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València se convierte en altavoz de la resistencia campesina salvadoreña con el estreno del documental “Sembrando Futuro”

Un momento de la presentación del documental "Sembrando Futuro: La lucha de las mujeres rurales en El Salvador".

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València —

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El tejido social y la cooperación internacional de València han sumado fuerzas este martes en la presentación del documental “Sembrando Futuro: La lucha de las mujeres rurales en El Salvador”. El estreno, celebrado en un auditorio completo que refleja el compromiso de la sociedad valenciana con los derechos humanos, no solo ha servido para proyectar esta pieza, sino para abrir un espacio de diálogo político y social sobre la deuda histórica que el Estado salvadoreño mantiene con las mujeres del campo.

El documental es fruto de una colaboración entre la ONG Mundubat, la productora Sistema del Solar y tres organizaciones en el territorio salvadoreño: la Asociación de Mujeres “Mélida Anaya Montes” (Las Mélidas), la Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA) y la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de la Región Central (FECORACEN). Con el respaldo de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de València, esta obra busca sensibilizar a la ciudadanía europea sobre cómo la lucha por la tierra en Centroamérica es, en esencia, una defensa de la vida frente a la crisis climática y la desigualdad.

Una exclusión estructural

Durante el evento, se ha puesto sobre la mesa una realidad demoledora: aunque las mujeres rurales producen más de la mitad de los alimentos que se consumen en El Salvador, menos del 15% posee títulos de propiedad sobre la tierra que trabajan. “Sembrando Futuro” documenta cómo esta exclusión no es casual, sino una barrera política que limita la autonomía económica de miles de familias. La agroecología y la organización comunitaria aparecen en el filme no solo como técnicas agrícolas, sino como actos de rebelión frente a un sistema que prioriza el monocultivo y el uso de agrotóxicos.

Voces desde el territorio

El acto ha contado con la participación de tres figuras clave que han viajado desde El Salvador para compartir testimonios que trascienden la pantalla.

Ana María Quinteros, licenciada en Contaduría Pública y coordinadora técnica del programa de la Generalitat Valenciana en ANTA explica que “financieramente, excluir a las mujeres de la tierra es una iniciativa en déficit, porque las mujeres, si quieren acceder a la tierra empiezan en números rojos. Muchas no tienen ni acceso a préstamos para acceder a la tierra”.

Por su parte, Tatiana Oliva, trabajadora social y coordinadora de proyectos en FECORACEN, enfocó su intervención en la justicia climática y la resiliencia financiera: “Ante la crisis climática y la falta de acceso a créditos justos, las mujeres rurales hemos creado nuestra propia alternativa. A través de los grupos de ahorro comunitario, no solo gestionamos nuestro propio dinero, sino que construimos la autonomía necesaria para defender nuestras semillas y nuestro territorio frente a cualquier adversidad”.

La dimensión psicosocial y el derecho a la salud mental también estuvieron presentes a través de Amaranta Portillo, psicóloga de la Colectiva Abordarme y colaboradora de Las Mélidas, quien explicó cómo el arte se ha convertido en un lenguaje de denuncia. “La salud mental y el derecho a la tierra son deudas históricas que con el tiempo se han ido profundizando. Y hablar de salud mental también es hablar de tener un sustento diario, una vida digna y tus derechos satisfechos. Que las mujeres tengan acceso a salud mental a través del arte rompe muchas brechas y te permite acceder a emociones y pensamientos que a veces las palabras se quedan cortas”.

Un puente de solidaridad entre València y El Salvador

La presentación concluyó con un llamamiento a la acción por parte de los representantes de Mundubat, quienes recordaron que la cooperación internacional debe evolucionar desde el modelo de la “ayuda” hacia el de las alianzas de solidaridad política. El programa apoyado por la Generalitat Valenciana, titulado “Mujeres campesinas organizadas de El Salvador fortalecen sus capacidades para exigir sus derechos”, es un ejemplo de cómo la inversión pública puede generar impactos reales en la vida de comunidades a miles de kilómetros de distancia. Además, también recibe apoyo a través del programa “Mujeres accionando en defensa por sus derechos humanos”, financiado por el Ayuntamiento de València.

El estreno de “Sembrando Futuro” marca el inicio de una gira de incidencia que recorrerá diversos municipios de la Comunitat Valenciana -incluídas zonas rurales- durante las próximas semanas. Este recorrido busca reafirmar el compromiso de las instituciones locales con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, muy especialmente, con la protección de las defensoras de derechos humanos en entornos rurales, quienes enfrentan riesgos crecientes en el actual contexto regional de Centroamérica.

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