Un día después de la llegada de la lava al mar en Tazacorte
Sentado en un banco bajo la sombra de los árboles en el centro de Tazacorte, Pedro se permitió salir un momento del confinamiento que vive desde el 26 de septiembre en Marina Baja. El Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) ordenó que sus residentes, junto a los de Marina Alta, San Borondón y La Condesa se quedaran en sus casas con puertas y ventanas cerradas ante la consecuencias de la llegada de la lava al mar en poblaciones cercanas. Su mujer, con la que lleva 50 años casado, quería ir a misa porque en la iglesia se conmemoraba al patrón San Miguel de Arcángel. Con mascarilla, gafas y en coche, recorrieron la escasa distancia que les separaba del núcleo urbano.