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CATALUNYA

Entrevista | Pak Kin Wan, activista por los derechos laborales en China

"Muchos empleados de fábrica en China no ven que su vida tenga un futuro más allá de la cadena de montaje"

Pak Kin Wan es miembro de una ONG que asesora a trabajadores en China sobre sus condiciones laborales, a menudo vulneradas en las grandes fábricas

"En plantas de multinacionales ya no hay tantos abusos como en algunas locales, aunque estas forman parte de la cadena de suministro de los mismos móviles que se compran en todo el mundo, desde LG hasta Samsung", asevera

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Entrevista a Pak Kin Wan, activista por los derechos laborales en China

Pak Kin Wan es activista por los derechos laborales en China Sònia Calvó

Pak Kin Wan, de 28 años, se dedica a supervisar las condiciones laborales de las grandes fábricas en China. Lo hace desde la ONG Labour Service and Education Network (LESN), con base en Hong Kong, y en colaboración con entidades locales. Varias organizaciones han denunciado en los últimos años algunos casos de abusos laborales por parte de grandes multinacionales. El más conocido, el de Foxconn, principal fabricante de móviles para las grandes marcas, en el foco mediático desde que en 2010 se suicidaron varios de sus trabajadores.

Wan ha estado en Barcelona estos días invitado por la ONG Setem, tras participar en los debates sobre el Tratado Vinculante en la ONU, que aspira a alumbrar una herramienta jurídica que fuerce a las empresas transnacionales a cumplir con los derechos humanos. Este joven activista alerta sin embargo que, en el caso de China, no son las multinacionales las que más explotan a sus empleados, sino que a menudo son fábricas locales que se sienten impunes a la hora de incumplir la legislación laboral del país. 

¿Cuál es la problemática más habitual con que se encuentran en las fábricas en relación a las condiciones laborales de los trabajadores?

Ahora mismo, el problema más común es el de las indemnizaciones cuando una empresa cierra y se marcha de la zona. Por la evolución de la economía han aumentado los costes de producción, y algunas firmas han deslocalizado sus plantas y las han trasladado a otras ciudades o países. El problema es que no dan las compensaciones a los trabajadores y sus familias. La ley sí las prevé, pero muchos empresarios se aprovechan de la ignorancia de sus empleados. Por eso nosotros tratamos de educarles en sus derechos.

Uno de los abusos que más eco han tenido en los medios de comunicación en países como China son las horas extra impagadas, a menudo además en jornadas laborales extenuantes. ¿Es algo muy extendido?

Sí. Sobre todo en las empresas del sector tecnológico y electrónico, las jornadas pueden alcanzar fácilmente las 12 horas al día, seis días a la semana. Es durísimo. Pero esto tiene una razón de ser: el salario básico en China, que es el que les paga la fábrica, es tan bajo que no les da para vivir en la mayoría de ciudades. Los trabajadores se ven forzados a dedicar más y más horas para conseguir un mínimo de ingresos que les permita un nivel estándar de vida. Esto de entrada, pero en realidad el otro abuso es que además estas horas extra no se pagan tal como establece la ley, que dice que deben cobrarse un 1,5% más caras.

¿Por qué se aprovechan más de los trabajadores las empresas del sector tecnológico? ¿Le da la sensación que después del escándalo de los 18 suicidios en Foxconn en 2010 y 2011 ha cambiado algo?

No es exactamente así, en este caso me refería a las horas extra. Pero nosotros supervisamos fábricas locales de ropa o de joyería y a menudo son mucho peores. En el caso de Foxconn, según me consta, ya no se registran suicidios como ocurrió aquella época. Fue ridículo que la empresa saliera a decir que no era un problema relacionado con el trabajo y que, al cabo de poco, pusieran redes en las fachadas para evitar más muertes. No solucionaron el problema, lo impidieron. Muchos empleados no ven que su vida tenga un futuro más allá de la fábrica y de la cadena de montaje. Y en Foxconn pasa especialmente porque es enorme, es una comunidad con restaurante, ocio, parques... Tienen hasta su propia seguridad, que tiene mucho poder para controlar la comunidad y imponer sus reglas.

¿Es decir, que cree que las empresas transnacionales han mejorado sus prácticas de un tiempo a esta parte?

Algunas han aprendido la lección y han visto que no pueden abusar de los derechos de sus empleados porque les pasa factura a su imagen mundial. En sus fábricas las condiciones ya no son tan malas como en otras, más pequeñas, aunque a veces éstas últimas forman parte de la cadena de suministro de los mismos móviles que se compran en todo el mundo, desde LG hasta Samsung. 

Otra práctica consentida es la contratación de estudiantes para participar en las cadenas de ensamblaje. El Financial Times denunció que en Foxconn se les obligó a hacerlo como condición para graduarse.

Es cierto. Las empresas tecnológicas tienen muy buenas relaciones con el Gobierno, porque dan mucho empleo, con lo que la Administración les pone todas las facilidades. En estos casos, los gobiernos locales cooperan con las universidades y acuerdan que los estudiantes trabajen en ellas, como una suerte de becarios, durante tres o cuatro meses. La clave es que cobran menos, no llega al 75% del salario mínimo, por el mismo trabajo. Lo que fue denunciable es que en ese caso se les dijera que si no iban no les daban el título. 

¿Qué papel juegan los sindicatos en China?

Solo hay una federación que esté permitida, el ACFTU, y está controlada por el Gobierno, que además controla sus procesos electorales, en los que siempre ganan supervisores y directivos. No hay sindicatos independientes. Algunas de sus funciones las hemos asumido las ONG, que servimos de apoyo para los trabajadores para ponerles en contacto con abogados laboralistas o directamente para presentar denuncias. El problema es sin embargo que muchos aceptan las condiciones y no se atreven a alzar la voz, porque ninguna ley les protege de ser despedidos o incluso arrestados. Tampoco las normas amparan la huelga. En caso de protesta, el gobierno te puede detener por alterar la armonía social. 

Aun así, la organización China Labour Bulletin publicó un informe que estimaba en 6.700 los casos de huelgas y protestas en China durante los últimos tres años. Las protestas colectivas suelen ser reprimidas, la policía arresta a los portavoces para amedrentar al resto, aunque no suele enviarlos a la cárcel. Los motivos de esas protestas fueron mayoritariamente los salarios y la seguridad social. 

¿Qué pasa con la seguridad social? 

La ley que regula la seguridad social establece que la cotización es obligatoria, que empleador y empleado deben contribuir a l sistema de pensiones. Pero los empleadores no facilitan que eso se haga. De hecho, nos encontramos ahora con miles de trabajadores que tras más de 20 años de empleo les dicen que no tienen derecho a nada, porque el empleador no les puso a cotizar.

¿Qué papel cree que puede jugar en su país el Tratado Vinculante de la ONU para cumplir con los derechos humanos? ¿Cree que el gobierno chino lo podría firmar y cumplir? 

El tratado ha de permitir que las instituciones supervisen el trabajo de las empresas transnacionales en todos los países, incluido China. En Ginebra, una persona que tenía contacto con el Gobierno chino me dijo que estaban dispuestos a firmarlo. Pero mis dudas son que, por mucho que se firme, habrá que comprobar que se lleve a cabo en el plano más local. Y que aun así, dudo que el Gobierno permita a los trabajadores los canales para denunciar a los supervisores. De hecho, todo hace pensar lo contrario, puesto que en los últimos años han prohibido la actividad de ONG extranjeras como la nuestra, que tiene sede en Hong Kong. 

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