ENTREVISTA

Alejandro Santoyo, afilando dudas y metralla

José An Montero / Llanos Santoyo

0

Los kilómetros pasan lentos en la A-31, entre los horizontes abiertos de la Mancha albaceteña. Suena una canción en la radio. Una voz cálida, sostenida por una guitarra, deja una frase que parece resumir este paisaje: “El llano se me está haciendo largo, mis alas se cansan si no estás. Estar lejos de tu lado, estar fuera de lugar”. Este caprichoso azar del algoritmo conduce al último trabajo de Alejandro Santoyo, ‘Al otro lado de la épica’, su tercer disco de estudio que al que ha dedicado años de intenso trabajo.

Una guitarra y una trayectoria de afilar “dudas y metralla” definen a este músico albaceteño nacido con el milenio y que se ha tomado muy en serio lo de contar historias en sus canciones. “Creo que un artista debe arriesgar si las canciones se lo piden e intentar derribar ciertos miedos que normalmente se encarnan en comodidades o atajos”, comenta a lo largo de la ineludible entrevista que vendría después de descubrir su música. 

“Amarro cada sueño, naufrago al despertar”. Un verso de ‘Caballos perdidos’, otro de los temas repleto de frases que merecen ser escuchadas con atención, con el sosiego perdido de unos tiempos demasiado vertiginosos. “Estamos atiborrados de estímulos y de ‘épicas’ de plástico que cada vez nos deshumanizan más y nos alejan de quien queremos ser”, explica “cabalgando entre las grietas” en la conversación posterior. 

Escuchando a Alejandro Santoyo se percibe ese mimo del arreglo minimalista alejado de ese sonido en el que todo el grupo tiene que sonar en todos los acordes de todas las canciones. Le acompañan, o mejor dicho, le arropan en el disco: Manuel Sánchez ‘Tuti’ al bajo, José Ignacio Córcoles ‘Giuseppe’ a la batería, Quino Lucas en Hammond y Rhodes, Joaquín Pascual en sintetizadores y farfisa, Lucía Ruiz al violín, Alana a la viola, Honky Tonky Sánchez con la guitarra eléctrica y David López ‘Niestro’ al saxofón. Pero este trabajo es Santoyo en guitarras, voz, armónica y en esencia, en una coproducción descarnada de Sergio Jiménez y el propio músico. 

En una primera escucha descuidada quizá no apreciemos los matices de grabaciones adicionales realizadas en Baboon Records, en Albacete, y en estudios domésticos ubicados en Chinchilla de Monte-Aragón y Ayora, con fragmentos de videoclip grabados en Albacete, Alboraya, Ayna, Guardamar del Segura, Madrid, Nerpio, Puerto de Mazarrón o Valencia.

Una grabación en ruta. La más pura esencia de Kerouac, cuando escribe eso de que no había ningún lugar al que ir salvo a todas partes, así que sigue rodando bajo las estrellas. “He estado experimentando cómo grabar un disco con todas las texturas y recursos sonoros que me pedían las canciones”, explica. 

Este disco ha sido un cambio de escala de producción. Más músicos, más recursos instrumentales, más teclados, algunas cuerdas. Un proceso minucioso que precisa una escucha reposada como esta llanura manchega. Pensó este trabajo como una “resplandeciente página en blanco con la que podía hacer lo que quisiera”, retornando a Kerouac. “Apenas he escatimado en medios en lo que a producción o instrumentaciones se refiere. Me he entregado a este álbum como un ferviente devoto… una ambición sonora, un deseo”.

La música y la conversación lenta van desvelando una trayectoria que comenzó con su mayoría de edad, cuando publicó ‘Alquitrán y espinas’, un primer disco grabado con una producción mínima que sirvió para arrancar una pequeña gira en directo, con estas canciones que a veces se aflamencaban o rumbeaban, pero que tenían la esencia de una canción de autor que combina texto e intención, entre el Kanka y Dylan. 

Cada disco cuenta

Tras ese primer trabajo, en 2022 apareció ‘El corazón es un órgano de fuego’, un trabajo con mayor intención sonora, más canalla y más urbano, que condujo a un directo en el Teatro-Circo de Albacete, donde resumió en cinco temas una propuesta de síntesis y evolución que cristaliza en este nuevo trabajo de estudio. “Cada disco cuenta”, explica. Recuerda la importancia de cada una de sus etapas creativas y vitales que le han permitido llegar a este trabajo centrado en situaciones fuera de los relatos más visibles. 

Ahora llega el momento de la verdad, de conocer la respuesta del público a este intenso trabajo de cuatro años y para eso contará con una edición del trabajo en vinilo de 180 gramos, CD y material gráfico acompañando, o arropando, a las letras. 

En directo, el proyecto ya tiene confirmadas varias fechas. El 8 de agosto actuará en el festival Traska Rock, donde presentará un repertorio que traslada el carácter del disco al formato de directo. El 23 de octubre ofrecerá una presentación completa del álbum en la Casa de la Cultura José Saramago de Albacete, en una cita clave dentro de la gira. Es sólo el inicio del recorrido.

“El teatro se está quemando y vosotros os andáis riendo”, canta en Danza Macabra, uno de los temas incluidos en este nuevo trabajo. Seguimos en el camino. Llanos Santoyo, su hermana pequeña, en primero de periodismo me acompaña en esta entrevista. Su primera entrevista. La vida está llena de maravillosas casualidades.