ENTREVISTA
Tomás Marco, compositor: “La IA afectará mucho a la música de consumo comercial, pero todavía no puede ser Mozart”
Tomás Marco (Madrid, 1942) suele poner en sus clases la famosa escena de la ducha de Psicosis en silencio. Sin la música de Bernard Hermman cambia por completo. Esta semana ha hecho el experimento en el curso que dirige en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Compositor, escritor y crítico musical de reputada trayectoria profesional, estudió derecho, violín y composición. Además de ensayista, ha sido profesor del Conservatorio Superior de Música de Madrid y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y es autor de siete óperas, un ballet, diez sinfonías, música coral, y música de cámara y para teatro, entre otras aportaciones.
Marco -que ha dirigido la Orquesta y Coro Nacionales de España y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM)- considera que la Inteligencia Artificial todavía no es tan lista como para poder suplantar a Mozart.
Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde hace seis años, aspira a una buena educación musical en las escuelas. “Como te informan de quien era Velázquez, que te informen de quién era Beethoven”, reclama. No obstante, la generación de la flauta -sin cultura musical- ha logrado algo épico: que los músicos españoles sean la élite de Europa: “en este momento somos los mejores”, subraya el compositor.
Le gustaba tanto la música que llegó a un pacto con su padre para poder dedicarse a ello, ¿de dónde viene ese encantamiento? ¿Qué escuchaba de niño?
Era una época en la que se decía que eso de estudiar música no tenía salidas. En mi casa no es que fueran antimusicales ni mucho menos. Mi abuelo tocaba el piano, mi padre también tocaba un poco, pero era familia de juristas y lo ha sido siempre. Me dijeron que si quería ser músico les parecía muy bien pero que hiciera una carrera. No hubo ningún conflicto, hice Derecho como mi padre, me licencié y después me dediqué profesionalmente a la música.
¿Qué tiene la música y la figura de Gustav Mahler para que le haya suscitado tanto interés?
El caso de Mahler me intereso mucho en un momento en el que no se tocaba en España. Me pareció interesante porque era el nexo entre el siglo XIX y la modernidad. Después se añaden una serie de circunstancias, en el año 1971 la Orquesta Nacional decide hacer por primera vez en España todas las sinfonías de Mahler en una temporada. Me encargaron una obra para empezar, que fue la primera que hice. A partir de ahí he hecho más cosas sobre él porque se ha dado la circunstancia. En un caso más cercano me pidieron que si podía hacer una reducción para 16 instrumentos de aquella versión antigua, que era algo muy difícil, pero cada vez que me plantean un reto diferente, pico. He hecho también otra en torno a la cuarta de Mahler, porque había una versión que querían tocar y la última cosa que he hecho fue para el Festival de Granada donde se tocaba la séptima sinfonía que tiene dos músicas nocturnas y me pidieron una para empezar el concierto. Que tenga varias obras sobre Mahler ha sido circunstancial, pero evidentemente me gusta mucho.
Hay que reivindicar esa generación musical del 27
Entre los grandes compositores españoles tenemos como referencia más popular el nombre de Falla, ¿hay alguna generación de músicos en España que haya influido de forma intensa?
La generación posterior a Falla era precisamente la generación del 27 musical. Ocurre que esa generación se exilia prácticamente en su totalidad. Nosotros no hemos recibido las lecciones directas de ellos, aunque yo he conocido a alguno de ellos después como Rodolfo Halffter. Creo que hay que reivindicar esa generación musical del 27. Pero luego hay una serie de músicos en la historia de España que merece la pena resucitarlos. Los sinfonistas del XIX, que no les conoce nadie, o José Luis Temes que ha hecho todas las sinfonías de [Miguel] Marqués en discos. Hay un momento en que la historia de la música se apaga, que solo existe la zarzuela -que está muy bien- y luego ya viene la generación de Falla y Granados. A partir de ahí, la generación del 27 y músicos posteriores, incluido [Joaquín] Rodrigo, o la gente de la generación del 51 con la vanguardia, Cristobal Halffter y Ruiz de Pablo.
Si tuviese que elegir un momento de la historia de la música, ¿con qué autor o con qué pieza se quedaría? ¿Qué le deleita escuchar?
Depende de cada momento y de cada circunstancia. A lo largo de la historia hay muchos compositores que me interesan mucho, pero según el momento pueden interesar más unos u otros. Hay compositores que a mi me parecen indiscutibles como Monteverdi, Mozart, Haydn -que casi me gusta más que Mozart-, Beethoven, Mahler, Debussy y Stravinsky. Pero hay momentos en los que me apetece leerme una fuga de Bach para pasármelo bien con ella, y otros en los que me atrae otra cosa.
La música clásica ha tenido un auge a partir de la etapa democrática
Ha compuesto ópera y zarzuela, que se consideraba un género muy apegado a la tradición española y que ensamblaba muy bien con el contexto social y político, ¿qué momento atraviesa la lírica? ¿Se le presta suficiente atención en las programaciones?
Evidentemente, hay que tener en cuenta que la música clásica ha tenido un auge a partir de la etapa democrática. Antes había poquísimas orquestas, prácticamente no había teatros de ópera y en este momento hay auditorios por todas partes, orquestas buenas provinciales y en Madrid tres o cuatro de primera categoría. Los músicos españoles forman parte de la élite europea. Hace cincuenta años, si se convocaban las oposiciones de la Orquesta Joven Europea si entraba un español era algo excepcional, y en estos momentos la mitad de la Orquesta Joven Europea es española. Somos los mejores en este momento. ¿Qué esto puede cambiar? Sí, es cierto, porque depende de la política y de muchas cosas. Pero este momento es un buen momento y en el aspecto compositivo hay muy buenos compositores, quizá no demasiado difundidos.
Hace unos días, en esta misma Universidad internacional Menéndez Pelayo, el filósofo francés Èric Sadin reflexionaba acerca de la “catástrofe” de la IA capaz de crear. ¿Cómo amenaza al mundo de la composición el hecho que ahora que es capaz de crear canciones, música?
La inteligencia artificial existe y todo lo que existe se utiliza, se ponga como se ponga la gente. No puedes prohibir la bomba atómica si has descubierto que el átomo se fisiona, pues tampoco puedes prohibir las burradas de la IA. Creo que la inteligencia artificial va a afectar mucho -ya lo está haciendo- a la música de consumo comercial, al hacer una prospección de qué es lo que tiene éxito y por qué y hacer algo de ese estilo. Eso ya se está notando, incluso en la Sociedad General de Autores, que muchas cosas que entran no están hechas por autores, sino por la IA. Pero en la música más creativa lo veo más difícil. No sé a dónde vamos a llegar con este problema, pero en este momento se da uno cuenta enseguida cuando intenta hacer un Mozart falso, se nota que es un Mozart falso. La IA afecta mucho a la música de consumo comercial, pero todavía no puede ser Mozart.
Se ha mitificado la música de cine hasta el punto de hacer conciertos de bandas sonoras, que no tiene ningún sentido
La banda sonora de una película es una narrativa propia absolutamente necesaria para generar y transmitir emociones, ¿se sigue apostando por ello en la industria del cine? ¿Es un campo fundamental para los músicos y compositores?
Por supuesto. El cine sigue siendo muy interesante para la música. El problema del cine en estos momentos es que se ha mitificado la música de cine hasta el punto de hacer conciertos de bandas sonoras, que no tiene ningún sentido. La música de cine tiene su sentido en el cine. Hay secuencias cinematográficas que no entenderían sin la música. Algunas veces en mis clases he probado a poner la famosa escena de la ducha de Psicosis como es con música y sin música. Cambia todo absolutamente. Bernard Hermman había entendido qué había que hacer ahí y Hitchcock también.
La música amansa a las fieras, ¿qué debería sonar en el mundo a todo volumen para templar los ánimos y sofocar los tambores de guerra?
La música amansa a las fieras. Pero lo que pasa en el mundo es que hay fieras que son sordas. Así que la respuesta es que no fueran tan sordos como son muchos.
La música clásica contra el reggaeton, ¿qué tiene ese ritmo para que enganche tanto a las nuevas generaciones?
Es una cosa fácil que estimula físicamente. Ha ocurrido siempre. El vals en Viena ahora nos puede parecer una antigualla pero en la época era lo mismo. O las canciones patrióticas de la revolución francesa.
¿Cómo se llevan las nuevas generaciones con la música clásica? ¿Percibe interés en los conservatorios? ¿Se estudia adecuadamente música durante la etapa escolar?
El problema no está en los conservatorios. La educación musical en España es desastrosa, pero no en los conservatorios donde se enseña bastante bien. Pero lo que sí falta es una educación musical general, mínima en la educación básica que no consiste en ponernos a tocar la flauta como antiguamente, que era horrible. Consiste, a lo mejor, en cantar en coro, y cosas así, y sobre todo informar. Como te informan de quien era Velázquez, que te informen de quién era Beethoven. Ayer en el aula acabo de poner un ejemplo musical de una obra bastante compleja para coro cantada por el coro de la Universidad de Texas. Pero no es un coro de la facultad de música, es un coro que está formado por universitarios que vienen de medicina, de otras carreras, y que es capaz de formarse así. Eso en la universidad española es imposible porque no hay una formación mínima musical.
Quiero preguntarle también por el fenómeno Rosalía, quizá la apuesta más original en el panorama de la música mediáticamente hablando. ¿Cómo valora lo que hace?
Rosalía me parece un espectáculo muy bien estudiado, muy bien montado, que eso no solo depende de Rosalía, lo que hay ahí es una fábrica como la de Michael Jackson o la de Madonna, o Shakira. Son un pretexto que están ahí para una maquinaria enorme.
Eurovisión generalmente no aporta nada musicalmente
Lo mismo que en las fiestas hay conciertos de artistas actuales, ¿echa en falta que se potencie más desde las instituciones públicas conciertos y espectáculos de música clásica y recitales?
Creo que sí. Debería haber más y también más interés por la música más actual de ese tipo. El problema está en que esto depende de los políticos y los políticos actúan en función de la educación musical que han recibido de la cual me estoy quejando. Es una pescadilla que se muerde la cola, no habrá manera nunca de salvar eso.
Las referencias de eventos musicales a gran escala son Eurovisión, ¿se hacen buenas canciones en un escaparate tan potente como ese certamen?
Eurovisión generalmente no aporta nada musicalmente.