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De la reapertura al riesgo de otro cierre: familias urgen al Ayuntamiento de Burgos a licitar la gestión de la escuela de música

La Escuela Municipal de Música de Burgos volvió a abrir sus puertas el 7 de abril tras el parón de marzo, pero la sensación de alivio apenas ha durado unas semanas. Superado el cierre y con la actividad retomada, las cerca de 700 familias y los 25 profesores que dependen del servicio miran ya al próximo curso con la misma incertidumbre. El problema de fondo —la falta de un contrato estable y viable— sigue sin resolverse.

“Se reabrió con normalidad, pero el tema de los pliegos sigue exactamente igual”, resumen desde la Plataforma de gestión de la Escuela Municipal de Burgos. La agrupación, que ya fue clave en las movilizaciones que empujaron hacia la reapertura tras semanas de cierre, ha vuelto a activar la presión ante lo que consideran una falta de avances por parte del Ayuntamiento.

En septiembre de 2026 el actual acuerdo —una solución de urgencia que permite mantener la actividad hasta final de curso— habrá expirado. Y, a día de hoy, no hay ningún contrato nuevo en marcha. “Nos habían dicho que los pliegos estarían en tiempo para garantizar la continuidad, pero ahora mismo no sabemos nada”, explican desde la plataforma.

Las familias piden al Ayuntamiento saber si la nueva licitación llegará a tiempo

Tras la Semana Santa, las familias solicitaron una reunión con el área de Cultura para conocer el estado de la licitación. La respuesta fue negativa. “Nos la denegaron alegando que es un proceso de contratación y que la información es confidencial”, señalan. Una explicación que, sin negar el marco legal, consideran insuficiente: “Entendemos que no nos pueden dar detalles técnicos, pero sí podrían transmitir cierta tranquilidad, decirnos si van en plazo o no”.

Ese silencio es, precisamente, lo que ha encendido las alarmas. El contrato anterior ya quedó desierto en diciembre, y el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León señaló directamente al Ayuntamiento por no haber licitado a tiempo. Ahora, temen que la historia se repita.

El principal riesgo es el calendario. Los procedimientos administrativos tienen plazos tasados: publicación, presentación de ofertas, valoración técnica, adjudicación. Todo ello puede alargarse durante meses. “Para que la escuela pueda empezar en septiembre con normalidad, los pliegos tendrían que salir ya”, advierten desde la plataforma. “Si no se hace en breve, no dan los tiempos”.

Pero no es solo una cuestión de fechas, también lo es —y quizá más— de contenido. El anterior intento de licitación fracasó, en buena medida, por las condiciones económicas. El contrato planteado por el Ayuntamiento fijaba una cuantía que, según denuncian familias y gestor, hacía inviable la prestación del servicio sin pérdidas.

Las cifras son conocidas. El coste de las nóminas ronda los 400.000 euros anuales, mientras que los ingresos por cuotas se sitúan en torno a los 300.000. A eso se sumaba un canon municipal que apenas superaba los 48.000 euros. El resultado era un desfase estructural que obligaba al gestor a asumir pérdidas mensuales de entre 5.000 y 6.000 euros. “Es que con ese modelo nadie puede sostener una escuela”, resumen.

El último pliego, además, añadía nuevas obligaciones, como la gestión de una escuela de dulzaina, sin un incremento proporcional de la financiación. “Era un contrato de unos 108.000 euros con más exigencias. Es normal que quedara desierto”, sostienen.

150.000 euros para garantizar el servicio

Con ese precedente, la plataforma ha comenzado a trasladar públicamente una cifra que consideran mínima para garantizar la viabilidad del servicio: 150.000 euros. “Es lo mínimo para que alguien pueda plantearse presentarse”, explican. Una cantidad que, insisten, no supone un margen de beneficio elevado, sino simplemente evitar pérdidas.

“Ellos saben perfectamente cuándo un pliego es atractivo y cuándo no”, critican. El temor es que el Ayuntamiento vuelva a plantear un contrato insuficiente y, en caso de quedar desierto, traslade la responsabilidad a la falta de interés del sector. “Si no se explica bien a la ciudadanía cuánto cuesta realmente esta escuela, se puede vender que el problema es que nadie quiere gestionarla, cuando no es así”.

La preocupación no es menor. La escuela atiende actualmente a unos 700 alumnos y emplea a 25 profesores, una estructura difícil de absorber por el tejido privado de la ciudad. “Las escuelas privadas no pueden asumir ese volumen”, advierten. A ello se suma el coste para las familias: mientras en la municipal las cuotas rondan los 50 o 60 euros mensuales —incluyendo instrumento y lenguaje musical—, en el ámbito privado pueden superar los 100 euros solo por el instrumento.

“Hay padres que no son conscientes de lo que supondría perder esto”, apuntan. “No es solo un tema educativo, es acceso a la cultura”.

En este contexto, la movilización vuelve a escena. La plataforma ha convocado nuevas concentraciones y prevé mantener la presión en las próximas semanas. También tiene la vista puesta en el pleno municipal del 15 de mayo, que consideran una fecha clave. “Si para entonces no hay pliegos, la situación será muy complicada”, advierten.

El Ayuntamiento, por su parte, ha defendido en las últimas semanas la necesidad de ajustar el contrato a la legalidad y a los costes reales del servicio. La concejala de Cultura ya apuntó que el objetivo es sacar una licitación “actualizada” que garantice la continuidad. Sin embargo, de momento no hay plazos concretos sobre la mesa.

Entre tanto, la sensación entre las familias es del 'día de la marmota'. “Esto ya lo hemos vivido”, reconocen. La reapertura de abril ha permitido salvar el curso, pero no despeja el horizonte. “Ha sido un parche”, insisten.

La clave, coinciden todas las partes, estará en la próxima licitación. De su diseño dependerá no solo el inicio del curso que viene, sino la estabilidad a medio plazo de un servicio público que ha demostrado ser, a la vez, esencial y frágil. “Lo que pedimos es sencillo”, concluyen desde la plataforma. “Que se haga un contrato viable y que se haga a tiempo”.