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The Go-Go's, el regreso de la banda de mujeres que cambió la historia

Portada de 'talk show', de The Go-Go’s

Fueron pioneras, exitosas y excesivas. La historia de la banda musical íntegramente femenina The Go-Go’s necesitaba ser contada de manera decente y por fin la directora Alison Ellwood lo ha hecho en un documental titulado con el nombre del grupo. Acaba de estrenarse en la plataforma estadounidense Showtime después de pasar por el festival de Sundance y además, las protagonistas han lanzado una nueva canción, Club Zero, compuesta durante el confinamiento. Es el primer trabajo nuevo que publican en 19 años.

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No es que su biografía, con sus luces y sus sombras, haya sido un secreto hasta ahora. Al fin y al cabo fueron el primer grupo de mujeres que llegó al número 1 de la lista de ventas Billboard con canciones compuestas por ellas mismas y tocando sus propios instrumentos. Pero la retrospectiva más señalada que existía era el episodio de la serie Behind The Music de la cadena VH1 y no emocionó especialmente a las entrevistadas por su tono dramático y sensacionalista.

"Sentimos que esa representación de nosotros era realmente obscena", declaró la guitarrista y cantante Jane Wiedlin a Rolling Stone. "Pero no es que VH1 nos tratara de manera diferente a los demás. Estoy 100% convencida de que tenían una plantilla: el ascenso, las drogas, las peleas, las caídas y finalmente mostrarles hoy más felices que nunca, incluso si no lo están". 

Sin embargo, cuando Belinda Carlisle vio el documental que Alison Ellwood realizó en 2013 sobre The Eagles, convenció al resto para participar. La historia que se expone no deja de ser la misma que la de VH1 –lo que pasó no se puede cambiar–, pero hay diferentes maneras de contarla y matices que, si se obvian, la pervierten.

Desde el principio

The Go-Go’s se formó en 1978, cuando Belinda Carlisle y Jane Wiedlin, que se habían conocido en el mundillo punk de Los Ángeles, le propusieron a Margot Olavarria formar una banda. La primera había hecho sus pinitos en la música como batería en The Germs, pero adoptó el rol de cantante mientras que Wiedlin se puso a la guitarra y Olavarria al bajo.

Empezaron a tocar en sitios que después serían míticos en la historia del punk como el Masque, en Hollywood. No tenían mucha idea, pero incorporaron a Charlotte Caffey, que sí tenía más experiencia musical –había pasado por The Eyes y tenía formación como pianista– y se convirtió en la compositora junto a Wiedlin. Cuando Gina Schock se hizo cargo de la batería, la banda tomó fuerza y empezó a definir lo que sería su personalidad. Se lo tomaron en serio.

Contrataron a Ginger Canzoneri como manager y en 1979 se fueron a Reino Unido de gira con Madness y The Specials. Aquella experiencia que se presentaba como emocionante acabó siendo un tortuoso periplo por salas llenas de skinheads amantes del pogo y de los escupitajos al escenario. A los tres meses volvieron a Estados Unidos curadas de espanto pero con intención de no volver a vivir aquello más.

Cuando Charlote Caffey llegó con We Got The Beat iniciaron el ascenso a la fama aunque primero tuvieron que superar la barrera del sexismo: eran mujeres. Aunque la canción, que grabaron con el sello británico Stiff Record, se había convertido en un llenapistas nadie quería hacerles un contrato discográfico para hacer un álbum. Finalmente, el sello I.R.S  apostó por ellas.

En el proceso de grabación despidieron a Margot Olavarria, que no estaba de acuerdo con el New Wave que estaba tomando la banda pero que las demás reconocían como el camino al triunfo. Su lugar lo ocupó Kathy Valentine –que venía de The Textones–  y la banda no volvió a experimentar más cambios de personal.

Su primer disco fue The Beauty and The Beat (1981) y su primer single Our Lips Are Sealed. El álbum llegó al número 1 en la lista de más vendidos de Billboard y se mantuvo seis semanas en el puesto. También consiguieron una nominación a los Grammy en 1982 como mejor artista novel. 

El público se volvía loco con ellas, llenaban estadios, las seguidoras las asaltaban diciéndoles que gracias a ellas querían formar una banda y se compraban ropa como la suya. Pero la cara B del triunfo era puro desfase [no es cotilleo, sin esto no se entendería su trayectoria]. Caffey cada vez estaba más enganchada a la heroína y Carlisle a la cocaína. Las drogas eran algo habitual en la escena –sexo, drogas y rock&roll, ya se sabe– pero había quien lo controlaba mejor. 

Pese a todo, consiguieron sacar un segundo trabajo titulado Vacation (1982) que, aunque no llegó al número 1, sí entró en el top 10 de las listas de ventas. La canción que dio nombre al disco, estaba firmada por Valentine, que la había compuesto cuando estaba en su anterior grupo. Pero el ambiente dentro de la banda ya era tenso y su manager terminó dejando el trabajo después de haberles exigido que dejasen las drogas en las giras, algo que no hicieron, claro.

Llegaron a grabar un tercer álbum, Talk Show (1984), pero el espinoso tema de los royalties fue prácticamente la estocada final. Jane Wiedlin y Charlote Caffey ganaban más que el resto por ser las compositoras de los temas, algo que sus compañeras consideraban injusto ya que ellas también habían contribuido a formar los temas. Discusiones, litigios y peleas de todo tipo que hicieron volar todo por los aires.

Jane fue la primera en abandonar el barco para empezar su carrera en solitario. Después Charlotte se internó en una clínica de desintoxicación para cortar con la heroína y Belinda hizo lo mismo. La banda acabó separándose definitivamente en 1985. 

Las cosas en su sitio

Muchos de los comentarios que se han hecho para definir a The Go-Go’s se han referido más a su estética y actitud que a su valía como artistas. Pese al logro que siempre se menciona de llegar a ser las primeras en conseguir el número 1 con sus propio trabajo, han tenido que aguantar el sexismo de la industria durante toda su carrera. Un ejemplo es el de la portada de la revista Rolling Stone: aceptaron que Annie Liebovitz las fotografiase llevando ropa interior masculina, pensando que sería una imagen divertida. Pero los editores cambiaron completamente el sentido con un titular de carácter sexual. Cuando se quejaron, les dijeron que debían de sentirse agradecidas. 

Pero no solo a lo largo de su fugaz trayectoria conjunta demostraron ‘saber tocar’ sino que después de la separación de la banda, siguieron trabajando por su cuenta y cosechando notoriedad. Jane Wiedlin sacó cuatro discos en solitario –con algún hit–, además de hacer algunos papeles en series o programas de televisión.

Belinda Carlisle consiguió éxitos internacionales como Mad About You (incluida en su primer disco Belinda, 1986) o Heaven Is a Place on Earth (Heaven on Earth, 1987) e incluso grabó un álbum en francés, Voila (2007). En 2010 publicó su autobiografía Lips Are Sealed, que fue un bestseller en la lista de The New York Times. Y Charlotte Caffey escribió alguna de las canciones de los álbumes en solitario de Carlisle, además de letras para otros como But for the Grace of God de Keith Urban, entre otras cosas.

Por su parte, Gina Schock montó su propia banda House of Schock y participó en la composición de trabajos de artistas como Miley Cyrus o Selena Gomez. Kathy Valentine se centró en su faceta de productora además de grabar algunos discos con The Delphines y uno en solitario, Light Years, en 2005. El pasado mes de marzo lanzó en Estados Unidos su autobiografía, titulada All I Ever Wanted: A Rock 'n' Roll Memoir.

Las reuniones de la banda para tocar en directo han sido constantes desde su descomposición. Además, en 2001 lanzaron el que es su último disco hasta el momento, God Bless The Go-Go’s, casi por amor al arte porque económicamente fue un fracaso. Según explicaron a Los Angeles Times en 2018, ahora además de tener que enfrentarse al machismo, también tienen que hacerlo a la discriminación por edad porque a las mujeres mayores nadie quiere ni entrevistarlas. Pero aunque son conscientes, tampoco están dispuestas a ser las abanderadas de esa lucha.

"Me encanta que Blondie todavía haga discos y que Debbie [Harry] tenga más de 70 años y salga a matar ¿Sería genial portar algún tipo de antorcha? Sí, pero la vida también es importante. Tenemos familias, hay otras cosas que queremos lograr. Y no queremos tocar en una feria estatal en un acto para viejos".

Ya no hacen giras pero sí conciertos puntuales, aunque puede que el interés que han vuelto a generar con el documental y la nueva canción las lleve de nuevo a la carretera. Mientras tanto, siguen esperando su merecido lugar en el Rock 'n' Roll Hall of Fame –la estrella en el camino de los famosos de Hollywood se la otorgaron en 2011–, el reconocimiento 'oficial' a un grupo que, con solo tres discos, marcó la historia de la música. They got the beat

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Publicado el
25 de agosto de 2020 - 22:32 h

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