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Mikel López Iturriaga, ‘El Comidista’: “Soy de los que piensan que sin cocina doméstica no hay gastronomía que valga”

Mikel López Iturriaga

Pilar Virtudes

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Conocemos al personaje, pero poco al periodista que hace cocina con humor. No en vano su lema es “lo divertido no es lo contrario de lo serio, sino de lo aburrido”, y parece que con esta máxima ha levantado lo que empezó como un blog personal y que hoy se ha convertido en una marca, con un equipo detrás y una legión de seguidores en redes, no solo de aficionados a la cocina, sino incluso de aquellos que no tocan una sartén.

Hablamos de Mikel López Iturriaga, más conocido por su nombre artístico, El Comidista, que estos días ha estado en Castilla-La Mancha recogiendo el premio que le ha concedido en Instituto de Cultura Gastronómica por una trayectoria que ha cumplido ya 16 años al frente de un espacio que reúne recetas, catas de productos de supermercado, propone restaurantes, enseña a enfrentarse a la cesta de la compra e incluso se ríe de los desastres que todos hemos sufrido alguna vez cocinando. Y todo ello con vídeos divertidos en los que el humor, los disfraces y el desparpajo de Mikel te enganchan aunque no seas un adicto a los fogones.

El Comidista ha recibido un retrato realizado por el artista albaceteño Álvaro Martínez Vázque

Sorprende que confiese que no es para él “muy habitual recibir reconocimientos de instituciones gastronómicas de este nivel, no sé si no se nos toma muy en serio porque usemos el humor, y que yo salga haciendo el tonto en los videos puede ser que no ayude a que se nos vea como algo fiable”, dice.

En una entrevista concedida a AgroalimentariaCLM tras recoger este premio en Albacete y ser agasajado con una comida a base de atascaburras, gazpachos manchegos, pistos y ajo mataero entre otras delicias autóctonas, confesó que Castilla-La Mancha es una comunidad autónoma que conoce menos de que lo que debería, pero es cierto que lo está enmendando con sus últimas visitas a la comunidad “y me ha enamorado”, confesaba.

Entre las fortalezas de la gastronomía castellanomanchega apunta encontrar platos y recetas “muy diferentes, que no son muy conocidas”. A su juicio ese “es el principal valor de esta cocina, la diferencia, que ahora mismo en el panorama actual es oro”, ya que, confiesa, que los platos empiezan a repetirse en distintas latitudes.

Valora una cocina que “conserva su identidad gastronómica, que tiene una fuerte personalidad muy marcada por el territorio y por las circunstancias históricas”.

“Me parece -dice- que hay mucho potencial para darla a conocer, me parece que no es suficientemente conocida fuera. Conoces el pisto o el queso manchego, pero hay muchas cosas que no han alcanzado el reconocimiento que merecen fuera de aquí”.

Reivindicar la cocina de las casas

La aventura de El Comidista comenzó como una mezcla de necesidad y afición en un momento propicio para esta aventura, y ha estado marcado por la personalidad de Mikel López Iturriaga y una forma de comunicar sin encorsetamientos. Él asegura que, aunque han pasado muchos años de aquel primer blog, Onda Kin, que dio lugar al actual, aún se reconoce en lo que sigue trasluciendo: “Mucha afición por la buena comida, mucho entusiasmo por cocinar, y ese espíritu de hacer las cosas de una manera diferente, con sentido del humor y con diversión”.

Mikel López Iturriaga responde a los medios antes de recibir el premio

No se puede negar su contribución para ayudar a su legión de seguidos a cocinar en casa. Precisamente, al recoger el Premio de Cultura Gastronómica, Mikel hizo un alegato “en favor de la cocina en las casas, una actividad que está en retroceso. Los datos lo dicen, cada vez consumimos más cocina preparada, más ultraprocesado”.

Considera que a esto no se le está prestando demasiada atención en el mundo de la gastronomía, y ahí es donde también El Comidista intenta aportar, porque “cocinar en casa es una actividad que está en retroceso en España”.

Si cocinar en casa se convierte en un lujo para unos poco la perdida de cultura, de patrimonio, de memoria, de autonomía, de libertad a la hora de elegir lo que comemos o lo que no va a ser catastrófica para la gastronomía española"

A su juicio, la pérdida de esta cocina casera sería irreparable. “Soy de los que piensa que sin cocina doméstica no hay gastronomía que valga y creo que si cocinar en casa se convierte en un lujo para unos poco la perdida de cultura, de patrimonio, de memoria, de autonomía, de libertad a la hora de elegir lo que comemos o lo que no va a ser catastrófica para la gastronomía española”.

Hace una proyección que se le antoja como una pesadilla: que las generaciones recuerden que el plato que les “ponían sus padres cuando eran niños no sea un arroz o un pisto hecho por ellos sino unos macarrones de Mercadona o una tortilla de patatas de Lidl”.

La filosofía de El Comidista es luchar contra esa pesadilla “poniéndoselo fácil a la gente”. Para ello “intentamos que las propuestas que hacemos de cocina sean siempre muy asequibles a todo el mundo, que no debas tener unos grandes conocimientos de técnica culinaria para hacerlos”.

Cree que la población en general sufre un déficit de tiempo “brutal” y que “no están los tiempos para proponer cosas muy complicadas a la gente que no va a hacer; no hacemos recetas de alta cocina porque no es nuestro nicho, lo nuestro es la cocina en casa”.

Huye de la ortodoxia que en muchas ocasiones impone la alta cocina, e intenta ser permeable a la modernización de los procesos y al uso de determinados productos mínimamente procesados “porque también facilitan las cosas a la gente. Pienso en un potaje de garbanzos, puedes empezar desde cero, pero también puede utilizar un bote de garbanzos y hacer una cosa bastante digna”.

Sus recetas se van adaptando también a los últimos avances. Así defiende que “incorporar los aparatos de cocina que están ya en muchas casas, desde la olla rápida a la freidora de aire” no le quita un ápice de autenticidad a una receta. “Creo que para preservar la cocina tradicional no lo tienes que hacer como lo hacía tu bisabuela, lo tienes que hacer en el contexto actual que es el que es, que la gente tiene poco tiempo para cocinar y quiere las cosas lo más rápido posible”.

El Comidista también aborda todo aquello que rodea a la cocina cómo, por ejemplo, hacer la compra intentando“dar pautas a la gente para que sepa qué productos son mejores o peores y que no le vendan burras con el tema de lo saludable y lo no saludable. Por desgracia la gran industria alimentaria está jugando mucho a la confusión y a vender cosas a la gente como saludables que no necesitas o que no son saludables. No necesitas comprar productos reforzados con proteína porque te puedes comer una lata de sardinas o un filete”.

E incluso, con sus artículos, intenta descubrir al público historias de pequeños productores o cocineros, tiendas anónima que no tienen grandes aparatos de marketing detrás.

Un proyecto de equipo

Cerca de cumplir 20 años al frente de este espacio de cocina casera, Mikel es consciente de que en proyectos que llevan tanto tiempo, “algo de la frescura que tienes al principio se va perdiendo”, pero también considera que “vas ganando mucha experiencia y mucho saber sobre lo que quieres hacer, lo que quieres publicar”. Incluso confiesa que “al principio aquello era un batiburrillo donde entraba un poco de todo, y el criterio con el tiempo lo vas afinando, y en eso creo que hemos ido a mejor”.

Habla en plural porque en todo momento recalca que detrás de El Comidista hay todo un equipo que trabaja y prepara los contenidos y las recetas con el afán de seguir haciendo un periodismo riguroso y veraz: todas las recetas se elaboran en el equipo incluso el propio Mikel las cocina en casa antes de lanzarlas.

Castilla-La Mancha conserva su identidad gastronómica, que tiene una fuerte personalidad muy marcada por el territorio y por las circunstancias históricas”

Huye de esa tendencia de las redes de elaborar “recetas impactantes que tiene millones de visualizaciones, pero que luego las haces en casa y no funcionan”. En el espacio que dirige quieren “seguir siendo fieles a lo que queríamos inicialmente, que es cocinar cosas para que a la gente le sirva, no hacer contenido que sea superimpactante, que tenga muchos likes y que luego no sirva”.

Y si algo valora es que El Comidista se ha mantenido como él pensó desde un principio, “una cosa relativamente pequeña en cuanto a equipo y a manera de funcionar. Creo que ha sido de las pocas buenas decisiones que he tomado en mi vida, hacer algo pequeño bien y con gente con la que me lleve bien y no tener que manejar grandes equipos y presupuestos. Creo que gracias eso he sido bastante más feliz y que la gente que trabaja conmigo también lo es, además nos ha ayudado a mantenernos a flote tanto tiempo”.

El Comidista durante el acto de repción del premio

La fórmula sigue funcionando porque también ha sabido cambiar y evolucionar con los tiempos y se ha ido adaptando a la aparición de las redes sociales con sus ya famosos vídeos.

Su público más numeroso está entre los 30 y los 50 años, más mujeres que hombres aunque sin una gran diferencia e incluso hay gente que ni siquiera es aficionada a la cocina, pero que ve sus post.

Según reconoce hay momentos parece que las recetas se agotan. “Es un clásico proponer en el equipo por qué no hacemos un reportaje de tal o cual cosa, por qué no hacemos tal receta, y alguien busca en Google y dice, no, ya lo hemos hecho. Muchas veces agobia pensar que lo has contado prácticamente todo, pero la cocina es un terreno tan amplio que siempre vas a encontrar diferentes enfoques para tratarla”.

Y eso es lo que lleva haciendo más de 15 años, porque “además en internet tampoco es tan grave que repitas algo que has hecho hace años porque ya nadie se acuerda, y es imposible encontrarlo en los buscadores. Nosotros intentamos no repetirnos, pero hay veces que decimos esto ya lo hicimos hace diez años, pues vamos a hacerlo pero siempre dándole otra vuelta. Eso es lo bueno de la comida, hay mil maneras de hablar del tema, cuesta encontrar nuevas fórmulas, pero al final la encontramos”.

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