La sismicidad con magnitudes superiores a 4 a profundidades de 30 kilómetros refleja “un reajuste de los reservorios de magma”

Carmen López es directora del Observatorio Geofísico Central del IGN.

La directora del Observatorio Geofísico Central del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Carmen López, ha explicado a este periódico que la sismicidad que se está registrado en las últimas horas con magnitudes superiores a 4 y a unos 30 kilómetros de profundidad, principalmente en los municipios de Villa de Mazo y Fuencaliente, se debe a “un reajuste de los reservorios de magma que alimentan la erupción” de Cumbre Vieja. Asegura que los terremotos no suponen ningún peligro para la población porque se trata “del mismo fenómeno y cuando termine uno terminará el otro”.

“La erupción tiene una parte exterior que es el cono, las cenizas, las lavas, pero por dentro cuenta un sistema de alimentación de la erupción, es decir, unos reservorios de magma que están con mucha presión, sobre presurizados, y están alimentando la erupción en el exterior”, ha detallado. “En el exterior hay material que sale porque en el interior hay un reservorio de magma con mucha presión”, ha subrayado.

López ha indicado que “a medida que pasa el tiempo y en el exterior hay un aporte de tantos días, ese magma en el interior tiene que reajustar su presión con relación a la corteza que lo está albergando, hay un reajuste de los reservorios interiores, y ese reajuste se realiza a base de sismicidad”.

“Esa sismicidad lo que está mostrando es el reajuste de los reservorios de magma que están alimentando la erupción, por eso están en profundidad, porque a esas profundidades a las que se está registrando la sismicidad es a la que se encuentran los reservorios, y no hay solo uno, existe uno en profundidad y , además, unos sistemas de diques que transportan ese magma hasta la superficie”, ha expuesto la directora del Observatorio Geofísico Central del Instituto Geográfico Nacional. “Todo ese sistema se va reajustando a medida que ese magma va saliendo”, ha remarcado.

“Es un reajuste por el volumen de magma que va saliendo en forma de lavas y cenizas y está asociado a la sismicidad que se está registrando. Refleja el mismo fenómeno, que tiene una parte exterior y una parte interior dentro de la Tierra y todo es el mismo proceso”, ha insistido.

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