El jefe de gabinete de Mazón que dijo “Salo, de confinar nada” niega haber dado instrucciones a Pradas para evitar el confinamiento
“Salo. De confinar nada por favor. Calma”. Este mensaje que mandó el jefe de gabinete de Carlos Mazón, José Manuel Cuenca, a la exconsellera de Justicia, Salomé Pradas, el 29 de octubre de 2024 a las 19.54 horas, ha centrado gran parte de la segunda comparecencia del que fuera secretario autonómico del expresidente valenciano en la comisión de investigación de la dana del Congreso de los Diputados.
Diez minutos después de ese mensaje, a las 20.08, Cuenca respondió: “Salomé. Para confinar. Hace falta un estado de alarma. Y eso lo decreta la chica que tienes al lado. La delegada [del Gobierno, Pilar Bernabé]. Calma”. Minutos después del envío del Es-Alert, en respuesta a otro mensaje de Pradas sobre la posibilidad de confinar, Cuenca insiste: “Quítate eso de la cabeza por favor”. “Tranquila che”.
La gran mayoría de los diputados de los diferentes grupos le han acusado de mentir en su primera comparecencia, motivo por el que se le ha llamado a declarar por segunda vez, tras llevar Pradas los mensajes que intercambiaron al juzgado de Catarroja. Sobre esta conversación que mantuvieron vía WhatsApp, le han preguntado si fue él quien se arrogó la competencia de negarse al confinamiento o si lo hizo por orden de Mazón. Al respecto, Cuenca ha negado la mayor: “Yo no di ninguna orden ni instrucción a ningún miembro que estuviera al frente de la emergencia, lo que le traslado es una reflexión en el sentido de que cualquier decisión que se adopte debe tener una cobertura legal. Pero no es cierto que yo no quisiera confinar. Ni Mazón ni yo dimos instrucciones”.
Sin embargo, inerpelada de nueva sobre este asunto por la diputada socialista, Patricia Blanquer, ha incurrido en contradicciones al afirmar: “No hablé con el presidente Mazón de confinamiento, el señor Mazón habló del confinamiento con Pradas mucho antes de que yo hiciera esa reflexión a la señora Pradas, la hago a las 19.54 horas con el propósito de que se tome con la mayor cobertura legal lo que se tenga que hacer, pero tiene que recordar que el presidente y la señora Pradas se hablan a las 19.43 horas y ahí probablemente, porque ya se tomaron las medidas a partir de las 19.45 horas de lo que tenían que hacer, hablarían sobre ese asunto, no es necesario que yo hablara con la señora Pradas”.
El exsecretario autonómico ha añadido que desde la pandemia de la Covid tenía en la cabeza que para aprobar un confinamiento era necesario declarar un estado de alarma y que además el Tribunal Constitucional anuló varios decretos relacionados con esta situación excepcional. Cuenca ha insistido en que no tenía “ninguna competencia en la gestión de la emergencia” y ha reconocido que, pese a los mensajes que remitió a Pradas, desconocía que la legislación en materia de emergencias permitía realizar ese confinamiento.
El borrado de datos de sus teléfonos móviles ha sido otro de los temas que han centrado la sesión. Los diputados le han acusado de querer esconder sus conversaciones con Mazón por las consecuencias que pueden acarrear, pero Cuenca ha desmentido que borrara él los datos y ha explicado que lo que hizo fue “un cambio de portabilidad en el que se perdió información” y que devolvió los teléfonos “con los valores de fábrica restablecidos”.
Durante su comparecencia, el exsecretario autonómico ha insistido varias veces en el bulo de la falta de información del barranco del Poyo, desmentido en diversos autos de la jueza de la Catarroja. A pesar de que precisamente, según el Plan de Inundaciones, la responsabilidad de la Generalitat Valenciana era desplegar los medios necesarios para tener toda la información y de los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) o de las miles de llamadas de socorro en el 112 de Emergencias, Cuenca ha insistido: “No había información del barranco del Poyo y también se carece de la tecnología necesaria para que esos caudales se pudieran medir con eficacia”, en alusión al sistema de alerta de temprana que sí está instalado en la cuenca del Ebro ya que es un mecanismo indicado para ríos, cuyas crecidas son más progresivas, que para barrancos, con subidas más abruptas.