Máxima expectación en Arguineguín por el Papa: “Dormí en el suelo de este muelle en 2020 y ahora tengo esperanza”
Ousseynou Fall es senegalés, pero partió de Mauritania hace seis años rumbo a Canarias en busca de un “sueño”, dice. En el mismo muelle donde ahora aguarda para la visita del papa Leon XIV con “esperanza ” dice y felicidad por sus compañeros. Explica que él estuvo seis días durmiendo a ras del suelo cuando él llegó en noviembre de 2020, pero cree que ocurrió porque había “muchas personas”. Después lo trasladaron a un hotel en Puerto Rico temporalmente, luego a un centro en Arucas y, por último, intentaron trasladarlo a la Península, pero él se plantó y dijo que quería quedarse en Canarias con su familia. Poco a poco aprendió español y ahora trabaja de cocinero.
“Esperanza” es también la palabra que emplea Juana Isabel una vecina del pueblo de Mogán que asegura que vivía con angustia que a pocos metros de su casa las personas migrantes vivieran hacinadas. “Que venga el Papá es una alegría para los moganeros y que venga además a dar apoyo a estas personas que lo han pasado mal”. La vecina asegura que vive con mucha “pena” el ir al cementerio municipal y ver que hay tantas personas migrantes enterradas.
Para ella ver al papa y que hable de “solidaridad” es un “sueño” . “A lo mejor al Papa no lo voy a ver más”, dice.
En el muelle, abarrotado de periodistas locales, nacionales e internacionales, políticos, voluntarios… Hay además muchas personas que esperan con ansias ese discurso humanista que ya ha dado en otros puntos de España y marcado por la importancia de ser solidario con las personas migrantes y respetar sus derechos.
Uno de los testimonios esperados es el de una víctima de trata. Y por ello en el muelle hay varias mujeres víctimas de explotación que acuden al centro Lugo de Cáritas ( que presta atención a víctimas de trata). Este periódico ha hablado con varias de ellas de origen colombiano que han explicado que en ese país “dios” cobra una importancia pero “sin fanatismos” y que es clave para sentir que hay esperanza y tener esa seguridad de que “todo va a estar bien”
Dos de esas mujeres explican a este pperiódico que se sienten privilegiadas por estar cerca de León XIV este jueves. Una de ellas señala que la vida del migrante es muy dura que te tratan de “explotar”. Ana (nombre ficticio) subraya que “nadie sabe la cruz que carga la otra persona” y que ella misma se ha visto obligada a dormir en la calle, razón por la que acabó siendo explotada sexualmente.
Explica además que sufrió acoso en una sede las viviendas en las que trabajaba como empleada de hogar, pero nunca pudo denunciar por miedo a que la deportaran. Otra de las mujeres también explica que en una vivienda en la que trabajó su jefa le pegó y no pudo denunciar por miedo.
Es por ello que estas personas creen que es clave que el Papá que ya ha aterrizado en Gran Canaria, escuche las realidades migrantes
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