Seis meses después de la fecha inicial y en medio de la segunda ola de la pandemia de COVID-19, la Biblioteca Nacional de España, inaugura este jueves la exposición que conmemora el centenario del nacimiento del escritor vallisoletano Miguel Delibes (1920-2010). La muestra, comisariada por el escritor y periodista cultural Jesús Marchamalo podrá visitarse en Madrid hasta el 15 de noviembre, después recalará en Valladolid, la ciudad natal del escritor, donde podrán verse la mismas doscientas cincuenta piezas que la componen, y algunos elementos que no han sido expuestos en Madrid.
Manuscritos, libros, dibujos, esculturas e incluso el célebre retrato de su esposa, Ángeles de Castro, Señora de rojo sobre fondo gris han permanecido embalados a oscuras en las salas de de la Biblioteca Nacional, a la espera de que la pandemia remitiese. Según el comisario de la muestra, la apertura ha producido entre todos los organizadores y entre la familia del escritor una “felicidad inmensa”. La decisión de posponer su apertura se tomó apenas unos días antes de la declaración del estado de alarma, aunque reconocen que entonces no había alternativa. “En aquel ese contexto, de tanta muerte en el que lo que más nos preocupaba era la enfermedad, apenas pensábamos en lo que suponía que la exposición se retrasara”, explica Marchamalo a elDiario.es.
La espera, como se dice en estos casos, ha merecido la pena. El visitante se va a encontrar, como describe su responsable, con ese Delibes que queremos encontrar. “El escritor, el hombre de campo, el cazador y el académico de la Real Academia de la Lengua están allí, pero también otras facetas desconocidas que van a sorprender”, cuenta por teléfono. “Delibes era un notable dibujante y un gran amante del cine”, el autor es el responsable de la traducción de los diálogos al castellano de la película de 1965 Doctor Zhivago, de David Lean. Por ello, la exposición es previsible a la vez que es todo lo contrario.
Los visitantes también descubrirán a un escritor trotamundos. A pesar de la imagen labrada de hombre apegado a su Valladolid natal, que rechazó dirigir el diario El País, por no trasladarse a Madrid, el escritor tiene cinco libros de viajes publicados. “Viajó por Sudamérica, por Estados Unidos y por toda Europa. Fue testigo de excepción de la Primavera de Praga”, cuenta Marchamalo, en la capital checa escribió unas crónicas sobre la invasión de los tanques del Pacto de Varsovia, que van a caballo entre el periodismo y un tratado sobre la libertad humana.
La exposición que ha sido organizada por la Biblioteca Nacional de España, la Fundación Miguel Delibes, Acción Cultural Española (AC/E), la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Valladolid y la Diputación de Valladolid, está dividida en tres apartados que repasan la vida del autor. En las primeras salas se habla de su infancia y de sus primeros años. El niño de abuelo francés, la vida al aire libre, el cazador y conservacionista, el caricaturista, el joven profesor de Derecho mercantil, una profesión que mantuvo durante toda su vida. También puede verse la máquina de escribir que su esposa le hizo como regalo de bodas, o el Premio Nadal, que le fue otorgado en 1947.
Depués, una segunda sala está dedicada a su obra. En ella que se repasan los temas y personajes de sus libros. “Se ha planteado una visión de Delibes moderna y atractiva, con un diseño expositivo cálido y fluido que permitirá a los visitantes acercarse a los aspectos más significativos de su vida y de su obra a través de fotografías, documentos, correspondencia, manuscritos y ediciones de sus obras, muchas de ellas de la biblioteca personal del escritor”, explica la nota de prensa.
La tercera sala está dedicada a los seis manuscritos originales de algunos de sus libros más conocidos, “El camino”, “Las ratas”, “El príncipe destronado”, “Cinco horas con Mario”, “Los santos inocentes”, “El Hereje”, acompañados de las opiniones de otros destacados escritores que hablan de lo que en su momento significó su lectura. Con motivo de la exposición, se ha editado un catálogo que recoge el contenido íntegro de la misma, así como artículos de escritores y especialistas en su obra que reivindican la modernidad y la pertinencia de la misma.
En un momento de pesimismo generalizado, la celebración de la vida y obra de un escritor pesimista parece casi parece regodeo. Pero para Marchamalo, esto da la medida de lo actual que sigue siendo su escritura. “La mejor forma de saber si un autor sigue siendo actual es que se siga publicando y editando, como es el caso”, cuenta “El pesimismo de Delibes es innegable, trasciende de manera sutil por mucho de sus libros y es tristemente premonitaria: habla de una sociedad en la que tiempo después nos vemos reflejados”. Pero también, reconoce, depende de cómo le leamos. Elisa Delibes, presidenta de la Fundación e hija del escritor, dice que sus libros favoritos son “los Diarios”, el Diario de un emigrante, de un jubilado, porque ella ve, que a pesar de todo, hay un optimismo en su obra.