Cullera, Sagunt y Canet denuncian el “arrinconamiento” de la Generalitat por segundo año en Fitur
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La apertura de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) 2026 ha servido para constatar que la brecha entre la Generalitat Valenciana y algunos de sus municipios turísticos más relevantes lejos de cerrarse, se ha ensanchado. Los alcaldes de Cullera, Sagunt y Canet d’en Berenguer -los tres gobernados por el PSPV- han denunciado públicamente el “arrinconamiento” al que se ven sometidos por segundo año consecutivo bajo el modelo promocional impuesto por el Consell.
Los responsables municipales coinciden en que la estrategia de la Generalitat vuelve a “invisibilizar” sus marcas locales, repitiendo el esquema de 2025 que ya generó una fuerte indignación al arrinconar a las ciudades —especialmente aquellas con gobiernos progresistas— en espacios compartidos que anulan su identidad propia.
Desde Canet d’en Berenguer, su alcalde Pere Joan Antoni ha expresado una profunda frustración al comprobar que la situación es idéntica a la del ejercicio anterior. El primer edil ha sido tajante al afirmar que el actual no es el modelo que necesitan, puesto que se ha pasado de un sistema que dotaba de autonomía y visibilidad a cada destino a uno donde la información queda reducida a una mesa genérica. Antoni lamenta la pérdida del modelo que coordinaba la Diputació de València en etapas anteriores, el cual contaba con personal cualificado y una estructura que funcionaba con éxito. Para el alcalde, Fitur 2026 supone una “involución” que echa por tierra el intenso trabajo técnico realizado por el municipio durante todo el año.
El malestar ha alcanzado su punto álgido en el caso de Cullera, cuyo consistorio ha tildado la organización de la Generalitat de “auténtico despropósito”. La marginación denunciada es de tal calibre que el municipio ha tenido que buscar una alternativa desesperada para mantener su operatividad profesional: alquilar por su cuenta un espacio independiente en el pabellón LGTBI, el doble de grande que el asignado originalmente. Esta decisión responde a la necesidad de contar con un lugar digno para realizar presentaciones y mantener reuniones de negocio, funciones que el actual estand de la Comunitat Valenciana no permite debido a su diseño. Para Cullera, la reincidencia en este modelo es una prueba de que la Generalitat prefiere la homogeneización a la excelencia de sus destinos más consolidados.
Por su parte, el Ayuntamiento de Sagunt se suma a esta denuncia subrayando el agravio comparativo que sufren las grandes ciudades turísticas del litoral. Los antecedentes de la edición de 2025 ya apuntaban a una redistribución de la visibilidad que, a juicio de los afectados, favorecía a la marca institucional en detrimento del potencial de los municipios. Esta política, que los alcaldes consideran una herramienta de “invisibilización política”, impide que destinos con productos turísticos diferenciados puedan competir en el mercado internacional con las garantías de años anteriores.
Estos alcaldes de la costa valenciana denuncian que la Generalitat ha hecho oídos sordos a las críticas del año pasado, consolidando un modelo que vacía de contenido la presencia de los municipios en Fitur. La falta de coordinación y la pérdida de visibilidad técnica están provocando una rebelión institucional que obliga a los ayuntamientos a invertir recursos extraordinarios para no desaparecer del mapa turístico.
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