Taxis versus VTC en Santander: un conflicto enquistado, un número inconcreto de licencias temporales y un reglamento inexistente
Pilar Terán, presidenta de la mayor cooperativa de taxis de Santander, Radiotaxi, acepta preguntas. Pero ya solo por escrito. Dispuesta a responder, dice que lo prefiere así después de “la experiencia” que ha tenido con los medios de comunicación. Se refiere a sus declaraciones en un medio nacional, tras ser recientemente condenada por la justicia, junto a otros compañeros taxistas, por agredir a un conductor de Cabify, en junio de 2023, en el aeropuerto de la capital de Cantabria. De las 18 preguntas que se le consultan ahora, la única que no contesta es sobre el incidente por el que aceptaron delitos leves de coacciones y de lesiones, que implicaron multas de hasta 960 euros y 1.450 de indemnización: “â No voy a contestar a esta cuestión”, zanja.
Santander tiene un borrador de reglamento para los taxis pendiente de aprobar en el que el punto principal son las licencias temporales y carece de reglamento para los llamados 'Vehículos de Transporte con Conductor' (VTC). Sin marco regulatorio, la tensión con los VTC en el transporte de pasajeros aflora. â “La valoración no es todo lo positiva que al gremio del taxi le gustaría. La competencia es buena para poder mejorar, pero siempre que sea legal y en las mismas condiciones”, opina Terán, quien consultada por cómo es la relación con los VTC, dice que, aunque conviven, “el problema de estas plataformas es que no respetan las leyes, cargan en paradas de taxi y utilizan los carriles bus con total impunidad”.
En este conflicto, en Santander, de un lado, están los taxistas autónomos y las dos sociedades cooperativas del taxi. Por un lado, Radiotaxi, que es la más representativa porque aglutina a 230 taxistas, exige exclusividad -el taxista no puede tener sus propios clientes directos ni trabajar para empresas específicas de forma independiente- y funciona mediante Pide Taxi. Por otro, la minoritaria Asociación Cántabra de Pymes del Taxi (Acapyt), que funciona a través de Teletaxi, y engloba a unos 30, en el arco de la bahía de Santander.
Enfrente están los VTC -conductores autónomos para distintas compañías, como Cabify, Uber o Alsa-. “Les vemos cargar en parada, les vemos cargar a mano alzada, les vemos cargar, utilizan el carril bus, aparcan donde les da la gana... van a (la playa de ) Mataleñas, por ejemplo, y cobran 50 euros y eso pues nos va quemando el día a día”, suma Fernando Díez Calvo, de Acapyt.
Y también está un actor desconocido para la mayoría: Aurelio Crespo, socio local de Cabify que aglutina buena parte de la cuota de mercado con su marca Armonicar Digital, con más de 50 vehículos y trabajadores asalariados, que calcula tener en Santander una cuota entre el 73 y el 78% de Cabify. “El conductor de Cabify del aeropuerto no era conductor mío”, matiza Crespo, en entrevista con elDiario.es: “Es un caso aislado y defiendo a Pilar, considero que eso se sacó de contexto”, afirma sin entrar más al tema.
El mediático caso de la pelea en el aeropuerto Seve Ballesteros ha puesto sobre la mesa un conflicto entre taxistas y VTC enquistado en una ciudad que experimenta un cambio en su modelo turístico. La alcaldía busca a toda costa desestacionalizar las visitas, pero sin plan de contención. Un mayor número de visitantes que se revela con fuerza cada verano. â
“El turismo de Cantabria, por suerte, está en auge. Las épocas estivales son más exigentes, pero por suerte el sector del taxi tiene trabajo todo el año”, asegura Pilar Crespo, que valora en positivo cómo Santander “cada vez atrae a más gente nacional durante todo el año”. Coincide en que hay trabajo todo el año Fernando Díez, de Acapyt, pero con reservas y críticas al auge turístico: “Más turismo no significa más trabajo, significa peor trabajo, ¿vale? Estamos viendo en verano un trabajo basura, es un turismo basura, porque no damos abasto y encima es un turismo de poca calidad”.
Cronología del conflicto
En 2014, el Parlamento de Cantabria aprobó que los VTC pudiesen operar. Para 2019, los ánimos de los taxistas de Santander ya estaban caldeados y se manifestaron para exigir, sin éxito, una inspección a los VTC, un colectivo que crecía lentamente y se regía por dos vías: funcionaba a través de aplicaciones y tenía origen y destino definido. Pero, desde 2022, el gran aumento de turistas habituados a usar VTC ha marcado un cambio drástico en los veranos.
Desde entonces, las cooperativas de taxi locales han pedido un reglamento que les permita obtener licencias temporales cuyo borrador no define el número máximo de licencias ni las características de los taxis para pedirlas. Ante esto, Pilar Terán se muestra optimista: “Se realizará un estudio a principios de año por parte del Ayuntamiento, se dará audiencia a las asociaciones con el resultado y se empezará con las bases”. Sin embargo, Fernando Díez, de Acapyt, no es tan optimista: “¿Cómo plantea el marco regulatorio? No lo plantea. Punto. No hay ningún parámetro. Esto lo deja abierto y luego lo regulamos... El reglamento general no se mete en este jaleo”, cuestiona el portavoz de Acapyt sobre un documento que aún tiene que pasar por comisión y pleno municipal.
Tanto Radio Taxi como Acapyt defienden, además, la necesidad de un decreto municipal del VTC. De hecho, ya se lo han trasladado a la alcaldesa, asegura Pilar Terán. â “En las reuniones que hemos mantenido con el Ayuntamiento, sí se les planteó. Lo iban a estudiar después de finalizar el del taxi”. Por su lado, Aurelio Crespo, cuya pareja tiene dos licencias de taxi, no ve funcional un decreto municipal o autonómico: “En su momento se tenía que haber hecho un decreto estatal”, dice sobre un colectivo, los autónomos del VTC, con el que elDiario.es ha tratado de contactar sin respuesta.
“Nadie regula”
La tensión no solo procede de la forma de operar de los conductores locales de VTC. “Aquí aparecen VTC de toda España que están operando en Santander sin poder hacerlo y nadie les dice nada. Absolutamente nadie regula eso”, describe Fernando Díez, de Acapyt: “Gema (Igual) siempre va a intentar empatar, siempre va a intentar quedar bien con las VTC, siempre va a intentar quedar bien con el electorado, bien con nosotros, bien en general. Gema funciona así”, opina.
Y el conflicto entre profesionales del transporte de pasajeros también deriva del costo de las licencias: mientras para un taxi supera con creces los cien mil euros, una autorización para conducir un VTC es muy inferior, señalan fuentes del gremio.
Santander vive un auge del turismo con consecuencias directas en la vivienda y en los servicios, como la movilidad, impulsado por una alcaldesa, Gema Igual (PP), que fue concejala de turismo. Igual rechaza declarar zonas tensionadas, dar la cifra de viviendas vacías, o clarificar el número de viviendas turísticas registradas. Y de igual forma rechaza que la ciudad se sature, aunque en 2026 ha encargado por primera vez un estudio de capacidad de carga para evaluar escenarios de “potencial saturación”, del que no ha informado públicamente.
“Como que Santander (y Cantabria) parece que va a ser la Marbella del norte”, dice sonriente Crespo, el socio local de Cabify en Cantabria.“Hablan de la masificación y demás, yo creo que eso no es no no tiene mucho sentido porque hasta ahora tampoco ha habido. Días puntuales el verano pasado y demás, pero tendría que que seguir creciendo en un porcentaje muy elevado para llegar a ese extremo”, defiende este empresario defensor de la liberalización en el sector de la movilidad: “Hemos pasado de tener muy definidas las estaciones del año, sobre todo un mes y medio en verano, a ser todo mucho más lineal; hasta octubre se trabaja muy bien”.
Crespo defiende la rentabilidad de su modelo para Cantabria y dice que tiene un sueño: “Mi deseo y mi ilusión es que el sector del taxi en Cantabria se sume al VTC. Me da igual a la que sea, a Uber, a Cabify, a Volt”. Y pone de ejemplo Madrid, donde numerosos taxis funcionan también como VTC: “En Madrid quizás estemos casi a un 50% de autónomos que están operando con todas las plataformas”. Y muestra su confianza en las nuevas generaciones de taxistas: “Los chicos que están llegando de chóferes dicen: 'Es que aquí, pues hay que sumarse', porque ellos lo ven, ellos viajan”.
Para Pilar Crespo, la exclusividad es intocable: “â Vivimos en una ciudad en la que nos conocemos todos y ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos. Desde el gremio del taxi exigimos el cumplimiento de las leyes y las normas, nada más”. Una fuente del sector del taxi asegura, sin embargo, que la exclusividad no es absoluta: “No se cumple ni el 80% de los casos, casi todos los taxistas tienen sus propios clientes privados”.
Doce años después de que entraran los VTC en Cantabria, el panorama persiste incierto y el conflicto latente. Ante la posibilidad de regular los VTC, el Ayuntamiento de Santander no ha respondido a las preguntas elDiario.es.