Recomendaciones para limpiar azulejos

Lo mejor para las manchas de cal en los azulejos es el bicarbonato

Elena Segura

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Los azulejos son unos auténticos salvavidas en baños, patios y cocinas. Su naturaleza impermeable protege nuestras paredes de la humedad o manchas de grasa. Su brillo hace que nuestra casa se vea más luminosa, además de que son perfectos para articular espacios. Nos dan tanto y nos piden bastante poco: que los mantengamos limpios, en resumidas cuentas. Pero esto puede suponer un reto si la suciedad está acumulada a lo largo del tiempo. Es importante establecer una rutina de limpieza y ser constantes, pero el ritmo frenético de nuestro día a día puede hacer que esto sea un reto. Además, ser persistentes con el cuidado de nuestros azulejos no nos libra de manchas inesperadas y difíciles de quitar.

Antes de ponerte manos a la obra debes tener en cuenta que los azulejos, por norma general, están hechos de arcillas, sílices, fundentes, colorantes y otras materias primas, que los hacen muy resilientes a la hora de limpiarlos. Pero también son de poco espesor, por lo que debes tener cuidado de no golpearlos mientras los limpias, ya que se pueden partir.

Qué necesitas para limpiar azulejos

Para que lleves a cabo una limpieza eficaz es importante que estés bien equipado. Un trapo de tela o una esponja pueden ser tus grandes aliados a la hora de dejar tus azulejos relucientes, pero te obligarán a agacharte y levantarte todo el rato, forzando que acabes teniendo que ponerte en posturas incómodas. Pero, ¿y si añadimos un palo a la ecuación? Podrás limpiar desde los rincones más elevados hasta las esquinas más recónditas. Con esto en mente, incorpora a la limpieza herramientas que tradicionalmente se asocian al cuidado del suelo:

  • Fregona: una fregona limpia y bien escurrida puede sustituir a la bayeta más eficaz. Asegúrate que sus fibras no dejen ningún tipo de pelusa y, a ser posible, opta por aquellas hechas de microfibra, ya que son las mejores para atrapar el polvo.
  • Mopa: si lo que necesitas es firmeza y llegar a grandes superficies de una sola pasada, una mopa puede ser la respuesta a tus plegarias. Las hay con cabezales de microfibra, que tan solo tendrás que meter a la lavadora una vez acabes con ellos. Pero también las hay con agujeros para insertar recambios desechables de gasa. Si no te atrae la idea de usar y tirar no hace falta que compres otra mopa distinta. En esos mismos agujeros puedes anclar un trapo de tela, pero debes tener en cuenta que, al tener una mayor densidad, puede aflojar los agarres de la mopa.
  • Escoba: para las manchas más persistentes, una escoba puede ser tu mejor aliado. Asegúrate que sea de cedras blancas, para no correr el riesgo de arañar tus azulejos. Si estás limpiando un exterior con acceso a desagüe o si no temes que se moje el suelo, no dudes en impregnar la escoba con tu solución de limpieza favorita. Una vez que hayas terminado, aclara con un paño ligeramente húmedo.
  • Cepillo de esponja: para una limpieza suave, pero que te permita limpiar tus azulejos con tus soluciones favoritas sin correr riesgo de manchar el suelo, un cepillo de esponja puede ser tu mejor opción. Este producto específico está disponible en multitud de formatos. Algunos recuerdan a un rodillo para pintar, mientras que otros tienen una plancha de esponja -rectangular, o triangular para las esquinas difíciles-. Otros, incluso, tienen una palanca para escurrir sin necesidad de hacerlo a mano, por lo que podrás utilizar tu cepillo como si fuera una fregona, diluyendo un limpiador en un cubo. Explora las distintas opciones y elige la que mejor se adapte a tus azulejos.

Recuerda que, a excepción de la escoba, puedes usar todas estas herramientas para limpiar tus paredes desnudas. Ten en cuenta que generalmente están hechas de yeso y escayola, por lo que no seas muy agresivo a la hora de limpiarlas ni las humedezcas en exceso. Se trata tan solo de eliminar el polvo.

Si tus azulejos cubren toda la pared, tal vez esta sea una buena oportunidad para limpiar tus techos, algo que solo hace falta hacer muy de vez en cuando. Cubre tu suelo de papel de periódico para que no se manchen, y utiliza una mopa para limpiarlos con suavidad. En cuestión de minutos los tendrás libres de polvo.

Trucos caseros para limpiar azulejos

Ahora que ya sabemos qué herramientas usar para limpiar nuestros azulejos tan solo nos falta elegir el producto que mejor se adapte a nosotros. Recuerda que es vital que no mezcles productos de limpieza. Los distintos químicos que componen estas soluciones pueden interactuar entre sí y llegar a ser letales. Los riesgos pueden oscilar desde quemaduras cutáneas hasta en el sistema respiratorio, por lo que el riesgo no vale la pena. Esto no supone que tengamos por qué gastar mucho dinero en soluciones específicas, ya que con unos trucos caseros tendremos los azulejos impolutos de forma eficaz:

  • Alcohol: envuelve una mopa en un paño de microfibra y humedécelo con alcohol. Este truco es barato, abrillanta y seca deprisa, por lo que no tendrás que temer que se queden manchas de gotitas en tus azulejos. Como beneficio adicional, desinfectará tus paredes.
  • Bicarbonato: alivia el ardor de estómago y deja los azulejos impolutos. Dos en uno. Este compuesto tan versátil suele estar disponible en todos los hogares. Para limpiar, solo tendrás que mezclarlo con vinagre. Ambos compuestos eliminarán la cal de los azulejos por completo. Su el vinagre que utilizas es de alcohol, dará un brillo adicional a tus paredes.
  • Pasta de dientes: si tu problema son las juntas de los azulejos, la pasta de dientes puede ser tu mejor aliada. Contiene una fórmula blanqueadora que suele incluir bicarbonato, lo que la convierte en un excelente remedio para limpiar esta suciedad tan resistente. Para incidir en las juntas deberás usar un cepillo, pero si quieres atajar mucha superficie de golpe no dudes en diluir la pasta de dientes muy ligeramente con agua o jabón líquido, y aplicarla con una escoba.
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