Si lo hizo Bad Bunny…
Las imágenes de Bad Bunny en el descanso de la Super Bowl, el pasado sábado, han dado la vuelta al mundo. Emociona escuchar a un cantante, estrella mundial, como él, actuando en nuestro idioma, en el evento más mediático del año en Estados Unidos, reivindicando la cultura latina y el trabajo de tantos inmigrantes, de punta a cabo de América -todo un continente de 35 países, como Benito nos recordó- que construyen la sociedad estadounidense cada día.
Además, es un cantante que se dirige directamente a millones de jóvenes en el mundo, para los que es un ídolo. Su actuación tiene más recorrido, y un extraordinario impacto positivo para las nuevas generaciones, que cualquier mensaje desde los partidos políticos o los medios de comunicación.
El escenario, simulando los campos de caña de azúcar, en los que millones de afroamericanos y latinos dejaron sus fuerzas y su aliento a lo largo de siglos para poder sobrevivir, nos retrotrae a otra época, en la que la esclavitud, el racismo y la discriminación eran el pan nuestro de cada día, en un país, Estados Unidos, hoy la primera economía del mundo, que debe recordar de donde viene, y donde no debería querer volver.
Al contrario; la explosión de vida que nos trasmitió la actuación, exaltando nuestra cultura latina, el idioma, la música y el baile, que recorren, saltando, de país en país, de sur a norte, todo el continente, es la muestra de la inmensa diversidad que hace de América -también de Estados Unidos- un lugar único en el mundo.
Frente a las formas déspotas, antidemocráticas, frente a los discursos racistas, frente a la discriminación o el desprecio hacia las mujeres, frente a los discursos supremacistas, de odio, frente a la ley del más fuerte, frente a exaltación del egoísmo, la avaricia y el culto al dinero, frente al abandono de los más vulnerables, frente al negocio en todo…, frente a todo ello…, más denuncias y más sentimiento de orgullo por nuestra diversidad, como nos demostró Bad Bunny.
Si él levantó la voz en la Super Bowl, ya es hora de que todos los que creemos en la igualdad, la paz, el respeto y la tolerancia, valores universales por los que debemos luchar, lo hagamos. Cada uno en nuestro ámbito, también en España, actuando de forma contundente y clara, frente a aquellos que pasan por encima de los derechos humanos y el respeto al diferente, y aplican la ley del más fuerte, que tanto daño ha causado a lo largo de la historia de la humanidad.
Todavía hay esperanza. Nos lo enseñó Bad Bunny.