¿Puede la huella digital afectar a nuestro futuro laboral?: cómo lo que compartimos en internet construye nuestra identidad
¿Cuántas veces te has parado a pensar, antes de subir una determinada fotografía a redes sociales, qué pasará después de que lo hagas? ¿Tendrá más o menos me gustas? ¿Alguien comentará? De igual forma, ¿te has parado a pensar qué ocurrirá después de poner ese determinado post o tweet? ¿Quién lo leerá o de qué manera interactuarán con él? ¿Se hará viral?
Todas estas preguntas también tienen que ver con la huella digital, esa que se define como “cualquier registro asociado a nuestras personas, ya sea texto o imagen, que se queda plasmado en internet”. Así la explica Carlos Cilleruelo, profesor asociado de la Universidad de Alcalá (UAH) en el departamento de Ciencias de la Computación, e investigador en el campo de la ciberseguridad.
La huella digital se empieza a construir, cada vez más, desde que nacemos. De manera inconsciente los progenitores o adultos de nuestro entorno comienzan a compartir en internet fotografías o vídeos de personas recién nacidas o muy jóvenes. “La gente no es muy consciente muchas veces de que lo que publicas va a ser muy difícil que se quite o no esté asociado a una persona en muchos aspectos. No tenemos conciencia de las repercusiones que puede tener en el futuro”, apunta Cilleruelo.
Seamos conscientes de que lo que publicamos puede ser accesible por un tercero
A pesar de ello, destaca que en los últimos años ha habido “más concienciación” con respecto a subir fotografías de menores, ya que “las nuevas generaciones de padres y madres son más cautivas en ese aspecto, pero cada persona es distinta” a la hora de gestionarlo.
Nuestra huella digital en nuestro futuro laboral
Los vestigios de nuestra actividad en internet también pueden incidir en la imagen que proyectamos de cara al mundo laboral. Igual que a una entrevista de trabajo llevamos un atuendo adecuado y entregamos un currículum con nuestras diferentes destrezas y con una estética determinada, nuestra huella digital también puede ser a veces determinante para marcar la imagen de una candidatura.
“El proceso de selección de cada empresa es distinto, pero no hace falta ser ningún genio para pensar que en empresas pequeñas que no tengan muchos medios, antes de entrevistar a un candidato le busquen en redes sociales para hacerse una idea”, explica Cilleruelo.
El docente expresa que dependiendo del puesto al que vayas a optar puedes enfrentarte a “un mayor escrutinio”, recordando cómo a determinadas figuras públicas y políticas “se les han sacado publicaciones de hace varios años, a pesar de que hayan borrado esos tweets”, donde algunos han generado polémica.
En ese caso, matiza que el escrutinio no va a ser el mismo para un puesto de trabajo con mayor responsabilidad o visibilidad, pero que “seamos conscientes de que lo que publicamos puede ser accesible por un tercero”, sobre todo “cuando el contenido que publiquemos sea polémico o de tono político, en el clima de polarización en el que vivimos, puede ser contraproducente en una entrevista laboral”.
No obstante, Cilleruelo aboga por que “se debería validar a un candidato por sus méritos y su desempeño laboral, pero hay aspectos inherentes en un proceso de selección, donde en una entrevista te pueden juzgar hasta por tu vestimenta”.
Le preguntamos si cree que en el futuro la huella digital tendrá un peso importante en cómo las empresas elegirán a unos candidatos por encima de otros y nos responde que “aunque todavía existen currículums en papel, LinkedIn cada vez tiene más peso, y no solo la interconexión profesional, sino la actividad que has tenido en esa red profesional para posicionarte”.
La ardua tarea de eliminar nuestra huella digital
Cuando a veces se advierte de que tengamos cuidado con lo que publicamos en redes sociales y en internet, no tiene que ver solo con cómo puede afectar a nuestra imagen, sino por la dificultad que existe para eliminar un determinado contenido de internet.
Tal vez sea un vídeo frívolo o ridículo, una fotografía en la que podemos cuestionar nuestra belleza o un comentario desafortunado sobre la última serie que estamos viendo.
Carlos Cilleruelo señala que debemos recordar que las redes sociales y otras plataformas no cobran por utilizarlas, “pero tampoco actúan por la beneficencia. El valor eres tú y tus datos, cómo haces uso de esa plataforma. Si el servicio no cuesta dinero lo estás pagando con tus datos”.
Apunta que en Europa contamos con una legislación “muy importante” y con el derecho al olvido. Este último permite a la ciudadanía exigir a los buscadores de internet y plataformas online que eliminen o bloqueen enlaces a tu información personal, bien sean datos obsoletos, irrelevantes o que perjudican tu derecho al honor e intimidad.
“Es una situación probablemente única de la Unión Europea. Por ella se ha forzado a buscadores y redes sociales a borrar determinado tipo de información. Aunque la postura de la mayoría de corporaciones norteamericanas es que no quieren borrar nada. Solo lo hacen cuando hay un procedimiento judicial”, explica el docente.
Para eliminar un determinado contenido a veces no basta con rellenar un formulario “y darle únicamente a un botón”, sino que es necesario un proceso legal: “Los buscadores no lo van a hacer lo más rápido posible, e incluso te van a contraargumentar. Además, ¿quién te garantiza que aunque desaparezca por ejemplo de Google no hay una copia en otra web alojada en otro sitio?”.
Ser conscientes de lo que compartimos
Publicar un contenido en internet no siempre trae consigo el resultado que queremos. Un determinado número de interacciones, que se convierta en viral o, en el caso de tener una cuenta de negocio, que llegue a nuestro público objetivo.
Internet nació también con la vocación de favorecer la libertad de expresión, de conectarnos a través de la distancia, de llegar a un determinado conocimiento solo a través de un clic. Sin embargo, las redes sociales cada día están avanzando más a una comercialización del contenido y una prioridad por lo económico y lo estético.
El valor eres tú y tus datos, cómo haces uso de esa plataforma. Si el servicio no cuesta dinero lo estás pagando con tus datos
Con fenómenos como la ‘cultura de la cancelación’, cada vez más los y las internautas se piensan dos veces publicar un contenido u otro, así como apoyar diferentes movimientos sociales. A pesar de esto, figuras de internet como los ‘trolls’ siguen plagando las plataformas, fomentando conflicto y desinformación.
A la hora de ver cómo un determinado contenido puede influir en nuestra huella digital, Carlos Cilleruelo nos invita a preguntarnos “si después de publicarlo ese contenido me daría vergüenza o lo querría eliminar. Una foto con amigos… bueno, pero quizá una foto de borrachera es a lo mejor más sensible”.