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Perfil

Albert Dalmau, el conseller todoterreno que sustituye a Illa hasta que pueda regresar

El Govern de Salvador Illa es amplio en número y estructura, pero cuenta con un núcleo reducido por el que pasan la mayoría de los temas importantes. Lo forman el propio president, su equipo más cercano y otras personas relevantes de Presidència, Territori, Economia e Interior. De todos ellos, Albert Dalmau se ha consolidado como el auténtico número dos de Illa, la persona a la que todos miran cuando el máximo jefe no está en la habitación. Ahora, mientras está convaleciente en el hospital, Dalmau ha asumido las funciones del president de la Generalitat, con solo 35 años.

“Estos días yo guardo la casa. En breve tenemos el president de vuelta”, describía el propio Dalmau una situación poco frecuente, la de alguien que ha de tomar las riendas de la presidencia por una enfermedad. Según se ha sabido este mismo lunes, Salvador Illa sufre una osteomielitis, una inflamación en la zona pélvica causada por una infección bacteriana. Tal como explicó el equipo médico del hospital Vall d'Hebron, se espera una convalecencia de al menos dos semanas. Después, se verá. Y durante el tiempo que haga falta, el conseller Dalmau estará al mando del despacho grande del Palau de la Generalitat.

Algunos de quienes lo conocen describen al conseller de la Presidència como “el cerebro del Govern, como ya lo fue del Ayuntamiento [de Barcelona]”. Percibido inicialmente como un perfil más gestor que político, su llegada a la Generalitat le ha colocado en un cargo de gran visibilidad, lo que le metería en cualquier quiniela electoral. También destacan de él que es una persona “que trabaja muchas horas y que espera que la gente de su equipo haga lo mismo” y como un hombre “acostumbrado a mandar y que sabe imponer su autoridad”.

Es el retrato de un conseller todoterreno que llegó al entorno de Illa como fichaje y apuesta personal. El president, predecible y poco dado a las aventuras, acostumbra a mantener sus equipos en el tiempo y, de hecho, su actual núcleo duro en el Govern es similar al que ya se forjó como jefe de la oposición durante tres años en el Parlament. Sin embargo, cuando necesitó componer todo un Gabinete, Illa optó por pescar a un hombre clave en el Ayuntamiento de Jaume Collboni y entregarle la siempre espinosa cartera de la Presidència.

Desde entonces, algunos de los encargos más complicados han sido para Dalmau. La reforma de la administración depende de él, también la nueva ley de ocupación pública. Dalmau, además, ha acompañado a las conselleras del ramo en la negociación de la financiación, en el traspaso de Rodalies o en el acuerdo para la ampliación del aeropuerto de El Prat. Y es una de las personas que mantiene mayor interlocución con los socios del Govern.

Un político con experiencia municipal

Dalmau se labró la fama de eficiente gestor desde los despachos del otro lado de la Plaza de Sant Jaume, a los que llegó con apenas 25 años para ejercer de jefe de gabinete de Collboni, que acababa de pactar con Ada Colau para entrar en su gobierno. Desde ese momento, en mayo de 2016, Dalmau se consolidó como uno de los hombres de confianza del líder socialista, ya fuera en el Gobierno municipal como en su etapa en la oposición.

Bien conectado con las fuerzas económicas de la capital catalana, en parte por haber trabajado anteriormente en el lobby empresarial Barcelona Global, Dalmau ganó pesó en la segunda legislatura de la alcaldesa Colau como gerente de Economía, Recursos y Promoción Económica, de nuevo bajo el ala del teniente de alcaldía Collboni. A él se le atribuye parte del mérito de haber logrado convencer a las distintas instituciones de apostar por ser la sede de la Copa América de Vela en 2024.

Su trayectoria ascendente siguió ya con Collboni de alcalde, en 2023, al alcanzar el cargo de gerente del Ayuntamiento. Fue el CEO de la maquinaria municipal más joven de la historia, al acceder al puesto con 32 años, y hay quien bromeaba de que lo llevaba en los genes: su padre, Joan Albert Dalmau, también fue gerente municipal de varios distritos y de Seguridad en la etapa de Pasqual Maragall y posteriores.

Dalmau asumió la gerencia con algunos encargos inmediatos, como la reforma de la estructura municipal para ganar eficiencia o el impulso del plan estrella de Collboni para arrancar el mandato: el Pla Endreça. El gerente coordinó las reuniones semanales de esta estrategia para mejorar la limpieza y el orden público en la ciudad. Pero su periplo en el consistorio finalizó cuando recibió la llamada de otro político que había trabajado años atrás para Collboni en el Ayuntamiento, Salvador Illa.