La Generalitat defiende que la granja de codornices denunciada por incumplir el bienestar animal superó las inspecciones
El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat ha asegurado este miércoles que la granja de codornices de Juneda (Lleida) denunciada por las condiciones de falta de higiene y presunto abandono animal pasó las inspecciones que debía. “En todos los casos se ha constatado el cumplimiento de los requisitos establecidos por la normativa vigente”, señalan en un comunicado los responsables de la Generalitat.
La entidad animalista ARDE denunció recientemente ante la Fiscalía la explotación leridana, después de grabar imágenes en su interior –a las que tuvo acceso en primicia este diario– en las que se observan aves que conviven con excrementos y cadáveres en descomposición. Además, aportaban un informe veterinario que advertía de graves deficiencias y de que lo que se veía en las grabaciones era incompatible con las garantías de bienestar animal.
ARDE lamentó en este sentido que la explotación, que pertenece al grupo Urgasa, cuente con el certificado Welfair de bienestar animal. Fuentes del organismo que otorga este sello informaron a elDiario.es de que han iniciado una investigación a las instalaciones señaladas.
Por parte de la Generalitat, defienden que la granja superó las inspecciones, aunque no detallan cuáles ni cuándo. “En caso de detectarse cualquier incumplimiento en materia de bienestar animal, la Administración actúa de forma inmediata mediante los mecanismos sancionadores correspondientes”, añaden, aunque se entiende que no se plantean hacerlo en el caso denunciado en Juneda.
La macrogranja leridana de Urgasa dispone de un complejo ganadero con cinco naves destinadas a la cría de codornices, una nave a la cría de perdices, otra a la incubadora de huevos de codorniz y finalmente un matadero avícola. Tras la publicación de las imágenes y de la denuncia, también la empresa se defendió alegando que las imágenes estaban editadas y que las afirmaciones no eran ciertas.
Con todo, lo que se aprecia en las grabaciones son cadáveres en estado avanzado de descomposición en contacto con las aves vivas, suciedad y heces acumuladas, codornices con el cuello mordido e incluso algunas de ellas dentro de la cinta que recoge los excrementos. Todo ello, según una veterinaria colegiada, incumpliría distintas normas de higiene y bienestar animal.