España quiere expulsar a un joven marroquí pese a tener “todo preparado” para la regularización extraordinaria
La noticia de la regularización extraordinaria alegró tanto a Oussama Moumen que no quiso esperar a la aprobación de la medida para preparar todos los papeles que podrían llegar a pedirle. El marroquí, llegado en 2023 en patera a Almería, se informó de los requisitos a través de las organizaciones que le apoyaban desde hacía tiempo, reforzó su aprendizaje de español y pidió el certificado que prueba que carece de antecedentes penales en Marruecos. Creía cumplir todos los requisitos -al menos los anunciados en el borrador- y esperaba la apertura del plazo para presentar su solicitud, cuando la policía llamó a la puerta de su casa. Ahora, 15 días después, está encerrado en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Valencia y, si la orden de retorno se cumple, este jueves será expulsado a su país a las puertas del procedimiento extraordinario que tanto esperaba.
Desde el CIE, Moumen responde la llamada de elDiario.es alrededor de las 10:30 horas, cuando las autoridades le entregan su teléfono móvil durante el tiempo permitido en estos centros. “En Marruecos no me queda nada. Vendí todo para venir. Si me devuelven, me voy a deprimir y no sé qué voy a hacer”, dice con desesperación el hombre, sin creer del todo que vaya a ser deportado escasas semanas antes del inicio del procedimiento de la regularización extraordinaria -según los plazos iniciales del Gobierno-. “Aquí ha sido difícil, pero estaba saliendo adelante, me estaban ayudando con todos los papeles para pedir la regularización, estaba esperando el certificado de penales de Marruecos, y ahora estoy aquí encerrado”, lamenta el marroquí, angustiado por el contenido del documento que las autoridades del centro de le entregaron en los últimos días:
“En el día presente se comunica al interno que el día 9 de abril de 2026 tiene prevista la su salida con destino al Aeropuerto de Madrid para la repatriación a su país”, reza la notificación de la expulsión firmada por el jefe de turno del CIE de Zapadores, a la que ha accedido elDiario.es.
El joven marroquí, de 23 años, explica que estaba en su casa cuando la policía llamó a su puerta hace unas dos semanas. “Me dijeron que tenía un error en mis documentos. Que tenía que acompañarles para arreglarlo. Yo pensé que sería firmar algo rápido y volvería a casa, pero desde entonces estoy detenido. No pude ni coger mis pastillas”, dice Oussama desde el CIE de Valencia, uno de los centros de detención donde son privados durante un máximo de 90 días inmigrantes por su situación administrativa irregular, aunque no hayan cometido ningún delito, para proceder a su repatriación. “Tenía todo preparado para pedir la regularización. Cáritas me había ayudado”, indica.
Su caso ha sido denunciado por la Campaña por el Cierre de los CIE de Valencia, que exige la paralización de la deportación de Oussama ante el arraigo social con el que cuenta en Vinarós, el pueblo de Castellón donde vive desde hace años, probado en informes del Ayuntamiento de la localidad, así como de Cáritas y la Asociación Amigo, organizaciones que han prestado apoyo al joven durante este tiempo. La abogada de Oussama ha envíado un escrito al juzgado de instrucción de Valencia con funciones de control de los centros de extranjeros, para pedir la paralización del retorno.
Los informes sociales a los que ha accedido elDiario.es acreditan los argumentos de la defensa de Oussama. Se apoyan también en algunos documentos que el propio marroquí había recabado para pedir la regularización en cuanto se aprobase la medida. El Ayuntamiento de Vinaros (Castellón) ha emitido un informe favorable de arraigo sobre Oussama que “acredita el esfuerzo de integración del solicitante, buen comportamiento cívico, responsabilidad social”. El Consistorio también confirma “el beneficio de mantener su plan de intervención individualizado por parte de los Servicios Sociales, así como su residencia en España”.
La Conselleria de Servicios Sociales aprobó en febrero de este año su participación en el “Programa Mentora” para recibir clases de castellano y regularizar su situación administrativa. Acudió a todas las actividades, asegura el escrito, por lo que la Oficina solicita que se tenga en cuenta su informe “contra la orden de expulsión”.
“No pueden mandar a Marruecos ahora, y menos así”, clama el marroquí, refiriéndose a su pie, en el que sufre dolores tras haber sido intervenido quirúrgicamente. Oussama cuenta que tiene fuertes dolores en uno de sus pies, tras una agresión sufrida en la calle, según detalla un informe médico al que ha accedido elDiario.es. “Vine sano y, si me devuelven, me mandan a Marruecos con el pie roto. Aquí tengo muchos dolores”, se queja el joven, quien llegó a España en 2023 después de arriesgar seis días en una precaria embarcación. El joven tuvo que ser intervenido quirúgicamente y aún requiere tratamiento. “Una persona me golpeó en Vinaròs. Lo doloroso es que quieren deportarme a Marruecos y no me han dado mi derecho a una indemnización. Tengo una placa de metal en mi pierna y no puedo quitármela; el médico me dijo que se quedará allí toda mi vida. Ahora no puedo trabajar, ni correr, ni caminar bien. Muchas cosas están prohibidas para mí”, lamenta desde el CIE, quien asegura que denunció los hechos ante la justicia.
En estos momentos, cuenta, debido a sus lesiones, no puede trabajar, pero durante estos años ha estado empleado de manera clandestina en distintos oficios: “He trabajado como temporero en la campaña de la naranja, en la aceituna; he trabajado en un mercado…”, enumera el marroquí desde el interior del centro de detención.
“La autorización de internamiento se ha producido tras una identificación por perfil étnico, sin que mi representado haya cometido delito alguno”, sostiene el escrito enviado al juzgado por la plataforma CIEs NO. Según detalla Oussama, la primera vez que fue detenido estaba en una cafetería del pueblo castellonense. Era 2024. “Nos pidieron los papeles solo a los que parecíamos extranjeros y yo era el único que no tenía papeles”, cuenta el hombre, a quien le dieron entonces la orden de devolución que ahora motiva su retorno a Marruecos. Desde entonces, el joven ha seguido participando en la sociedad, como ha acreditado el “Al realizarse el internamiento mi representado no portaba documentación acreditativa del arraigo social, económica y familiar. En el momento presente se encuentra empadronado, tiene habitación propia, está asistiendo de forma regular a clases de español y ha sido dado de alta en el grupo de trabajo técnico de la consejería”, sostiene la letrada.
La Plataforma CIEs No pide así la suspensión de su retorno, a las puertas de su regularización en España. “Los años de esfuerzos de Oussama para salir adelante y de las personas e instituciones que le han acompañado desde que llegó a Vinaròs no van a servir de nada si mañana acaba siendo deportado a Marruecos desde el CIE, donde fue encerrado hace 10 días tras una identificación por perfil racial en Castellón”, ha denunciado la plataforma. “Tiene toda la documentación preparada para solicitar la residencia en el proceso de regularización”, añade su abogada.
Desde el centro de detención, Oussama pide su liberación. “Quieren sacarme de aquí y allí ya no tengo nada. ”Si me devuelven a Marruecos, soy capaz de hacer cualquier cosa“, concluye el marroquí antes de colgar el teléfono y, si nada cambia, viajar a Madrid en unas horas para ser devuelto a su país. De ser así, aquí quedará la carpeta de documentos que ha atesorado durante los últimos meses para acreditar sus tres años de vida en España, cuando aún soñaba con el ansiado permiso de residencia.
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