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Más de cien verdades

A mediados de los años noventa, Joaquín Sabina publicó el disco 'Esta boca es mía'. Entre un puñado de buenas canciones, palpitaba grácilmente un tema que aún hoy interpreta en sus conciertos y que lleva por título 'Más de cien mentiras'. Lejos de lo que pudiera parecer, esta canción es un himno dedicado a la perseverancia, a no rendirse, al camino que nos queda por delante; es gasolina para que nuestros ventrículos continúen luchando cada día porque tenemos más de cien motivos para ello.

Canta, por ejemplo, este poeta jienense:

“Tenemos un as escondido en la manga,

tenemos nostalgia, piedad, insolencia,

monjas de Fellini, curas de Berlanga,

veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,

tenemos el morbo, los celos, la sangre,

tenemos la niebla metida en los huesos,

tenemos el lujo de no tener hambre“.

Tenemos el lujo de poder escuchar y, sobre todo, de poder leer a este gato andaluz que de tanto vivir casi se nos muere hace unos años. Tenemos que dar gracias al destino por dejarnos disfrutar más de este alquimista que mezcla el artificial mundo sin ventosidades de los poetas con la maloliente irrealidad de las calles.

En estos días que corren

Tenemos, tenemos, tenemos… mil motivos para seguir adelante y, sin embargo, abro las páginas de cualquier periódico y me dan ganas de darle un codazo al gato de Schrodinger y decirle: “Ni te muevas, estamos mejor aquí, en esta caja oscura donde nadie conoce si estamos vivos o muertos”.

En estos días que corren, las noticias gritan, saltan a nuestras manos, se nos escapan entre los dedos, nos dejan huellas de estiércol entre las uñas y, al cabo de cinco minutos, nos olvidan sin importarles el hedor que dejan en nuestras manos. ¡Cruel globalización 5.0!

Permitidme que me explique jugando con la canción del maestro para que me podáis entender mejor... (la redacción de este artículo no se hace responsable de posibles instintos suicidas que pudieran revolotear por el aire tras su lectura).

Nosotros tenemos un Gobierno en funciones que dice que no puede estar controlado por este Parlamento porque es nuevo; tenemos a la Colau y a la derecha haciendo demagogia con el ejército; a casi todos los partidos defendiendo que van al cumpleaños del otro si no se invita a un tercero; a la prensa española silenciando los whatsapps de una reina.

Tenemos a la Justicia haciendo milagros sin medios; al Gobierno catalán fingiendo que se va de casa mientras pide dinero para seguir saliendo los fines de semana; tenemos a Merkel y a la mayor parte de los gobernantes europeos intentando privatizar la inmigración, tenemos el caso Nóos.

Tenemos el estrecho, Lampedusa, Lesbos, Turquía, tenemos guerras, hambre, desigualdad… tenemos las narices de no querer mirar la realidad. También tenemos terroristas dando lecciones de moralidad, el FMI, tenemos a Donald Trump, Dios mío, ¡tenemos a Donald Trump! ¿¡Cómo es posible!?

Tenemos la Reforma Laboral, la ley Mordaza, las cajas B, las C y las F, el 'enrrocamiento' de las izquierdas y de las derechas, los sobres, las comisiones, los trabajos sin IVA, los aeropuertos sin aviones y las guerras civiles sin final.

Tenemos debates de investidura-electoral, tenemos a César Millán (el encantador de perros) acusado de maltrato animal, a Ana Mato cobrando una prima de casi 60.000 euros porque no encuentra ni trabajo ni confeti y una Constitución que no se va a poder reformar nunca.

Tenemos planes para que no todos seamos iguales, para que unos sigan teniendo privilegios por el lugar de su nacimiento o por el dinero que tienen, para que no se distribuyan bien los impuestos, para que cada cual diga lo que le venga en gana mientras los demás aplaudimos o abucheamos como borregos unicelulares.

Tenemos a algunos soldados de la ONU cambiando felaciones por chocolatinas, tenemos violencia de género, niñas secuestradas y violadas, desigualdad salarial por cuestión de género, a unas jugadoras de rugby de la Universidad Autónoma vejadas por ser mujeres, tenemos la misma mierda cada día y hasta monigotes con falda en los semáforos de una capital.

Tenemos políticos que hablan, que se desdicen, que simulan en diferido, que hacen teatro, políticos que discuten a sabiendas de que no dicen la verdad para que nosotros tengamos más de mil millones de mentiras para no estar unidos.

Más de cien motivos…

Vale, vale, ya me detengo. Tengo tan amoratada el alma que ya empieza a darme todo un poco igual. ¡Y ése es el problema! ¡No puede ser! No podemos dejar que todas estas caricaturas de ser humano nos dicten las conversaciones que debemos tener y nos empujen a estar permanentemente cabreados con nosotros mismos. ¡No me resigno!

En fin, por si os vale de antídoto, os recomiendo escuchar, memorizar y cantar el estribillo de la canción de Sabina para recordar que hay…

“Más de cien palabras, más de cien motivos

para no cortarse de un tajo las venas,

más de cien pupilas donde vernos vivos,

más de cien mentiras que valen la pena“.

A mediados de los años noventa, Joaquín Sabina publicó el disco 'Esta boca es mía'. Entre un puñado de buenas canciones, palpitaba grácilmente un tema que aún hoy interpreta en sus conciertos y que lleva por título 'Más de cien mentiras'. Lejos de lo que pudiera parecer, esta canción es un himno dedicado a la perseverancia, a no rendirse, al camino que nos queda por delante; es gasolina para que nuestros ventrículos continúen luchando cada día porque tenemos más de cien motivos para ello.

Canta, por ejemplo, este poeta jienense: