Una sesentena de tractores que llevan toda la jornada del jueves protestando contra el acuerdo de la UE con Mercosur ha decidido llevar a cabo una “acción más contundente” y han cortado la carretera C-16 con intención de pasar allí la noche. “Ya que los políticos locales no nos hacen caso, a ver si haciendo más fuerza llegamos donde hay que llegar”, ha apuntado Jaume Prats, miembro de Revolta Pagesa.
Los concentrados son los agricultores procedentes de las comarcas de la Catalunya Central y que, después de las marchas y acciones conjuntas, se han quedado concentrados en la confluencia entre el Eje del Llobregat (C-16) y el del Lluçanès (C-62). A pesar de que han asegurado que su intención inicial no era cortar carreteras, hacia las 17 horas han levantado la concentración y han dirigido los vehículos hacia la C-16 para cerrarla.
Allí han hecho hogeras con paja para pasar las horas de más frío porque, aseguran, tienen pasado pernoctar en la carretera. Y, a partir del viernes, decidirán en asamblea los pasos a seguir. “Veremos si la gente tiene ganas o no de luchar para reivindicar sus derechos”, ha añadido Prats.
Lo mismo han hecho medio centenar de tractores que han cortado la A-2 a la altura de Fondarella. Los concentrados han decidido que pasarán la noche, al menos, de este jueves. El viernes a primera hora han convocado una asamblea para decidir si se quedan o se dirigen a Tarragona.
El corte ha provocado congestiones en la N-II desde Mollerussa hasta Bell-lloc, el tramo por el que los Mossos están desviando los vehículos de la autovía.
También se han sumado a los cortes de carreteras los agricultores del Pallars (Lleida), que han cortado la N-260 en Sort y la N-230 en Les Bordes. Por su parte, la C-38 en su paso por el coll d'Ares sigue cortada desde la mañana.
Estos corte de carretera se enmarca en una jornada de protesta contra el acuerdo Mercosur y los recortes que denuncia en la Política Agraria Común (PAC) que ha registrado cortes de carreteras desde primera hora de la mañana. Los primeros han sido los agricultores de Girona, que han imposibilitado la circulación por la AP-7 desde la madrugada y que todavía siguen apostados.
Otros sesenta vehículos también mantienen cortado el acceso al puerto de Tarragona por la A-27. El portavoz del Gremi de la Pagesia en Girona, Jordi Ginabreda, explica que el corte será indefinido hasta que frene el acuerdo con el Mercosur. En este sentido, Ginabreda ha señalado que el acuerdo es malo para el sector, pero también para la ciudadanía, ya que “juega con la seguridad alimentaria”.
“Hay que tener en cuenta que aquí llegarán alimentos del Mercosur hechos con productos que aquí son ilegales. Qué gobiernos tenemos que utilizan la alimentación y el sector primario como moneda de cambio”, ha lamentado Ginabreda.
El portavoz ha destacado además que están en contacto con otros agricultores de toda Europa porque “es una protesta contra la política agraria europea”. “Sabemos que hay compañeros en Le Boulou, otros que van a bloquear París y Alemania e Italia también salen hoy”, ha desvelado.
Los Mossos han desplegado una fuerte presencia policial justo en el tramo donde confluyen la AP-7 y la N-II y que se ha convertido en uno de los lugares habituales de protesta de los payeses. Sin embargo, no se ha registrado ningún incidente con la policía.
Para acceder a la autopista, los agricultores han abierto un paso junto a un campo, por el que han entrado con los tractores. Para cortar las vías también han colocado neumáticos en la carretera. Sin embargo, antes de las nueve de la mañana, han decidido levantar el bloqueo para vehículos, pero mantendrán la restricción de paso a camiones.
Una decisión que se ha tomado en una asamblea realizada por la sesentena de personas concentradas en la AP-7. Dos agricultores han sido los responsables de retirar la pila de neumáticos que bloqueaba el paso por la N-II, que ya vuelve a estar operativa. Desde el Gremi de la Pagesia señalan que con la reapertura quieren hacer patente su voluntad de no afectar a los vecinos y la ciudadanía.
En un comunicado, el sector señala que el acuerdo con Mercosur permite “la entrada masiva de productos agrícolas y ganaderos producidos con elementos y normas que están prohibidos aquí”, como algunos tipos de pesticidas peligrosos. Además, también señalan que están los costes laborales, la deforestación masiva y que existe una falta evidente de controles. Todo ello, añaden, supone una “competencia desleal” hacia ellos.
Con éste y otros acuerdos comerciales internacionales, dice el sector que pierde soberanía y seguridad alimentaria y que se pone en riesgo la salud de la población, porque los alimentos importados no garantizan la misma seguridad alimentaria ni reciben los mismos controles que aquí se exigen.
También reclaman una PAC “fuerte” y unos controles sanitarios “realistas y adaptados al territorio”, en paralelo a una gestión “eficiente” de la fauna salvaje y cinegética. A todo ello, los agricultores añaden entre sus denuncias los recortes que aseguran que prevé la PAC y la imposición de protocolos de sanidad animal que consideran “absurdos e ineficaces, diseñados desde lejanos despachos y completamente desconectados de la realidad del campo”.