El Gobierno ordena in extremis la paralización de la expulsión desde el CIE de Valencia del joven marroquí con arraigo
El mismo día que supo que iba a ser deportado a Marruecos en unas horas, Oussama Moumen ha conocido que, no solo ha sido paralizado su la repatriación en un vuelo programado para este jueves, sino que saldrá del CIE de Valencia en las próximas horas, donde ha estado encerrado las últimas dos semanas, según confirma el Ministerio del Interior a elDiario.es. Horas antes de su traslado a Madrid para enviarle de vuelta a su país, ante la presión mediática y las preguntas recibidas por parte del sector del Gobierno de Sumar, el Ministerio de Interior ha decidido revisar su expediente. Es entonces cuando Inclusión ha confirmado al departamengto dirigido por Grande-Marlaska que el joven tenía una solicitud de arraigo en trámite, por lo que solicitó la paralización de su expulsión, según han explicado a elDiario.es distintas fuentes gubernamentales.
Según fuentes de Interior, después del aviso de Migraciones, “tras la revisión del expediente, el interno será puesto en libertad este mismo miércoles y se paraliza su orden de expulsión”. Las mismas fuentes de Interior explican que se ha tratado de una gestión entre la Secretaría de Estado de Migraciones, la Secretaría de Estado de Seguridad y, en última instancia, la Subdelegación del Gobierno. “El motivo ha sido la existencia de una solicitud de residencia por arraigo”, apuntan.
Fuentes del Ministerio de Juventud e Infancia han añadido que las primeras gestiones con el Gobierno para frenar la repatriación de Oussama comenzaron mucho antes. “Se comenzaron gestiones con Interior desde hace una semana cuando se hizo pública la situación de Oussama. Estas gestiones se han acelerado hoy cuando se ha hecho pública la posible expulsión y se ha solicitado a Interior la revisión integral del expediente del joven, al tener información de que Oussama podía acreditar arraigo”, sostienen fuentes del departamento dirigido por Sira Rego. “Algo que finalmente ha concluido en una suspensión de lo expediente de expulsión”, añaden.
La semana pasada, después del primer intento de retorno, la plataforma CIEs NO Valencia registró una petición de arraigo social, como vía para evitar su repatriación a Marruecos. Aunque Oussama Moumen pretendía acogerse a la regularización, para la que pensaba tener más posibilidades, aún no estaba aprobada, por lo que el colectivo presentó esta petición para tratar de evitar su expulsión y justificar así su arraigo en España, a través de toda la documentación presentada. Como el joven marroquí ya había avanzado algunos trámites de cara al proceso extraordinario, estos papeles fueron presentados para tratar de pedir un permiso por esta otra vía. “Parece que eso ha sido lo que al final ha logrado su liberación”, sostiene Paco Simon, miembro de la plataforma.
En la mañana de este mismo miércoñes, Oussama lamentaba su próxima repatariación: “Han reactivado mi expulsión. Tengo un vuelo el jueves a las 9 de la mañana. No entiendo por qué hacen esto”, escribía desde el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Zapadores (Valencia). Después de que este medio contase el caso de su inminente expulsión, pese a tener el arraigo documentado y casi “todo preparado” para pedir la regularización extraordinaria, el joven pidió asilo in extremis y su retorno fue aplazado. Su abogada de CIE no, registró también en las últimas semanas una petición de arraigo social antes de que entrase en vigor la regularización. Pero este miércoles, la abogada de Moumen, Rahma Lakrirah Kasdar, confirmó a través de sus propios medios que el chico tenía una expulsión programada para este jueves. “La Policía no había notificado a Oussama la programación de su repatriación, como obliga la ley. Nos hemos podido enterar porque he preguntado al juzgado”, ha explicado la jurista cuando aún pensaba que su cliente, al que no cobra, iba a ser retornado.
“Tengo todo preparado para pedir la regularización, Cáritas me ha ayudado con los papeles”, decía el joven a elDiario.es cuando todavía su repatriación seguía programada para este jueves. Su caso había sido denunciado por la Campaña por el Cierre de los CIE de Valencia, colectivo que exigía la paralización de la deportación de Oussama ante el arraigo social con el que cuenta en Vinarós, el pueblo de Castellón donde vive desde hace años, probado en informes del Ayuntamiento de la localidad, así como de Cáritas y la Asociación Amigo, organizaciones que han prestado apoyo al joven durante este tiempo. Finalmente, tuvo que acelerar su petición y solicitó la regularización por otra vía, a través de un arraigo social, para intentar evitar su retorno forzado.
Por este tipo de casos, Más Madrid ha pedido al Gobierno “garantizar el derecho de acceso a los procedimientos de regularización de aquellas personas migrantes” que se encuentran internadas en el CIE. La iniciativa, registrada en el Congreso de los Diputados a través de las diputadas Teslem Andala Ubbi y Alda Recas, pone el foco en posibles disfunciones en la aplicación de la normativa aprobada este martes en el Consejo de Ministros. El escrito menciona los casos publicados por elDiario.es: el de Oussama Moumen, y el de Omar er-Rahalli, encerrado en el CIE de Algeciras, pese a llevar cinco años en España y dos de ellos viviendo con su novia española y su familia en Sevilla.
Los informes sociales a los que ha accedido elDiario.es acreditan el arraigo de Oussama Moumen y la realización de diversos trámites para pedir la regularización extraordinaria. El Ayuntamiento de Vinarós (Castellón) ha emitido un informe favorable de arraigo sobre Oussama que “acredita el esfuerzo de integración del solicitante, buen comportamiento cívico, responsabilidad social”. El Consistorio también confirma “el beneficio de mantener su plan de intervención individualizado por parte de los Servicios Sociales, así como su residencia en España”.
La Conselleria de Servicios Sociales aprobó en febrero de este año su participación en el “Programa Mentora” para recibir clases de castellano y regularizar su situación administrativa. Acudió a todas las actividades, asegura el escrito, por lo que la Oficina solicita que se tenga en cuenta su informe “contra la orden de expulsión”.
El joven marroquí, de 23 años, explicó a este medio que estaba en su casa cuando la policía llamó a su puerta hace unas dos semanas. “Me dijeron que tenía un error en mis documentos. Que tenía que acompañarles para arreglarlo. Yo pensé que sería firmar algo rápido y volvería a casa, pero desde entonces estoy detenido. No pude ni coger mis pastillas”, decía Oussama desde el CIE de Valencia, uno de los centros de detención donde son privados durante un máximo de 90 días inmigrantes por su situación administrativa irregular, aunque no hayan cometido ningún delito, para proceder a su repatriación. “Tenía todo preparado para pedir la regularización. Cáritas me había ayudado”, indicaba antes de conocer que, finalmente, no iba a ser retornado este jueves, como aparecía escrito en la notificación de expulsión entregada un día antes por los autoridades del centro policial. Ha obtenido al menos ocho días de margen, mientras su letrada y la Campaña CIEs No Valencia siguen pidiendo al juzgado la revisión de su caso.
“En Marruecos no me queda nada. Vendí todo para venir. Si me devuelven, me voy a deprimir y no sé qué voy a hacer”, dice con desesperación el hombre, sin creer del todo que vaya a ser deportado escasas semanas antes del inicio del procedimiento de la regularización extraordinaria -según los plazos iniciales del Gobierno-. “Aquí ha sido difícil, pero estaba saliendo adelante, me estaban ayudando con todos los papeles para pedir la regularización, estaba esperando el certificado de penales de Marruecos, y ahora estoy aquí encerrado”, lamenta el marroquí,
En estos momentos, cuenta, debido a sus lesiones, no puede trabajar, pero durante estos años ha estado empleado de manera clandestina endistintos oficios: “He trabajado como temporero en la campaña de la naranja, en la aceituna; he trabajado en un mercado…”, enumera el marroquí desde el interior del centro de detención.
Según denunció la plataformas CIEs NO Valencia, la autorización de internamiento se ha producido “tras una identificación por perfil étnico”, “sin que haya cometido delito alguno”, sostiene un escrito enviado al juzgado de control del CIE. Según detalla Oussama, la primera vez que fue detenido estaba en una cafetería del pueblo castellonense. “Nos pidieron los papeles solo a los que parecíamos extranjeros y yo era el único que no tenía papeles”, cuenta el hombre, a quien le dieron entonces la orden de devolución que ahora motiva su retorno a Marruecos. “Al realizarse el internamiento mi representado no portaba documentación acreditativa del arraigo social, económica y familiar. En el momento presente se encuentra empadronado, tiene habitación propia, está asistiendo de forma regular a clases de español y ha sido dado de alta en el grupo de trabajo técnico de la consejería”, sostiene la letrada.
La Plataforma CIEs No pide así la suspensión de su retorno, a las puertas de su regularización en España. “Los años de esfuerzos de Oussama para salir adelante y de las personas e instituciones que le han acompañado desde que llegó a Vinaròs no van a servir de nada si mañana acaba siendo deportado a Marruecos desde el CIE, donde fue encerrado hace 10 días tras una identificación por perfil racial en Castellón”, ha denunciado la plataforma.