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Serrat vuelve a sus "orígenes mediterráneos" con un concierto íntimo en Chile

Serrat vuelve a sus "orígenes mediterráneos" con un concierto íntimo en Chile

Serrat vuelve a sus "orígenes mediterráneos" con un concierto íntimo en Chile

El cantautor español Joan Manuel Serrat ofreció esta noche en Santiago una íntima actuación en la que rindió tributo a su álbum "Mediterráneo" (1971) en la primera de ocho presentaciones en Chile de su gira "Mediterráneo da capo", una vuelta a sus orígenes en un ambiente más sosegado.

Aunque el ámbito era más reducido y con un público mayoritariamente veterano, el artista catalán comenzó la velada con su mejor canción, la que da nombre al disco y a la gira, que otros se hubieran guardado para un cierre apoteósico, pero que Serrat se permitió el lujo de descartar guardarla para más tarde.

Con los mismos acordes que comienza el disco producido hace 47 años, guitarra en mano y entre los aplausos del público, hizo homenaje a ese mar que lo vio crecer y al que está dedicada la canción.

Con seis músicos acompañándole y una austera puesta en escena, lejos de los macroconciertos que han marcado durante años sus actuaciones, y un público relajado y sentado en las butacas del Teatro Nescafé de la capital chilena, la actuación continúo con todos y cada uno de los temas del álbum homenajeado.

Tras explicar al público el sentido de esta gira "da capo", en italiano "vuelta al inicio", continuó con "Qué va a ser de mí" y "Vagabundear".

Dejó de lado la guitarra española y templó el ambiente con "Barquito de papel", con un ritmo más lento y melodiosa al ritmo que marcaban las notas de la viola y el piano.

Con "Pueblo blanco" llegó la primera gran ovación de la noche, que se encargó de calmar con un discurso sobre la historia que está detrás del tema "Tío Alberto, que fue a continuación, más dinámico y en la que se permitió recatados pasos de baile.

"La mujer que yo quiero" le sirvió para presentar a sus músicos, y aprovechó la intimidad creada para cantar "Lucía", otro clásico de sus conciertos por décadas.

Serrat completó las diez canciones del disco "Mediterráneo" con "Vencidos" y dejó para el final "Aquellas pequeñas cosas".

Cuando la ovación era cerrada al término del repertorio previsto, el catalán decidió tomar al pie de la letra la expresión que da nombre a su gira y con un "andiamo da capo" (Vamos al inicio, en italiano) rompió los cánones clásicos de un concierto y volvió a cantar "Mediterráneo", con la que puso en pie a los presentes.

Al completar el exitoso disco, prosiguió con el homenaje al mar con "La mer", en francés, para seguir con "Luna de día" (1978), y conectar después, como acostumbra, con su público para entonar los versos del poeta Antonio Machado con "Cantares" (1969).

Con el micrófono en la mano y animando a los presentes a participar y cantar al unísono, como no había sucedido hasta el momento, subió las revoluciones de sus seguidores para darle movimiento al concierto.

También cantó en catalán "Plany al mar" (1984) y volvió a calentar el ambiente con "Algo personal" (1983), homenajeó a las mujeres con el poema de Miguel Hernández "Menos tu vientre" (1972) y prosiguió con otros versos del poeta español en "Para la libertad" (1972), que provocó sonoros aplausos.

"De vez en cuando la vida" (1983) le sirvió de puente para el último tema, "Hoy puede ser un gran día" (1981), tras la que fue aclamado por minutos con las luces encendidas y despidiéndose, pero, tras las peticiones de la audiencia, decidió regalar unas canciones más.

Sin salirse de la dinámica diferente que caracteriza estas actuaciones de Serrat, aunque dialogando con sus seguidores a lo largo de todo el espectáculo y siendo crítico como siempre, "Una de piratas" (1981) precedió a un clásico de su discografía y con la que acostumbra a regalar ternura.

"Esos locos bajitos" (1981) tenía que tener un lugar en un ambiente como este, inspirada por el fallecido humorista español Miguel Gila (1919-2001), quien llamaba de esta manera a los niños, un tema que padres de todo el mundo habrán cantado sus retoños, marcado por el clásico "niño deja ya de joder con la pelota".

El cantautor acabó el bis con "La fiesta" (1970) a lo grande y de nuevo ovacionado.

Desapareció del escenario, pero ante prolongadas peticiones, volvió a acudir ante los focos para ofrecer una última canción.

"No hago otra cosa que pensar en ti" fue el cierre que necesitaba un concierto que no se salió del camino que Serrat fue caminando sobre las tablas del teatro santiaguino en busca de una sosegada actuación que viene repitiendo en diversos países y que en Chile ya hizo las delicias de sus seguidores en la primera función.

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