La situación económica en Castilla y León es optimista, con crecimiento del 2,4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre de 2025, aunque condicionada por la incertidumbre internacional -derivada de los aranceles y las guerras en Ucrania e Israel- y la desconfianza nacional -que frena las inversiones-, y requiere de reformas estructurales y nuevos presupuestos que dejen atrás los “parches” de los últimos años.
El Servicio de Estudios Económicos de Castilla y León (ECOVAEstudios) ha presentado las conclusiones del Observatorio Económico de Castilla y León del segundo trimestre de 2025, que muestra un crecimiento moderado de la economía, con mejoras en empleo, consumo y actividad industrial.
Así, el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 2,4 % interanual en la Comunidad, por debajo del 2,8 % nacional, lo que demuestra que “resiste” pese a la desconfianza y la incertidumbre empresarial, derivadas de un clima nacional e internacional complejo, que eso sí hacen que las inversiones no lleguen a despegar, ha apuntado el director de ECOVAEstudios, Juan Carlos De Margarida.
La realidad económica de Castilla y León es la de la estabilidad económica, con alta incertidumbre pero potencial de crecimiento y desarrollo continuo: “estamos en una situación muy optimista. Castilla y León ha crecido, se mantiene y se está gestionando coherentemente y bien”, pero debe afrontar una serie de retos de cara al último tramo del año y el arranque de 2026.
De Margarida ha insistido en la necesidad de actualizar los presupuestos autonómicos, frente a “parcheos” año tras año, y hacerlo sobre la base del sentido común y la austeridad; igual petición se traslada al Gobierno central, frente a una política basada en el aumento de la deuda pública y que ha suplido la falta de planificación en inversiones con los fondos europeos.
Ha asegurado que para mantener el Estado del Bienestar no se requiere de aumentar el gasto público, cuyo crecimiento ha sido “desmedido”, fruto de situaciones coyunturales como la pandemia pero que se han convertido en estructurales sin cuestionamiento político alguno, algo que considera “una verdadera falta de responsabilidad económica y social”, y que va en detrimento de la inversión privada.
Más capacidad adquisitiva, más empresas, vivienda y población
El director de ECOVAEstudios ha marcado como retos en Castilla y León aumentar la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, una deflactación del IRPF del Gobierno, bajada de impuestos estatales y subida moderada de los salarios; y ha apuntado que está aumentado el ahorro y la deuda en las familias pero con realidades dispares: crece el ahorro en las economías altas, aunque no se traduce en consumo, mientras las clases medias y bajas en muchos casos no llegan a final de mes.
Igualmente, Castilla y León requiere de reformas estructurales para ser más competitiva a base de tener una mayor producción, a menor coste y de mayo calidad; aumentar las empresas, y su tamaño, también la inversión, aprovechar el talento y reducir la tasa de paro.
Y ha reconocido que aumentar el Salario Mínimo Interprofesional permite recuperar poder adquisitivo para los ciudadanos, pero la medida no puede aplicarse en solitario pues impacta sobre los costes laborales y si no está garantizada la venta de productos y servicios la contratación se puede resentir.
Juan Carlos De Margarida ha recordado, además, que la Comunidad tiene un problema serio en la despoblación, al que se debe hacer frente también potenciando la inmigración.
Y al Estado le reclama una reducción de la sobrerregulación, menos burocracia, ajustar la fiscalidad a la realidad, ajustar el sistema de pensiones a la longevidad real, inversiones en infraestructuras y aumentar la oferta de vivienda, no solo a través de vivienda pública sino en un combinado de medidas que impulse la construcción, porque sin oferta de nada sirve la bajada de tipo de interés.
Incertidumbre, dentro y fuera de España
El Observatorio Económico de Castilla y León del segundo trimestre de 2025 recuerda que la evolución de la economía en la Comunidad está marcada por una realidad macroeconómica de alta incertidumbre, derivada de la política arancelaria de Estados Unidos y de los conflictos en Ucrania e Israel, que si no se gestionada de manera correcta podría derivar en una recesión, aunque De Margarida lo ve “poco probable”.
Lo que sí supondrá un alto desafío para los gobiernos es un posible estancamiento económico, con una inflación alta, que afectaría al poder adquisitivo, debilitaría a las empresas e impactaría en el mercado laboral, de ahí la necesidad de que Europa potencie el acuerdo con Mercosur y consolide sus relaciones con China, ha apuntado el presidente del ECOVAEstudios.
Además, la evolución económica en la Comunidad también está influenciada por la situación de inestabilidad política nacional, que ya ha impactado en una pérdida de la confianza inversora extranjera, por la inseguridad jurídica, la complejidad regulatoria y la sensación de debilidad del Gobierno.
Juan Carlos de Margarida ha insistido en que Castilla y León está en un momento de transformación, con múltiples oportunidades de crecimiento y bien posicionada para aprovechar las sinergias público-privadas pese a la incertidumbre internacional, que puede superar, pero requiere de esas reformas estructurales y de contar con un nuevo presupuesto en 2026.