Ana de Armas se transforma en Marilyn: “Se la encasilló en una imagen infantil pero sexualizada”

Javier Zurro

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Pocos iconos ha dado Hollywood que estén a la altura de Marilyn Monroe. Su muerte prematura terminó de forjar un mito que se ha contado, durante décadas, desde la mirada de los hombres. Los dueños de los estudios que la diseñaron, que la sexualizaron y que abusaron de ella. Los hombres que escribían las críticas hablando de su cuerpo y no de su talento. Los críticos que escribieron las historias del cine que se publicaron. Tuvo que llegar una mujer, la escritora Joyce Carol Oates, para darle la vuelta a todo. Para ofrecer en Blonde el retrato más complejo, poliédrico, valiente y feminista de la mujer detrás de la actriz, de sus complejos, sus temores, los abusos que sufrió… pero también su inteligencia, su brillantez, su valentía. 

Marilyn y el género no binario

Saber más

El director Andrew Dominik se sintió arrasado cuando leyó Blonde. Nunca había sido un gran fan de la actriz, pero vio en el libro una oportunidad única para hacer una película con una Marilyn que nunca se había visto. El principal problema era encontrar a la actriz que hiciera de Norma Jean. Un papel al que estuvo vinculada Jessica Chastain, pero que terminó siendo para Ana de Armas, brillante en un reto complejo. De hecho, muchas críticas han alabado el trabajo de ella por encima del filme, que perpetúa una mirada masculina de Monroe. Para Dominik esas críticas están haciendo lo mismo con Ana de Armas que hicieron con Marilyn, situarla en una posición de víctima indefensa que debe ser salvada constantemente. 

La actriz está de acuerdo con la opinión de su director, y cree que “se repite un poco la historia”. “Hasta nos han preguntado que cómo era posible que Andrew hubiera abusado así de mí, que cómo había puesto a la actriz en esa situación, y en Estados Unidos incluso la gente se ha dirigido a mí como Norma Jean. Es interesante ver cómo la gente tiene ese sentimiento de protección, de querer ayudarme y sacarme de las garras del monstruo que ha hecho esta película. Y es un poco contradictorio decir que la actriz que está en casi todas las escenas está maravillosa pero que la película no está bien. Creo que si hubiéramos hecho una película donde se perpetúa esa idea romántica de las relaciones románticas o personales que tuvo, sería seguir explotando la imagen del icono, del ídolo”, dice la actriz en un encuentro con la prensa en San Sebastián, donde presentó la película antes de su estreno, este miércoles en Netflix.

En el Festival de Venecia, donde la película compitió por el León de Oro, ella dijo que entendía las partes oscuras que había vivido Marilyn. Aclara que no son “tan intensas ni traumáticas”, pero sí que este personaje le dio la oportunidad de usar todo lo que tenía dentro y hasta ahora no había podido “expresar en otros trabajos”. “Aunque las experiencias no sean exactamente iguales, el sentimiento sí está ahí. Pienso que Marilyn fue una mujer que quería ser valorada como actriz, como intelectual, quería tener mejores oportunidades. Creo que se le dieron todos estos personajes y se la encasilló en este infantilismo, que era como infantil pero sexualizada. Ella podía haber hecho personajes dramáticos increíbles, porque creo que era talentosísima. Tenía esa lucha entre las ganas de construir una carrera que tú quieres y la que se te impone un poco, y eso lo entiendo perfectamente porque he estado en esa situación de una manera u otra”, añade.

De Armas nunca soñó con estar en Hollywood, así que nunca se creó una imagen distorsionada de lo que realmente es y confiesa que pronto se dio cuenta de que “es más difícil de navegar de lo que cuentan o de lo que parece”. Hay un lado bueno, las grandes oportunidades de trabajar con directores y actores a los que admira, pero también está el lado negativo, el de la exposición constante. “Es tan difícil luchar por conseguir buenos personajes como lo es luchar por mantener tu vida privada o tu integridad. Es una batalla perdida tratar de corregir la narrativa. Yo siempre pienso que en la época de Marilyn estaban los estudios, estabas bajo contrato por diez años, controlaban tu vida, te usaban si querían, estabas a la merced de lo que el estudio quería hacer contigo… Y ahora yo creo que no son tanto los estudios, pienso que son más las redes sociales y los medios los que lo mismo te ponen por las nubes que te destruyen en dos minutos. Es un poco locura”, opina De Armas.

Estudié mucho por respeto al trabajo que estábamos haciendo y te puedo decir con exactitud que la voz de Marilyn cambió muchísimas veces de una película a otra y en su vida real

Desde que ella fue la elegida para interpretar al mito, todas las miradas se pusieron en ella. El primer tráiler provocó incluso críticas porque la actriz no había logrado desprenderse del todo de su acento latino e imitar el de Marilyn. Una polémica que para Ana de Armas “refleja muchas cosas” y que califica como “decepcionante”, ya que “esas personas ni siquiera habían visto Blonde, pero es que ni siquiera habían visto películas de Marilyn”. “Estaban descartando mi trabajo, y también el del director, el de mi coach de acento… y hablan de la voz que Marilyn tenía en pantalla, pero en su vida real no era así. Yo no soy una especialista en Marilyn Monroe, pero estudié mucho por respeto al trabajo que estábamos haciendo y te puedo decir con exactitud que la voz de Marilyn cambió muchísimas veces de una película a otra. Tenía distintos coaches, y también en su vida real, para quitarse el tartamudeo, para sonar más elocuente, para hacer ver que tenía mejores estudios, pero esa voz la gente no sabe cómo es. Y también cambió a través de las décadas”, relata. 

Una polémica que también tiene de fondo el tema sobre la representación. En este caso, el mensaje que se mandaba a los intérpretes latinos es que nunca podían aspirar a interpretar a mitos de Estados Unidos como Monroe. Para Ana de Armas “es muy importante dar espacio a las minorías y hablar de representación”. Ella misma se considera un “ejemplo de la lucha para conseguir que la representación sea mucho más abierta y menos encasillada en los personajes que los latinos pueden interpretar”, pero cree que, a veces, se deja a un lado lo artístico. “Creo que se olvidan los retos personales y los sueños del actor que está interpretando ese personaje. Porque representar una comunidad y hablar en nombre de una comunidad es importante, pero también es importante la individualidad y lo que cada proyecto significa para ti como artista. Dijeran lo que dijeran, no me iba a parar nadie de hacer este papel, porque era un reto personal, un sueño y un crecimiento. Me lo debo a mí”, zanja.

Blonde tiene muchas escenas sexuales y de desnudo, y Ana de Armas deja claro que tuvieron una coordinadora de intimidad que estuvo con ella “en todo momento” y alaba “una figura muy importante en el set ahora” y que es necesaria para todos, porque “a veces parece que la actriz es la persona más vulnerable o que lleva la parte más difícil, pero es muy difícil también para el resto de los actores o para el equipo técnico que está ahí”. “Ella venía al set los días y en los momentos en que esas escenas ocurrían, pero el trabajo de construir esa confianza y de entender lo que estamos haciendo y de hacerme a mí sentir que yo tenía el control, ese trabajo empezó con Andrew muchísimo antes. Yo estuve en todo momento, a pesar de estar metida en la escena, sabiendo lo que estaba haciendo y a cargo de mi nivel de comodidad y de todo”.

Ana de Armas espera que esta película cambie el tipo de papeles que le llegan de una industria que hasta ahora la ha visto como estrella de acción. “Casi siempre pasa eso, haces algo que tiene éxito y te siguen ofreciendo lo mismo”, dice con la esperanza de que ahora lleguen los papeles dramáticos, también los del cine español, donde hace años que no le proponen nada aunque le “encantaría volver a hacer cine en España”. 

Pocos iconos ha dado Hollywood que estén a la altura de Marilyn Monroe. Su muerte prematura terminó de forjar un mito que se ha contado, durante décadas, desde la mirada de los hombres. Los dueños de los estudios que la diseñaron, que la sexualizaron y que abusaron de ella. Los hombres que escribían las críticas hablando de su cuerpo y no de su talento. Los críticos que escribieron las historias del cine que se publicaron. Tuvo que llegar una mujer, la escritora Joyce Carol Oates, para darle la vuelta a todo. Para ofrecer en Blonde el retrato más complejo, poliédrico, valiente y feminista de la mujer detrás de la actriz, de sus complejos, sus temores, los abusos que sufrió… pero también su inteligencia, su brillantez, su valentía. 

Marilyn y el género no binario

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El director Andrew Dominik se sintió arrasado cuando leyó Blonde. Nunca había sido un gran fan de la actriz, pero vio en el libro una oportunidad única para hacer una película con una Marilyn que nunca se había visto. El principal problema era encontrar a la actriz que hiciera de Norma Jean. Un papel al que estuvo vinculada Jessica Chastain, pero que terminó siendo para Ana de Armas, brillante en un reto complejo. De hecho, muchas críticas han alabado el trabajo de ella por encima del filme, que perpetúa una mirada masculina de Monroe. Para Dominik esas críticas están haciendo lo mismo con Ana de Armas que hicieron con Marilyn, situarla en una posición de víctima indefensa que debe ser salvada constantemente. 

La actriz está de acuerdo con la opinión de su director, y cree que “se repite un poco la historia”. “Hasta nos han preguntado que cómo era posible que Andrew hubiera abusado así de mí, que cómo había puesto a la actriz en esa situación, y en Estados Unidos incluso la gente se ha dirigido a mí como Norma Jean. Es interesante ver cómo la gente tiene ese sentimiento de protección, de querer ayudarme y sacarme de las garras del monstruo que ha hecho esta película. Y es un poco contradictorio decir que la actriz que está en casi todas las escenas está maravillosa pero que la película no está bien. Creo que si hubiéramos hecho una película donde se perpetúa esa idea romántica de las relaciones románticas o personales que tuvo, sería seguir explotando la imagen del icono, del ídolo”, dice la actriz en un encuentro con la prensa en San Sebastián, donde presentó la película antes de su estreno, este miércoles en Netflix.

En el Festival de Venecia, donde la película compitió por el León de Oro, ella dijo que entendía las partes oscuras que había vivido Marilyn. Aclara que no son “tan intensas ni traumáticas”, pero sí que este personaje le dio la oportunidad de usar todo lo que tenía dentro y hasta ahora no había podido “expresar en otros trabajos”. “Aunque las experiencias no sean exactamente iguales, el sentimiento sí está ahí. Pienso que Marilyn fue una mujer que quería ser valorada como actriz, como intelectual, quería tener mejores oportunidades. Creo que se le dieron todos estos personajes y se la encasilló en este infantilismo, que era como infantil pero sexualizada. Ella podía haber hecho personajes dramáticos increíbles, porque creo que era talentosísima. Tenía esa lucha entre las ganas de construir una carrera que tú quieres y la que se te impone un poco, y eso lo entiendo perfectamente porque he estado en esa situación de una manera u otra”, añade.

De Armas nunca soñó con estar en Hollywood, así que nunca se creó una imagen distorsionada de lo que realmente es y confiesa que pronto se dio cuenta de que “es más difícil de navegar de lo que cuentan o de lo que parece”. Hay un lado bueno, las grandes oportunidades de trabajar con directores y actores a los que admira, pero también está el lado negativo, el de la exposición constante. “Es tan difícil luchar por conseguir buenos personajes como lo es luchar por mantener tu vida privada o tu integridad. Es una batalla perdida tratar de corregir la narrativa. Yo siempre pienso que en la época de Marilyn estaban los estudios, estabas bajo contrato por diez años, controlaban tu vida, te usaban si querían, estabas a la merced de lo que el estudio quería hacer contigo… Y ahora yo creo que no son tanto los estudios, pienso que son más las redes sociales y los medios los que lo mismo te ponen por las nubes que te destruyen en dos minutos. Es un poco locura”, opina De Armas.

Estudié mucho por respeto al trabajo que estábamos haciendo y te puedo decir con exactitud que la voz de Marilyn cambió muchísimas veces de una película a otra y en su vida real

Desde que ella fue la elegida para interpretar al mito, todas las miradas se pusieron en ella. El primer tráiler provocó incluso críticas porque la actriz no había logrado desprenderse del todo de su acento latino e imitar el de Marilyn. Una polémica que para Ana de Armas “refleja muchas cosas” y que califica como “decepcionante”, ya que “esas personas ni siquiera habían visto Blonde, pero es que ni siquiera habían visto películas de Marilyn”. “Estaban descartando mi trabajo, y también el del director, el de mi coach de acento… y hablan de la voz que Marilyn tenía en pantalla, pero en su vida real no era así. Yo no soy una especialista en Marilyn Monroe, pero estudié mucho por respeto al trabajo que estábamos haciendo y te puedo decir con exactitud que la voz de Marilyn cambió muchísimas veces de una película a otra. Tenía distintos coaches, y también en su vida real, para quitarse el tartamudeo, para sonar más elocuente, para hacer ver que tenía mejores estudios, pero esa voz la gente no sabe cómo es. Y también cambió a través de las décadas”, relata. 

Una polémica que también tiene de fondo el tema sobre la representación. En este caso, el mensaje que se mandaba a los intérpretes latinos es que nunca podían aspirar a interpretar a mitos de Estados Unidos como Monroe. Para Ana de Armas “es muy importante dar espacio a las minorías y hablar de representación”. Ella misma se considera un “ejemplo de la lucha para conseguir que la representación sea mucho más abierta y menos encasillada en los personajes que los latinos pueden interpretar”, pero cree que, a veces, se deja a un lado lo artístico. “Creo que se olvidan los retos personales y los sueños del actor que está interpretando ese personaje. Porque representar una comunidad y hablar en nombre de una comunidad es importante, pero también es importante la individualidad y lo que cada proyecto significa para ti como artista. Dijeran lo que dijeran, no me iba a parar nadie de hacer este papel, porque era un reto personal, un sueño y un crecimiento. Me lo debo a mí”, zanja.

Blonde tiene muchas escenas sexuales y de desnudo, y Ana de Armas deja claro que tuvieron una coordinadora de intimidad que estuvo con ella “en todo momento” y alaba “una figura muy importante en el set ahora” y que es necesaria para todos, porque “a veces parece que la actriz es la persona más vulnerable o que lleva la parte más difícil, pero es muy difícil también para el resto de los actores o para el equipo técnico que está ahí”. “Ella venía al set los días y en los momentos en que esas escenas ocurrían, pero el trabajo de construir esa confianza y de entender lo que estamos haciendo y de hacerme a mí sentir que yo tenía el control, ese trabajo empezó con Andrew muchísimo antes. Yo estuve en todo momento, a pesar de estar metida en la escena, sabiendo lo que estaba haciendo y a cargo de mi nivel de comodidad y de todo”.

Ana de Armas espera que esta película cambie el tipo de papeles que le llegan de una industria que hasta ahora la ha visto como estrella de acción. “Casi siempre pasa eso, haces algo que tiene éxito y te siguen ofreciendo lo mismo”, dice con la esperanza de que ahora lleguen los papeles dramáticos, también los del cine español, donde hace años que no le proponen nada aunque le “encantaría volver a hacer cine en España”. 

Pocos iconos ha dado Hollywood que estén a la altura de Marilyn Monroe. Su muerte prematura terminó de forjar un mito que se ha contado, durante décadas, desde la mirada de los hombres. Los dueños de los estudios que la diseñaron, que la sexualizaron y que abusaron de ella. Los hombres que escribían las críticas hablando de su cuerpo y no de su talento. Los críticos que escribieron las historias del cine que se publicaron. Tuvo que llegar una mujer, la escritora Joyce Carol Oates, para darle la vuelta a todo. Para ofrecer en Blonde el retrato más complejo, poliédrico, valiente y feminista de la mujer detrás de la actriz, de sus complejos, sus temores, los abusos que sufrió… pero también su inteligencia, su brillantez, su valentía. 

Marilyn y el género no binario

Saber más

El director Andrew Dominik se sintió arrasado cuando leyó Blonde. Nunca había sido un gran fan de la actriz, pero vio en el libro una oportunidad única para hacer una película con una Marilyn que nunca se había visto. El principal problema era encontrar a la actriz que hiciera de Norma Jean. Un papel al que estuvo vinculada Jessica Chastain, pero que terminó siendo para Ana de Armas, brillante en un reto complejo. De hecho, muchas críticas han alabado el trabajo de ella por encima del filme, que perpetúa una mirada masculina de Monroe. Para Dominik esas críticas están haciendo lo mismo con Ana de Armas que hicieron con Marilyn, situarla en una posición de víctima indefensa que debe ser salvada constantemente.