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Vecinos de 29 edificios de Russafa, en pie de guerra contra un proyecto de 34 minipisos turísticos en su patio interior

Como ya ha sucedido en otras zonas de València tales como Patraix, la Saïdia o El Cabanyal, donde los residentes se han opuesto frontalmente a grandes complejos de apartamentos turísticos, la polémica ha llegado también al barrio de Russafa.

Allí, la empresa Puerto Rico Project 2022 adquirió hace cuatro años una nave abandonada incrustada en el patio interior de una manzana rodeada por las calles Puerto Rico, Pintor Gisbert, Cuba y Filipinas en la que pretende construir 34 minipisos turísticos de entre 29 y 33 metros cuadrados de superficie útil, además de 66 plazas de aparcamiento en un sótano de dos plantas.

Los vecinos afectados de los edificios que rodean esta nave, unos 330 de 29 comunidades, se han agrupado en una plataforma y en colaboración con otra entidad vecinal del barrio, la Plataforma per Russafa, presentaron este lunes una serie de acciones para visibilizar su rechazo a un proyecto que consideran que alterará la normal convivencia en sus diferentes edificios, cuyas viviendas dan a lo su se pondría convertir en un complejo de apartamentos turísticos.

Virginia Fuentes y Miguel Cañas, portavoces de los afectados, expusieron los peligros de este proyecto en un contexto de barrio y ciudad saturados y con una declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS): “Un proyecto de dos sótanos de aparcamientos de coches y 34 apartamentos turísticos en el interior de la isla de casas, con entradas y salidas de coches por la calle Puerto Rico, que contemplaría otros cinco bajos turísticos”.

Según Virginia Fuentes, “la dinámica de ciudad neoliberal pone todos sus recursos, espacios y bienes subordinados a la especulación y al interés económico, donde los intereses del vecindario, su calidad de vida y su derecho a vivir pasan a un segundo o tercer plan”. Y es esta dinámica es la que provoca “unos impactos terribles en su población, que cada vez encuentra más difícil poder habitarlo”. En definitiva, “la invasión de apartamentos turísticos en la ciudad transforma los barrios en escaparates que nos expulsan de nuestras casas y deterioran el tejido vecinal, así como las identidades de barrio”, afirmó Fuentes.

Ante esta amenaza, Miguel Cañas desgranó las acciones que han desarrollado y las previstas en unos días. Por un lado, comentaron que han presentado alegaciones al proyecto con el asesoramiento la cooperativa El Rogle. Las enmiendas presentadas cuestionan aspectos clave como el cumplimiento de la normativa urbanística vigente, especialmente después de las recientes actualizaciones reguladoras. También ponen de relieve la posible existencia de incompatibilidades con el planeamiento o con criterios de protección urbana.

Además, los portavoces de la plataforma han destacado la estructura empresarial de la promotora, “bajo diferentes denominaciones sociales o vehículos mercantiles, que esconde un mismo patrón de actuación, con los mismos objetivos y consecuencias sobre el barrio”, informó Cañas, quien exigió al Ayuntamiento transparencia ante sospechas de “algún tipo de trato preferente por parte de la administración, y por eso exigimos transparencia”.

Según denunciaron, “este macroproyecto turístico dentro de una isla de casas supone un cambio de paradigma significativo respecto al planeamiento urbano de València” puesto que “la construcción dentro de los patios interiores rompe la estructura tradicional y la escala del barrio, creando un precedente para futuros desarrollos especulativos”, al tiempo que “genera presión sobre infraestructuras y servicios locales, desvirtuando el equilibrio urbano y afectando negativamente la cohesión del barrio”.

Por todos estos motivos, los afectados exigen la paralización del proyecto, la declaración de Russafa como zona turísticamente saturada, así como la declaración de València como “zona de mercado residencial tensionado” para favorecer los alquileres.

Para visibilizar su oposición al proyecto, la Plataforma per Russafa, junto a la de afectados, hará una cadena humana que rodeará toda la manzana el próximo sábado 28 de marzo a las 11.00 horas. Además, llevarán a cabo una campaña informativa, junto con el reparto, iniciado antes de Fallas, de más de 140 pancartas en los balcones para la sensibilización del barrio. También participarán en el pleno del Ayuntamiento el próximo martes 31 de marzo.

La empresa defiende el proyecto

A preguntas de elDiario.es, fuentes de la empresa Puerto Rico Project 2022 se han mostrado sorprendidos por el revuelo que ha causado el proyecto puesto que no elimina vivienda residencial, sino que transforma “una nave que lleva entre 40 y 50 años cerrada y llena de basura en lo único que permite el planeamiento en estos casos que es este tipo de vivienda”.

Además, han explicado que en la última reunión que mantuvieron con el Ayuntamiento plantearon la posibilidad de transformar el proyecto en un hotel, pero la respuesta municipal fue negativa puesto que el expediente ya se había iniciado como apartamentos y ya no se podía modificar una vez tramitado.

Sobre los posibles problemas de convivencia han explicado que se trata de apartamentos de alto nivel y que no están pensados para “turismo mochilero”, al tiempo que han puesto de relieve que lo que realmente generan conflictos de convivencia son las viviendas de uso residencial que se reconvierten en apartamentos turísticos dentro de las propias comunidades de vecinos: “Si nos dejaran hacer viviendas lo haríamos, pero la normativa no lo permite. Somos los primeros interesados en acoplarnos al barrio porque también somos vecinos del barrio, vivimos en Russafa y defendemos que debe haber un orden, un comercio, una hostelería en condiciones”.