Con crema de vainilla y manzana: así puedes preparar fácilmente caracolas de hojaldre en casa

Espera a que se enfríen las caracolas antes de servirlas

Elena Segura

0

Para muchos, hay repostería que no se prepara, solo se consume. Esto ocurre a menudo con las piezas de bollería, muy ligadas a desayunos en bares o a los pies de las confiterías. Pero existen dulces que conviene traerlos a las cocinas de nuestros hogares, no solo por su delicioso sabor, también por la facilidad de su elaboración. Es el caso de las caracolas de hojaldre, una bollería sin dificultad ni artificios que puede prepararse con facilidad en casa.

Se trata de un dulce delicioso, perfecto tanto para un desayuno como para un café después de comer. Es una bollería que huele y sabe a otoño, pero que se puede consumir en frío, lo que la hace perfecta para los primeros días de esta estación, donde pueden aparecer los últimos coletazos de altas temperaturas.

La forma de prepararla no podía ser más sencilla, puesto que por motivos prácticos adquiriremos el ingrediente principal en lugar de prepararlo. Se trata del hojaldre, una masa crujiente y laminada, muy habitual en recetas de repostería. Pese a esto, no suele prepararse de forma casera, ni siquiera en las confiterías, debido a su complejo proceso de elaboración.

Para preparar una lámina de hojaldre, debe extenderse sobre una superficie lisa una masa de harina, agua y sal, sobre la que se distribuirá una materia grasa (por lo general, mantequilla), para después doblarla varias veces sobre sí misma. Este paso se repite varias veces, formando las capas de la masa, que se separarán. El proceso, por su complejidad, ha provocado que su elaboración quede en manos en pasteleros especializados.

Receta de caracolas de hojaldre

Como hemos comentado, las caracolas de hojaldre, con su textura crujiente y su relleno dulce, son todo un clásico de la bollería. Por lo general, suelen rellenarse con crema pastelera, que se prepara con leche, huevos, maicena y aromáticos. En este caso, vamos a preparar una versión en la que la vainilla deja de ser un aromático más para convertirse en protagonista y la combinaremos con manzana salteada, una fruta de temporada que en otoño llega a los mercados en su mejor momento.

Se trata de un postre fácil de preparar, con un delicioso resultado

Lo ideal para esta crema de vainilla es emplear una vaina natural, cuyas semillas se raspan e infusionan en la leche, aunque puede sustituirse por extracto de vainilla si no se tiene a mano. La manzana, por su parte, aporta frescura y un punto ácido que equilibra el dulzor de la crema.

Ingredientes (para unas 10 o 12 caracolas)

  • Una lámina de hojaldre rectangular refrigerada
  • Un huevo para pintar
  • 250 ml de leche entera
  • Dos yemas de huevo
  • 50 gramos de azúcar
  • 20 gramos de maicena
  • Una vaina de vainilla (o una cucharadita de extracto de vainilla)
  • Una manzana grande, preferiblemente de variedad golden o reineta
  • 15 gramos de mantequilla
  • Una cucharada de azúcar para la manzana
  • Canela molida al gusto
  • Dos cucharadas de mermelada de albaricoque para abrillantar

Preparación de la crema de vainilla

El primer paso consiste en abrir la vaina de vainilla a lo largo con un cuchillo y raspar sus semillas. Tanto las semillas como la vaina se añaden a la leche en un cazo, que se calienta a fuego medio hasta que empiece a humear, sin llegar a hervir. Una vez alcanzado ese punto, se retira del fuego y se deja infusionar unos minutos antes de retirar la vaina.

Mientras tanto, en un bol se baten las yemas con el azúcar hasta que la mezcla blanquee ligeramente, y después se incorpora la maicena. A continuación, se vierte poco a poco la leche caliente sobre las yemas sin dejar de remover, para evitar que el huevo cuaje. La mezcla se devuelve al cazo y se cocina a fuego suave, removiendo de forma constante con unas varillas, hasta que espese y rompa a hervir, momento en el que se mantiene un minuto más al fuego sin dejar de remover. Este último paso es importante porque si la crema no llega a hervir la maicena no termina de actuar y puede volverse líquida al enfriarse.

Cuando la crema tenga consistencia, se pasa a un recipiente y se cubre con film transparente en contacto con la superficie, lo que impide que se forme costra. Conviene dejarla enfriar por completo antes de usarla, ya que si se extiende caliente sobre el hojaldre ablandará la masa y dificultará el enrollado. Es posible que sobre algo de crema, puesto que no conviene cargar demasiado la lámina. Un exceso de relleno tiende a salirse al cortar el rollo y puede impedir que la masa se hornee bien por dentro.

Preparación de la manzana

La manzana se pela, se le retira el corazón y se corta en dados pequeños, de alrededor de medio centímetro para que se repartan bien en el relleno y no rompan la masa al enrollarla. En una sartén se derrite la mantequilla, se añaden los dados de manzana junto con la cucharada de azúcar y un poco de canela, y se saltean durante cinco o seis minutos, hasta que estén tiernos, pero sin deshacerse. Al igual que la crema, la manzana debe enfriarse antes del montaje.

Montaje y horneado

Para formar las caracolas, se precalienta el horno a 200 grados con calor arriba y abajo. La lámina de hojaldre se extiende sobre su propio papel de horno y se cubre con una capa fina y uniforme de crema de vainilla, dejando libre un margen de un centímetro en uno de los lados cortos. Sobre la crema se reparten los dados de manzana.

A continuación, se enrolla la masa desde el lado corto contrario al margen libre, apretando ligeramente para que el cilindro quede compacto, y se sella pincelando borde con un poco de huevo batido. Si la masa se ha templado durante el proceso, es recomendable meter el rollo en el frigorífico unos 15 minutos porque así resultará más sencillo cortarlo sin aplastarlo.

El cilindro se corta en porciones de unos centímetros de grosor con un cuchillo bien afilado, y las caracolas se colocan sobre una bandeja de horno con papel, dejando espacio entre ellas porque el hojaldre aumentará de tamaño. Se pintan con huevo batido y se hornean entre 20 y 25 minutos, hasta que estén doradas.

Al sacarlas del horno, quien quiera darles el acabado brillante de las confiterías puede calentar la mermelada de albaricoque con unas gotas de agua y pincelarlas con ella. Las caracolas pueden tomarse templadas o frías. Por llevar crema, deben guardarse en un recipiente hermético en el frigorífico y consumirse en uno o dos días, aunque con el frío y la humedad el hojaldre pierde parte de su textura crujiente, por lo que lo ideal es tomarlas el mismo día que se preparan.

Etiquetas
stats