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Encuesta sobre la recuperación tras la dana: el 80% de vecinos afectados consideran que su municipio no está mejor preparado ante una emergencia

Un año y medio después de la dana del 29 de octubre de 2024, la recuperación en las zonas afectadas de la Comunitat Valenciana sigue siendo parcial y genera más sensación de fragilidad que de seguridad entre la población damnificada. Así lo reflejan las conclusiones de la segunda encuesta elaborada por la edición valenciana de elDiario.es y la fundación Placemaking Europe, que analiza cómo perciben los vecinos la evolución de la reconstrucción entre mayo de 2025, cuando se realizó el primer sondeo, y mayo de 2026.

El proceso participativo ha tenido dos fases. Un sondeo sobre una muestra de 397 personas de las zonas afectadas y un focus group en el que participaron miembros de los Comités Locales de Reconstrucción, empresas e instituciones públicas que trabajan en la reconstrucción como la Confederación Hidrográfica del Xúquer.

El estudio dibuja una ciudadanía que no solo reclama recuperar la normalidad previa a la catástrofe, sino aprovechar la reconstrucción para transformar el territorio y hacerlo más seguro, más habitable y más preparado ante futuras emergencias climáticas. Entre las principales demandas aparecen más espacio público, mejores equipamientos, protección frente a inundaciones, salud comunitaria y una mayor capacidad real de participación en las decisiones públicas.

La encuesta detecta una de las grandes contradicciones del proceso de recuperación: existe una fuerte capacidad de organización vecinal y comunitaria, pero una percepción muy baja de influencia ciudadana sobre las decisiones institucionales. “Esa brecha entre la energía social desplegada tras la dana y la capacidad de las administraciones para canalizarla constituye uno de los principales retos de la reconstrucción”, explica Ramon Marrades, director de Plamaking Europe.

“Las conclusiones refuerzan la propuesta de crear un observatorio ciudadano de la recuperación que permita hacer seguimiento de las actuaciones, visibilizar las necesidades aún pendientes y trasladar la experiencia de las personas afectadas a futuras políticas públicas”, añade el director de la fundación con sede en Ámsterdam y especializada en procesos de participación pública en cambios urbanísticos y sociales.

Satisfechos con la recuperación de infraestructuras y apertura de comercios

Las respuestas abiertas de los participantes muestran una percepción ambivalente. Entre las mejoras más visibles, los vecinos destacan las obras en puentes, barrancos y líneas de metro, así como la limpieza de municipios, la reapertura de comercios, los sistemas de aviso de emergencias y una mayor conciencia ciudadana sobre el riesgo climático. Sin embargo, también abundan las respuestas que aseguran no haber percibido avances o consideran que la reconstrucción avanza con demasiada lentitud.

Los principales problemas pendientes se concentran en cinco grandes ámbitos. El primero es la mejora de las infraestructuras hidráulicas y de drenaje para prevenir futuras inundaciones. El segundo afecta a los equipamientos públicos y espacios de vida cotidiana, como polideportivos, auditorios, bibliotecas, colegios, parques y zonas verdes. También persisten daños en viviendas, garajes, ascensores y bajos comerciales.

La salud mental aparece igualmente como una de las grandes asignaturas pendientes. Muchos vecinos reclaman más apoyo psicológico, acompañamiento en los procesos de duelo y medidas para favorecer la recuperación social y comunitaria tras el impacto emocional de la catástrofe.

El quinto gran bloque de críticas se dirige directamente a la gestión institucional. Los encuestados denuncian lentitud administrativa, exceso de burocracia, falta de coordinación entre administraciones y escasa escucha hacia la ciudadanía.

La valoración general de la recuperación refleja una percepción todavía marcada por la lentitud y la insuficiencia de las actuaciones. En una escala de 0 a 10, las respuestas se concentran principalmente en puntuaciones medias y bajas, especialmente entre el 5 y las notas comprendidas entre el 2 y el 4, lo que evidencia una sensación de recuperación solo parcial. Aunque existen avances visibles, la mayoría de los encuestados no percibe todavía una vuelta plena a la normalidad. De hecho, el 50,3% considera que la situación está “más o menos igual” que hace un año, frente al 42,4% que cree que ha mejorado o mucho mejorado. Solo un 7,3% opina que la situación ha empeorado respecto a mayo de 2025.

En las recomendaciones dirigidas a las instituciones, los vecinos insisten especialmente en tres demandas: escuchar más a las personas afectadas y a los expertos, mejorar la coordinación entre administraciones y acelerar las actuaciones. También reclaman mayor transparencia, calendarios públicos de ejecución, menos trámites burocráticos, políticas de prevención climática y una planificación urbana más verde y adaptada a niños, jóvenes, mayores y colectivos vulnerables.

El 73% confía más en sus vecinos y solo un 8,9% en la Generalitat

La encuesta refleja además una profunda fractura en la confianza institucional. Los actores mejor valorados son los vecinos y movimientos sociales, mientras que las administraciones suspenden ampliamente. El 74,7% de los encuestados afirma tener bastante o mucha confianza en sus vecinos y el 62,5% en los movimientos sociales. En cambio, la Generalitat Valenciana apenas alcanza un 8,9% de confianza, frente a un 81,5% que expresa poca o ninguna confianza en la institución autonómica.

Los ayuntamientos tampoco logran revertir esa percepción: un 57,5% muestra poca o ninguna confianza en los gobiernos locales, mientras que el Gobierno central obtiene cifras algo menos negativas, aunque igualmente insuficientes con un 51% de aceptación.

La percepción sobre la preparación de los municipios ante futuras emergencias climáticas tampoco muestra grandes avances. La mayoría de los encuestados, un 58,8%, considera que su localidad está igual de preparada que hace un año para afrontar un nuevo episodio extremo, mientras que un 21,9% cree incluso que la situación ha empeorado. Solo un 13,7% percibe una mejora clara en la capacidad de respuesta municipal. Los datos reflejan así que, pese a las obras y actuaciones realizadas tras la dana, continúa predominando una sensación de vulnerabilidad e incertidumbre entre la población afectada.

Las conclusiones del estudio apuntan así que el tejido social ha salido reforzado de la dana, pero no tanto el institucional, que a la postre ha sido el que lidera la reconstrucción. Un diagnóstico que, según Marrades, no implica una demanda de menos administración pública, sino de instituciones “más transparentes, coordinadas, próximas y capaces de escuchar”.