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