Una palmera, entre las cuatro alumnas seleccionadas en España para estudiar en la elitista e innovadora Universidad Minerva de Estados Unidos

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Es la universidad más selectiva de EEUU, más incluso que otras tan elitistas como Harvard o Stanford. Mona Westphal, nacida en Alemania y residente en La Palma desde los dos años, es una de las cuatro jóvenes seleccionadas en España para cursar sus estudios en Minerva Schools at KGI. “Realmente estoy muy contenta y agradecida por tener esta increíble oportunidad de aprendizaje. Me emociona mucho poder viajar, conocer otros lugares y otras personas, pero también me entristece un poco alejarme tanto de La Palma, que para mí siempre será mi hogar”, ha señalado a este periódico Mona, que tiene 18 años y cursó Infantil y Primaria en el CEIP Miranda de Breña Alta, el primer trimestre de 4ª de la ESO en Irlanda y Bachillerato en el IES Luis Cobiella Cuevas de Santa Cruz de La Palma.

“Minerva Schools at KGI es una universidad con sede en San Francisco, extremadamente nueva e innovadora. Comenzó a impartir clases por primera vez en 2014, y este año se gradúa su tercer curso. Yo formaré parte de la séptima clase de Minerva. El objetivo de esta institución es ofrecer un modelo educativo adaptado a las necesidades y posibilidades del siglo XXI, capaz de preparar a los alumnos para el mundo real, dotándoles de las capacidades prácticas que se necesitan para tener éxito en un mundo profesional tan cambiante. Actualmente ofrecen cinco títulos, en Artes y Humanidades, Ciencias Computacionales, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Negocios”, explica Mona, y subraya: “Minerva es, además, la universidad más selectiva de los EEUU. Con un porcentaje de admisión que oscila entre un 0,5 y un 2%, es más selectiva que otras famosas universidades de élite como Harvard, Stanford, etc. En 2020 recibieron alrededor de 25.000 solicitudes, y aceptaron a apenas 200 alumnos, resultando un porcentaje de admisión de un 0,8%”.

“Elegí ir a Minerva Schools at KGI principalmente por dos motivos que la diferencian del resto de universidades: por un lado, porque es una universidad extremadamente internacional, y esto se refleja en dos cosas: en primer lugar, el alumnado de Minerva, que es extremadamente diverso y viene de literalmente todo el mundo. En mi clase habrá alumnos de más de 60 países diferentes”, dice esta joven, que habla cuatro idiomas: español, alemán, inglés y francés . En segundo lugar, explica, “la rotación global. Cada semestre, los alumnos se mudan juntos a un país distinto, habiendo vivido al final de la carrera en 7 ciudades alrededor del mundo. De esta manera, comienzan en San Francisco (EEUU), y en lo que dura la carrera irán a Taipéi (Taiwán), Seúl (Corea del Sur), Hyderabad (India), Berlín (Alemania), Buenos Aires (Argentina) y Londres (Reino Unido)”.

Mona también destaca de Minerva Schools at KGI su pedagogía. “La manera de enseñar se ideó en base a la ciencia del aprendizaje, que estudia la manera en la que los seres humanos aprendemos, y ha demostrado que con el modelo educativo tradicional los alumnos retienen apenas un 10% de los contenidos estudiados. Por ello, desecharon el modelo tradicional de impartir clases (los alumnos reciben de manera pasiva los contenidos explicados por un profesor, y posteriormente los estudian de memoria y se examinan), y crearon un modelo propio totalmente innovador. Los alumnos de Minerva tienen que hacer un trabajo previo a las clases (tareas, leer artículos, estudiar ciertos contenidos, etc.), y las clases como tal son seminarios impartidos en una plataforma online con un grupo reducido de alumnos en los que se debate y se aplica lo previamente aprendido para resolver problemas reales, de la vida real. Además, no se evalúa con exámenes, sino con la participación en clase y trabajos prácticos, en los que los alumnos usan la ciudad en la que están viviendo como un campus, colaborando con sus ciudadanos y gobiernos”, detalla.

Resalta Mona que “el proceso de selección de Minerva está basado únicamente en mérito. Al contrario de otras universidades de EEUU, no le dan ninguna importancia a la situación socioeconómica de la que provienen sus aplicantes, lo que les permite recibir estudiantes de todo el mundo. Tampoco tienen un número limitado de plazas disponibles. Si cumples con sus requisitos, entrarás. Por ello, el proceso de selección no se siente como una competición con el resto de aplicantes, sino más como un reto personal”.

La solicitud para entrar a Minerva tiene tres partes. “En la primera tienes que subir tu historial académico y tus notas. Con esta parte quieren ver tu capacidad de trabajar dentro de un sistema predefinido. Sin embargo, Minerva considera que las notas de un alumno no son un reflejo real de su potencial, por lo que han diseñado dos partes más en su proceso de selección: una serie de retos online que cada aplicante tiene que hacer de manera individual y, para asegurar que no se hacen trampas, con una webcam y micrófono activos. Tienen el objetivo de analizar cómo piensa el alumno, y son seis en total: una comprensión escrita, un test de creatividad, uno de matemáticas, uno de lógica, una expresión escrita y una expresión oral. Todos ellos en inglés, claro”, subraya. En la última parte, agrega, Minerva “le pide a sus aplicantes describir entre 3 y 6 logros personales. Más que definir lo que ellos entienden por logro, te dan la oportunidad de definirlo por ti misma. Puede ser literalmente cualquier cosa de la que te sientas orgullosa, y te piden que lo describas lo más detalladamente posible, aportando contexto, datos numéricos, y pruebas que lo verifiquen. De esta manera, Minerva quiere averiguar tus intereses personales, y qué haces en tu tiempo libre fuera del instituto”, concluye.

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