Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau y el joven reparto de 'La bola negra': “Quienes hablan de la Guerra Civil con nostalgia es por ignorancia”
“No sé, a mí me dieron un fusil”, es la respuesta que da un joven cuando le preguntan a qué bando de la Guerra Civil pertenece. Él es el soldado Sebastián, en la piel de Guitarricadelafuente. Quien pregunta, Nené, la cupletista a la que da vida Penélope Cruz en La bola negra, la película con la que los Javis ganaron el premio a Mejor Dirección en Cannes. A la actriz le “rompe el corazón” esta frase, al pensar en “cuántas situaciones y conflictos del mundo habrá quienes se hayan sentido y se sientan igual, sin saber muy bien por qué están luchando”.
El largometraje, que también acaba de alzarse con el Premio del Público en el Festival de Toronto y representará a España en los Oscar, llega este viernes a las salas españolas tras su paso por el Festival de San Sebastián. El filme cuenta entrelazadas la historia de cuatro jóvenes homosexuales, atravesados por la Guerra Civil, en tres líneas temporales.
“Es importante dar espacio a historias así, pero bien, a lo grande, y no intentar al blanquear al colectivo de una manera superficial, añadiéndolos como personajes constantemente secundarios donde no se profundiza sobre la herida. Esta película habla sobre la herida de un colectivo, sobre la realidad de un país”, reivindica Carlos González (Maricón Perdido, Mariliendre), uno de los jóvenes protagonistas.
El intérprete celebra que el filme “abra conversaciones, aunque incomoden”. En este caso, un conflicto bélico que continúa siendo usado como arma arrojadiza a nivel político, pero también en la calle, y no solo en las generaciones que lo vivieron, también en las que nacieron hasta más de medio siglo después de que concluyera.
Disparar antes de entender quién eres
Miguel Bernardeau (Querer, Élite), otro de los actores del largometraje, reconoce que investigar sobre este periodo le sirvió para “reflexionar sobre la guerra, la suerte que tenemos y el momento en el que vivimos”. “Somos muy afortunados”, defiende, “imagina que estalla una guerra en tu país, te obligan a escoger un bando y a matarte con tu vecino, con tu hermano, tu primo, tu tío. Es muy duro”.
El intérprete pensó igualmente sobre “los jóvenes que de repente, a día de hoy, hablan de la guerra de una forma nostálgica. Hay algo curioso ahí que creo que hacen desde la ignorancia. Hay valorar un poco más la paz”.
En la misma línea se sitúa Álvaro Lafuente (Guitarricadelafuente), cuyo abuelo se vio obligado a vivir una situación parecida a la de su personaje, Sebastián. “Por el pueblo en el que vivía le tocó luchar en el bando nacional. A mí tocó representar algo parecido, a un chaval que sale de su pueblo y le ponen un fusil en las manos”, describe el cantante, que ha debutado como actor a la orden de Javier Ambrossi y Javier Calvo.
“Como él habría mucha gente que no se había ni cuestionado cuál era su lugar en el mundo, y de repente se le exige que cumpla unos requisitos de algo que ni siquiera entiende”, lamenta. El actor explica que es “muy bonito representar muchas historias imposibles, y toda la frustración que hubo de no poder, en tiempos de guerra, en los que tu principal objetivo es sobrevivir; cuestionar cuáles son tus deseos ni tus aspiraciones”.
Mirar mejor el pasado para cuidar el presente
El cuarteto de intérpretes jóvenes lo completa Milo Quifes, el gran descubrimiento de la película, que comparte la valoración con sus compañeros. “Es muy importante que estudiemos, que sepamos de donde venimos, de lo que heredamos y los sacrificios que se han hecho para que nosotros estemos dando voz a lo que estamos dando voz”, defiende. A la vez que insiste en que “no hay que olvidarlo”, opina que esto no debe implicar “quedarse estancado”: “Hay que saber perdonar muchas cosas, porque si no perdonamos, no podemos tirar hacia adelante”.
Es importante hacerse cargo de nuestra cultura y herencia para mirar mejor el pasado y cuidar mejor el presente
Su compañero Carlos González comparte que se arrepiente mucho de no haber podido conversar con sus abuelos sobre la guerra, o “no haber prestado suficiente atención”. “Hoy en día vamos muy rápido con todo. Todo es una rueda de redes sociales, de contenido más frívolo, y nos perdemos muchas veces en una propia conexión con nuestra propia herencia y cultura”, lamenta, “es importante hacerse cargo de ella para mirar mejor el pasado y cuidar mejor el presente”.
Además, considera que hace años, “sería impensable producir este tipo de película, con dos directores gais, un elenco gay, hablando de la historia, desenterrando la verdad absoluta, porque incomoda. Pero para eso están el cine, la cultura, el arte”.
El poder de “conexión” de los Javis
El primer visionado de La bola negra en el Festival de Cannes el pasado mes de mayo culminó con una ovación de veinte minutos. También ha sido aplaudida en Toronto, y este domingo en San Sebastián. Una emoción que el reparto considera ya “universal” y en la que valoran que su conexión con Federico García Lorca ha tenido mucho que ver. “Siempre es un buen momento para reivindicarle”, apunta Milo Quifes.
Los Javis te hacen salir del cine haciéndote las preguntas correctas, porque no te dan ningún sermón de ningún tipo, pero te rompen el corazón
El poeta influyó a Guitarricadelafuente para componer la canción La Nieve, que forma parte de la banda sonora de la película, y con la que podrá aspirar al Oscar. “Mucha de su poesía representaba el final de un camino, el llegar a la muerte, pero como un algo un poco más abstracto. Me parecía bonito ver cómo la canción aparecía en la película en el momento en el que los tres personajes, al ver que todo está a punto de acabar, empiezan a ser libres. Y toman esa decisión de no dejar nada atrás y hacer lo que les dicta el corazón”.
Lorca, el valor de la identidad y la libertad, la casi obligación de vivir sabiendo que muchos no pudieron hacerlo, y lo que supuso la Guerra Civil están llamados a recorrer el mundo de la mano de La bola negra, llegando a todas las edades.
Penélope Cruz tiene claro que así va a ser, por la capacidad que tienen los Javis de “hacerte salir del cine haciéndote las preguntas correctas, porque no te dan ningún sermón de ningún tipo, pero te rompen el corazón. Colocan las cosas en su sitio desde un lugar de respeto total, pero te zarandean el alma”.