Vox vuelve a apartar el valenciano de los Conciertos de Viveros de València y contrata a un sacerdote DJ

Los Conciertos de Viveros de València vuelven a quedarse sin música en valenciano. Por tercer año consecutivo, la programación musical de verano, a cargo de una concejalía de Vox, arrincona el valenciano y apenas contempla artistas locales. Por contra, los ultraconservadores redoblan la apuesta por los grupos religiosos: si en 2025 fue Hakuna, en 2026 optan por el Padre Guilherme, es un sacerdote que saltó a la fama el pasado año por sus sesiones musicales multitudinarias.

La concejala de Fiestas y Tradiciones, Mónica Gil, ha presentado este viernes la programación de los 18 conciertos, entre los que se encuentran Deep Purple, UB40, Ana Torroja, Juan Magán, Valeria Castro y DJ Padre Guilherme como cabezas de cartel. También Warcry, Valeria Castro o xx

Durante la presentación la concejala ha destacado que en este ciclo de Conciertos de Viveros participan nueve promotoras diferentes, de las cuales ocho son valencianas, “una decisión orientada a dar cabida al mayor número posible de empresas locales y reforzar la confianza en el tejido empresarial cultural de la ciudad”, ha destacado Mónica Gil.

Tras conocer el cartel, el responsable de cultura festiva de Compromís, Pere Fuset, ha denunciado que Vox “ha vuelto a demostrar que odia la cultura valenciana en todas sus expresiones, y lo hace una vez más con la complicidad directa de María José Catalá”. El edil valencianista afirma que “están utilizando el dinero público como una herramienta al servicio de su sectarismo ideológico, imponiendo una censura intolerable que excluye de nuevo los grupos valencianos de los Conciertos de Viveros. Esta decisión no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia deliberada para arrinconar la lengua, la cultura valenciana y la creación propia de nuestro territorio”, señala Fuset.

La coalición recuerda que los conciertos han perdido un de su público y atraviesan una crisis profunda, “tanto de modelo como de credibilidad”. “La falta de pluralidad, la desaparición de artistas valencianos del cartel y la politización de un espacio que tendría que ser culturalmente abierto han provocado un claro desinterés por parte de la ciudadanía”, denuncia el valencianista.