Cientos de profesores de segundo de Bachillerato se organizan para retrasar la PAU de junio y presionar a la Generalitat
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Cientos de docentes de segundo de Bachillerato se están organizando en toda la Comunitat Valenciana para complementar las acciones lideradas por los sindicatos ante la cerrazón del Gobierno valenciano a presentar una propuesta mínimamente aceptable a sus demandas de reducción de ratios y mejoras salariales, congeladas desde hace lustros y que han convertido a los profesores y maestros valencianos en algunos de los peor pagados de España. En varios grupos de redes sociales, en los que participan en algunos casos más de 1.200 personas, se están debatiendo y acordando medidas encaminadas a boicotear el inicio de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), previstas para los próximos 2, 3 y 4 de junio.
Los profesores de segundo de Bachillerato han sido los más perjudicados por los servicios mínimos del cien por cien impuestos por la Conselleria de Educación y avalados por el Tribunal Superior de Justicia, ya que no han podido ejercer su derecho a huelga. Pese a considerar esta medida “abusiva”, la inmensa mayoría de docentes del último curso de Bachillerato ha cumplido a rajatabla esos servicios mínimos y ha continuado con las evaluaciones y la publicación de notas, en muchos casos también por responsabilidad y por no perjudicar a los alumnos de la educación pública, donde se están produciendo las movilizaciones.
Pérez Llorca y la Conselleria de Educación han centrado su presión negociadora sobre este grupo de docentes con el argumento de defender a los 31.977 alumnos que se enfrentan a la PAU. De hecho, ha sido prácticamente el único argumento esgrimido públicamente por el presidente de la Generalitat, que ha mantenido un perfil bajo ante una convocatoria de huelga que afecta a 78.000 trabajadores de la administración autonómica. Sin embargo, la realidad es que durante todo el curso de segundo de Bachillerato se han producido graves problemas en decenas de institutos, donde las bajas no se han cubierto de manera inmediata, con el consiguiente riesgo de no completar el currículo antes de final de curso.
Entre las medidas que están debatiendo los docentes de segundo de Bachillerato —muchos de los cuales pasarán a formar parte de los tribunales y equipos correctores de las PAU— se encuentran la renuncia masiva a participar en el proceso o la convocatoria de huelga el día de inicio de los exámenes. Son estos profesores quienes deben vigilar y corregir las pruebas de todos los alumnos que se presentarán. En los debates surge de manera recurrente un argumento de peso: boicotear los exámenes finales habría perjudicado únicamente a los estudiantes de la pública, mientras que retrasar el inicio de las PAU hasta que la Conselleria de Educación plantee una negociación “seria, con medidas reales y creíbles”, afectaría también a los alumnos de la privada y la concertada.
Esta semana, la Conselleria de Educación ha empezado a comunicar a los profesores de segundo de Bachillerato el resultado de los sorteos para seleccionar a quienes deberán participar en las PAU. Algunos de estos docentes plantean una renuncia masiva para provocar dificultades en el arranque de los exámenes si la administración no encuentra suficientes sustitutos. En ese sentido, los profesores recuerdan el precedente de las pruebas de acceso a Formación Profesional, que han tenido que aplazarse a causa de la huelga indefinida. Inicialmente previstas para los días 19 y 20 de mayo, se han pospuesto, de momento, al 26 y 27 de mayo.
Otra de las medidas planteadas consiste en poner un 10 a todos los alumnos en la calificación final del curso, aunque algunas voces advierten de que esta iniciativa podría restar credibilidad a la educación pública.
Esta organización de docentes a través de grupos independientes se desarrolla al margen de las estrategias de los sindicatos, que continúan sentados en la mesa de negociación y que este lunes, a las 16.00 horas, volverán a reunirse con la Conselleria de Educación.