El paso adelante de Colau abre la carrera por la alcaldía de Barcelona

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha confirmado lo que era un secreto a voces: optará a un tercer mandato municipal. Lo hará para continuar la “transformación” de la ciudad, ha asegurado acompañada de algunas de las caras más conocidas de su equipo, como Jordi Martí, Janet Sanz o Laura Pérez. Colau ha dado así un paso adelante para afrontar sus terceras elecciones y, a un año de la cita, ha abierto definitivamente la batalla por la alcaldía de Barcelona en la que los comuns volverán a verse las caras con ERC y PSC, dos formaciones fuertes que, por el momento, mantienen a sus candidatos: Ernest Maragall y Jaume Collboni.

🎙 PODCAST | Demanda, que algo queda: el ejemplo de Ada Colau

Saber más

La decisión de la alcaldesa ha llegado en medio de una coreografía para tratar de explicar su candidatura como una concesión a las bases. Esto es así porque en 2015 Colau firmó el compromiso de no alargarse más de dos mandatos y, solo de forma excepcional, optar a un tercero tras un proceso de “validación ciudadana”. Este aval llegó el pasado fin de semana, cuando dos centenares de militantes de su partido dieron el sí a la propuesta para que continuara.

Los comuns, formación que tocó sus máximos electorales entre 2015 y 2016, saben que necesitan a Colau para poder optar a tener una alcaldía que a punto estuvieron de perder en 2019, cuando Maragall quedó por delante votos. “El resto de partidos tienen candidatos, nosotros tenemos una alcaldesa”, fue el grito de guerra del ministro Joan Subirats para volver a lanzar a la primera edil.

El anuncio de los comuns no ha sido el único signo de que el calendario entra en terreno preelectoral. Esta semana tanto la alcaldesa como Maragall, que han sido aliados frecuentes durante toda la legislatura, se habían prodigado en los medios con acusaciones cruzadas a cuenta del espionaje del CNI. Esa cuestión ha vuelto a traer a la actualidad el pacto a tres bandas con el PSC y Manuel Valls que llevó a Colau a la alcaldía hace tres años y que, en 2022, sigue siendo la mejor baza de un Maragall que dice querer volver a presentarse por ERC. En el partido preparan su candidatura, con acompañantes de peso y en forma para un candidato que tendrá 80 años la próxima vez que se vote al Ayuntamiento.

Los republicanos están convencidos de que pueden volver a ganar en Barcelona debido al desgaste que perciben en el proyecto de Colau. Según sus cálculos, su principal rival no viste de morado sino de rojo PSC, un partido al que ven capaz de mantener su tradicional granero de votos en las zonas populares de Nou Barris, Horta y Sant Andreu y, al mismo tiempo, entrar como nunca entre las clases más pudientes de los barrios de Sant Gervasi-Sarrià y el Eixample. Para confirmar el temor de sus rivales, los socialistas están cultivando ambos electorados.

Este martes el líder del PSC, Salvador Illa, estuvo en el Círculo Ecuestre, una de las instituciones burguesas por antonomasia, donde el socialista pudo sentir el apoyo que despierta su candidato en Barcelona, Jaume Collboni. “¡Ánimo Jaume!”, llegó a proferir el vicepresidente del Círculo, Enrique Lacalle, tras asegurar que hacía falta “recuperar Barcelona”. Illa, por su parte, centró una parte de su discurso en la batalla municipal que se abre, con especial énfasis en la seguridad, uno de los temas en que los socialistas han hecho más oposición al Govern pero sin citar que, en Barcelona, la Guardia Urbana está en manos del PSC.

La derecha busca candidatos para Barcelona

El mal resultado de las formaciones conservadoras en 2019 todavía pasa factura a todos los partidos a la derecha del PSC. El PP no tiene candidato, Junts tampoco y una amalgama de formaciones sin todavía representación pugnan por capitalizar el descontento con Ada Colau y, a su vez, absorber los votos que en 2019 fueron a Manel Valls. La irrupción de nuevos partidos, la posible entrada de Vox en el pleno y la falta de candidatos solventes en la derecha -ya sea catalanista o antiindependentista- podría desembocar en una reconfiguración de los asientos conservadores en el pleno municipal. 

El PP ya ha dado por amortizado al independiente Josep Bou, su actual líder en el consistorio y elegido a dedo por Pablo Casado en un intento fallido de encontrar un revulsivo para un partido que pasa cada vez más dificultades en la política municipal barcelonesa. Bou logró dos concejales, un mal resultado que sin embargo se consideró aceptable teniendo en cuenta que algunas encuestas dejaban a los populares fuera del pleno.

Las salidas de tono de Bou, ya incluso durante la campaña de 2019, encendieron todas las alarmas en el PP catalán. “Se nos hará largo hasta 2023”, decían en la dirección del partido poco después de que Bou llegara al consistorio. El actual líder del PP en el pleno ha confesado que si fuese por él se presentaría de nuevo, pero también ha admitido que no cuenta con el apoyo de la dirección del partido en Catalunya. 

Fuentes del partido señalan que no se prevé que se anuncie el futuro candidato hasta otoño, aunque todas las miradas apuntan, a falta de otra opción, al histórico Daniel Sirera, expresidente del partido en Catalunya. En el PP se llegó incluso a plantear la posibilidad de recuperar a Alberto Fernández-Díaz, que lideró a la formación en Barcelona durante años, pero las fuentes consultadas rechazan esta posibilidad. 

En el PP preocupa especialmente la posible llegada al pleno de Vox, con su candidato Joan Garriga. A su vez, temen perder votos si finalmente cristaliza la candidatura de Valents, el partido de Eva Parera, que en 2019 concurrió junto a Manel Valls, se escindió de Ciudadanos tras permitir la investidura de Colau y acabó de diputada en el Parlament por el PP.

Junts tampoco tiene candidato y busca a la desesperada un nombre con tirón tras la renuncia repentina de Elsa Artadi, hasta la fecha un peso pesado de la formación y líder del partido en la ciudad. En el partido de Carles Puigdemont ven con preocupación la falta de un candidato solvente a falta de un año para los comicios, al mismo tiempo que se articulan candidaturas de centro catalanistas como Centrem, liderada por la exconsellera y exdirigente del PDECat Àngels Chacón y que podría arrebatarles papeletas.

Algunas voces de Junts han llegado a plantear la opción de recuperar a Xavier Trias, exalcalde de la capital catalana y líder municipal de Convergència durante años. La opción, sin embargo, no parece tener demasiado recorrido y por ahora el liderazgo del partido en Barcelona ha recaído en la exconsellera Neus Munté, cuya candidatura tampoco está confirmada a día de hoy. 

Una posible candidatura del expresidente del Barça Sandro Rosell añadiría todavía más competencia al espacio político al que apela Junts. Rosell ha insinuado de manera no oficial a varios medios que medita presentarse a los comicios, pero actualmente no se ha concretado la posibilidad y tampoco se ha confirmado quién le arroparía en esta nueva aventura.

Rectificación | En una primera versión de este texto se afirmaba que Joan Garriga, de Vox, está imputado por un presunto delito de incitación al odio, sin embargo esto ya no es así, debido a que el Tribunal Superior de Justicia exculpó al aludido y archivó la causa, tal y como informó este diario en febrero pasado.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha confirmado lo que era un secreto a voces: optará a un tercer mandato municipal. Lo hará para continuar la “transformación” de la ciudad, ha asegurado acompañada de algunas de las caras más conocidas de su equipo, como Jordi Martí, Janet Sanz o Laura Pérez. Colau ha dado así un paso adelante para afrontar sus terceras elecciones y, a un año de la cita, ha abierto definitivamente la batalla por la alcaldía de Barcelona en la que los comuns volverán a verse las caras con ERC y PSC, dos formaciones fuertes que, por el momento, mantienen a sus candidatos: Ernest Maragall y Jaume Collboni.

🎙 PODCAST | Demanda, que algo queda: el ejemplo de Ada Colau

Saber más

La decisión de la alcaldesa ha llegado en medio de una coreografía para tratar de explicar su candidatura como una concesión a las bases. Esto es así porque en 2015 Colau firmó el compromiso de no alargarse más de dos mandatos y, solo de forma excepcional, optar a un tercero tras un proceso de “validación ciudadana”. Este aval llegó el pasado fin de semana, cuando dos centenares de militantes de su partido dieron el sí a la propuesta para que continuara.

Los comuns, formación que tocó sus máximos electorales entre 2015 y 2016, saben que necesitan a Colau para poder optar a tener una alcaldía que a punto estuvieron de perder en 2019, cuando Maragall quedó por delante votos. “El resto de partidos tienen candidatos, nosotros tenemos una alcaldesa”, fue el grito de guerra del ministro Joan Subirats para volver a lanzar a la primera edil.

El anuncio de los comuns no ha sido el único signo de que el calendario entra en terreno preelectoral. Esta semana tanto la alcaldesa como Maragall, que han sido aliados frecuentes durante toda la legislatura, se habían prodigado en los medios con acusaciones cruzadas a cuenta del espionaje del CNI. Esa cuestión ha vuelto a traer a la actualidad el pacto a tres bandas con el PSC y Manuel Valls que llevó a Colau a la alcaldía hace tres años y que, en 2022, sigue siendo la mejor baza de un Maragall que dice querer volver a presentarse por ERC. En el partido preparan su candidatura, con acompañantes de peso y en forma para un candidato que tendrá 80 años la próxima vez que se vote al Ayuntamiento.

Los republicanos están convencidos de que pueden volver a ganar en Barcelona debido al desgaste que perciben en el proyecto de Colau. Según sus cálculos, su principal rival no viste de morado sino de rojo PSC, un partido al que ven capaz de mantener su tradicional granero de votos en las zonas populares de Nou Barris, Horta y Sant Andreu y, al mismo tiempo, entrar como nunca entre las clases más pudientes de los barrios de Sant Gervasi-Sarrià y el Eixample. Para confirmar el temor de sus rivales, los socialistas están cultivando ambos electorados.

Este martes el líder del PSC, Salvador Illa, estuvo en el Círculo Ecuestre, una de las instituciones burguesas por antonomasia, donde el socialista pudo sentir el apoyo que despierta su candidato en Barcelona, Jaume Collboni. “¡Ánimo Jaume!”, llegó a proferir el vicepresidente del Círculo, Enrique Lacalle, tras asegurar que hacía falta “recuperar Barcelona”. Illa, por su parte, centró una parte de su discurso en la batalla municipal que se abre, con especial énfasis en la seguridad, uno de los temas en que los socialistas han hecho más oposición al Govern pero sin citar que, en Barcelona, la Guardia Urbana está en manos del PSC.

La derecha busca candidatos para Barcelona

El mal resultado de las formaciones conservadoras en 2019 todavía pasa factura a todos los partidos a la derecha del PSC. El PP no tiene candidato, Junts tampoco y una amalgama de formaciones sin todavía representación pugnan por capitalizar el descontento con Ada Colau y, a su vez, absorber los votos que en 2019 fueron a Manel Valls. La irrupción de nuevos partidos, la posible entrada de Vox en el pleno y la falta de candidatos solventes en la derecha -ya sea catalanista o antiindependentista- podría desembocar en una reconfiguración de los asientos conservadores en el pleno municipal. 

El PP ya ha dado por amortizado al independiente Josep Bou, su actual líder en el consistorio y elegido a dedo por Pablo Casado en un intento fallido de encontrar un revulsivo para un partido que pasa cada vez más dificultades en la política municipal barcelonesa. Bou logró dos concejales, un mal resultado que sin embargo se consideró aceptable teniendo en cuenta que algunas encuestas dejaban a los populares fuera del pleno.

Las salidas de tono de Bou, ya incluso durante la campaña de 2019, encendieron todas las alarmas en el PP catalán. “Se nos hará largo hasta 2023”, decían en la dirección del partido poco después de que Bou llegara al consistorio. El actual líder del PP en el pleno ha confesado que si fuese por él se presentaría de nuevo, pero también ha admitido que no cuenta con el apoyo de la dirección del partido en Catalunya. 

Fuentes del partido señalan que no se prevé que se anuncie el futuro candidato hasta otoño, aunque todas las miradas apuntan, a falta de otra opción, al histórico Daniel Sirera, expresidente del partido en Catalunya. En el PP se llegó incluso a plantear la posibilidad de recuperar a Alberto Fernández-Díaz, que lideró a la formación en Barcelona durante años, pero las fuentes consultadas rechazan esta posibilidad. 

En el PP preocupa especialmente la posible llegada al pleno de Vox, con su candidato Joan Garriga. A su vez, temen perder votos si finalmente cristaliza la candidatura de Valents, el partido de Eva Parera, que en 2019 concurrió junto a Manel Valls, se escindió de Ciudadanos tras permitir la investidura de Colau y acabó de diputada en el Parlament por el PP.

Junts tampoco tiene candidato y busca a la desesperada un nombre con tirón tras la renuncia repentina de Elsa Artadi, hasta la fecha un peso pesado de la formación y líder del partido en la ciudad. En el partido de Carles Puigdemont ven con preocupación la falta de un candidato solvente a falta de un año para los comicios, al mismo tiempo que se articulan candidaturas de centro catalanistas como Centrem, liderada por la exconsellera y exdirigente del PDECat Àngels Chacón y que podría arrebatarles papeletas.

Algunas voces de Junts han llegado a plantear la opción de recuperar a Xavier Trias, exalcalde de la capital catalana y líder municipal de Convergència durante años. La opción, sin embargo, no parece tener demasiado recorrido y por ahora el liderazgo del partido en Barcelona ha recaído en la exconsellera Neus Munté, cuya candidatura tampoco está confirmada a día de hoy. 

Una posible candidatura del expresidente del Barça Sandro Rosell añadiría todavía más competencia al espacio político al que apela Junts. Rosell ha insinuado de manera no oficial a varios medios que medita presentarse a los comicios, pero actualmente no se ha concretado la posibilidad y tampoco se ha confirmado quién le arroparía en esta nueva aventura.

Rectificación | En una primera versión de este texto se afirmaba que Joan Garriga, de Vox, está imputado por un presunto delito de incitación al odio, sin embargo esto ya no es así, debido a que el Tribunal Superior de Justicia exculpó al aludido y archivó la causa, tal y como informó este diario en febrero pasado.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha confirmado lo que era un secreto a voces: optará a un tercer mandato municipal. Lo hará para continuar la “transformación” de la ciudad, ha asegurado acompañada de algunas de las caras más conocidas de su equipo, como Jordi Martí, Janet Sanz o Laura Pérez. Colau ha dado así un paso adelante para afrontar sus terceras elecciones y, a un año de la cita, ha abierto definitivamente la batalla por la alcaldía de Barcelona en la que los comuns volverán a verse las caras con ERC y PSC, dos formaciones fuertes que, por el momento, mantienen a sus candidatos: Ernest Maragall y Jaume Collboni.

🎙 PODCAST | Demanda, que algo queda: el ejemplo de Ada Colau

Saber más

La decisión de la alcaldesa ha llegado en medio de una coreografía para tratar de explicar su candidatura como una concesión a las bases. Esto es así porque en 2015 Colau firmó el compromiso de no alargarse más de dos mandatos y, solo de forma excepcional, optar a un tercero tras un proceso de “validación ciudadana”. Este aval llegó el pasado fin de semana, cuando dos centenares de militantes de su partido dieron el sí a la propuesta para que continuara.