Una experta aclara cómo afecta al cabello lavarlo con agua dura: “Tiene contenido en metales como el calcio y el magnesio”

La farmacéutica recomienda adaptar el neceser cuando salimos de viaje.

Paloma Martínez Varela

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Lavarse el pelo mientras se está de viaje puede ser una experiencia diferente a lo esperado, debido a que la composición química del agua cambia en función del destino. Buena prueba de ello lo obtenemos cuando, a pesar de utilizar los mismos productos de siempre, el resultado obtenido es otro: el pelo se vuelve indomable o se queda rígido. 

“Hablando de la Península Ibérica o de España, normalmente hay agua dura en las zonas de playa, en Catalunya, en Aragón y, habitualmente, en Andalucía, varía un poco. Las zonas que tienen agua muy blanda son, por ejemplo, Galicia o Madrid”, señala Helena Rodero, farmacéutica experta en cuidado capilar. La diferencia fundamental entre conseguir una melena más suelta o más apelmazada, aclara, reside en la concentración de minerales: “El agua dura tiene contenido en metales como el calcio y el magnesio”.

Estos componentes no son inocuos, se depositan sobre la fibra capilar creando una película que impide que el cabello se comporte de manera natural. “Producen como una sensación de sequedad en la piel, y en el cabello, aparte de sequedad, de quiebre, hasta puede llegar a romper la fibra capilar”, comenta Rodero.

Bloqueo al champú

Uno de los efectos más frustrantes del agua dura es que puede inhabilitar los productos que normalmente nos funcionan. La farmacéutica advierte de que, en estas condiciones, “los acondicionadores que utilizamos no tienen espacio para unirse al cabello”. “Ese calcio y magnesio se quedan ocupando esos espacios y por eso a veces notas que el acondicionador no te ha hecho efecto”, explica.

Además de anular la suavidad, la experta asegura que el agua dura afecta a la limpieza: “Tanto los geles corporales como los champús, en zonas de agua dura, no funcionan igual de bien”. Esto obliga a utilizar más cantidad de producto y aumentar la frecuencia de los lavados para conseguir el mismo resultado. “Igualmente, luego el pelo se queda como sin vida, rígido, aumenta el encrespamiento, tienes más sensación de frizz...”, afirma Rodero.

Cómo protegernos 

Para evitar sentir estos efectos en el pelo durante un viaje, la farmacéutica recomienda adaptar el neceser. “Puedes utilizar productos quelantes, que lleven en su composición ácido cítrico, ácido glicólico, ácido fítico o EDTA, que es un quelante muy eficaz, aunque el inconveniente es que es contaminante, así que cada vez se utiliza menos”, aconseja. Estos ingredientes actúan como “imanes” que atrapan y eliminan los metales acumulados.

Para quienes, por el contrario, convivan con el agua dura en su día a día, “la mejor manera es utilizar un descalcificador en casa”, defiende Rodero, que valora que, a pesar de ser la opción más cara, “a largo plazo, compensa”.

Entender que el agua es un ingrediente más de nuestra rutina nos permite prevenir el encrespamiento y la sequedad, asegurando que el cabello se mantenga sano y brillante sin importar las coordenadas geográficas.

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